Esa noche estaba más tranquila, por lo que dormí bien. Soñaba, todo era confuso, una que otra imagen clara venia a mi cabeza pero así de la nada se iba.
-Emma...-susurro alguien.
De inmediato abrí los ojos. ¿Emma? Ese nombre me era conocido. Me senté en la cama demasiado rápido y todo giro a mí alrededor, levemente me apoye de nuevo. Ahora miraba a mi visitante. Piel oscura y de ojos negros como el carbón, su sonrisa era perfecta y blanca. Lo mire y fruncí el ceño.
-¿Quién eres? ¿Por qué me llamaste Emma?
-escucha no hay tiempo...-susurro y se acerco a mi lado. Me tomo una mano y…
Fue como ver una película de do personas a la vez, la lluvia de imágenes me dejaba en claro todo. Sonreí cuando terminó y estreche los brazos al cuyo de mi mejor amigo…
-Mike…-susurre. El palmeo mi espalda y se separo. También sonreía.
-Emma, de verdad no tengo tiempo, no saben que… bueno-sonrío-esto es lo que te ayudaras y vas a necesitar. Cuídalo como oro que eres para nosotros, te lo suplico, todo depende de ti ahora.- asentí
-quiero mis vestidos de nuevo-reclame como una niña pequeña. El rió despacio.
-aquí todo es diferente, te acostumbraras. Dos concejos- me dijo- No te distraigas, sabes a lo que me refiero, y tu prioridad numero uno es tu propia nación. ¿Entendido?
-si- me dio un beso fugaz en la frente
-cuídate- lo vi sonreír por una última vez antes de desaparecer de la nada.
Ahora todo eso de la amnesia ya no estaba, todo estaba de nuevo. Recordaba a cada persona que me rodeaba, pero también se me fue fácil adivinar por que Zack había susurrado la otra noche, que cuando me volvieran los recuerdos los querría olvidar de nuevo.
Era verdad en mi cabeza estaban todos esos tristes recuerdos y el dolor por el cual eran acompañados. Al parecer Annie era la que más habia sufrido.
Alguien golpeo la puerta y seguido entro. Lo reconocí de inmediato, Zack. Sonreí cuando entro y antes de que pudiera saludar le dije:
-Zack, ¿esperabas que me olvidara de cuando teníamos 6 años y me tiraste de la hamaca para poder quedártela y me hicieras siete puntos?- tenia los ojos como platos, estaba helado abrió la boca intento decir algo pero no salio nada de allí.-todo esta en mi cabeza de vuelta-sonreí. Al se acerco y le tire los brazos preparada para el apretón- gracias por estar siempre con migo- le susurre al oído
-nunca vas a poderme perder de vista- me soltó- requiero
-yo también te quiero.-y le hice lugar a mi lado para que sentara- ¿cuando crees que me podrán dejar ir?- pregunte
-no lo se, pero ya nada te retiene aquí. Tus progresos han sido bastante buenos y… ya tienes… todo en tu cabeza- su ultima frase no perdió la sonrisa pero no dejo de parecerme sombría, el también sufría y yo estaba aquí para aliviarle el dolor.
-si, esta bien- suspire- y Brad?-pregunte, en ese tiempo internada no lo había visto.
-te venia a ver por las noches, ya estabas dormida. Trabajaba tanto y no dormía por estar qui…- suspire
-cuanto lo siento, pero bueno, ya nos vamos ¿cierto?
-seguro Annie- Annie, de ahora en mas tendría que acostumbrarme a ese nombre.