JUST BEING

Conteniendo la respiración en cada lectura, la emoción en el estómago y la necesidad de continuar hasta el final.

17 ene 2011

18°: Visita Inesperada.

Fui ingenua al pensar en que podría venir Sarah, ella sabia donde vivía. También llegue a pensar que podía llegar a venir Mark. Tal vez como “profesor” que era considerado tenía acceso a todas partes. Hasta la información personal de un alumno de la institución.
Pero no, ante todas mis conjeturas. Estaba parada allí, mirando a tónica al intruso que estaba parado en medio de la sala sin mover un solo músculo. Estaba congelado como yo. La boca de Adam, se habría y se cerraba, quería decir algo pero no podía hablar.

Al verme se detuvo automáticamente en medio de la escalera. Agarrada de la baranda como si en cualquier momento se estuviera preparando para dar la vuelta y subir corriendo. Pero ¿por que huir? Si había sido ella la que casi me mata. Eso era imposible, pero ella casi lo había logrado y después de este suceso. Tome como el hecho de la costa como verdadero y no un producto de imaginación.
Solo quería hablar con ella y aclarar por que lo había intentado matar la otra noche. Por lo que vi ella era una dulce adolescente y no una psicópata que andaba matando por ahí… pero ahora que lo recordaba era ella la que había salvado en el prado y después se torno amiga de ella. Pero en ese momento estaba congelado y ella estaba tiesa. Mi boca se abrí y cerraba, pero las palabras se negaban a salir. Decidí que tenía que ser el primero en hablar.
-tenemos que hablar- dije mirándola a los ojos. Todavía no salía del shock.
-¿es que no te alcanza una amenaza para dejarme en paz?
-tu no eres una amenaza para mi- sonreí
-eso crees tu- dijo muy seria.
-entonces dime…-deje la frase ahí. Quería cualquier excusa, algo.
-¿decirte que? ¿Quién te crees para venir hasta aquí y exigirme explicaciones?- lo dijo con un tono de desprecio, que por alguna razón dolió.
-¿no crees que me las merezco, después de que intentaste matarme?
-yo nunca…-intento excusarse- no intente matarte- dijo despacio. El ceño de su cara se frunció, por lo visto algo no había salido bien.
-¿y entonces?-dije perdiendo la calma.
-¿Qué es lo que quieres oír?-dijo con serenidad, pero no engañaba a nadie. Estaba molesta y confundida.
-la verdad- dije apoyándome en la puerta de calle. Bajo la mirada, apretó los ojos y se froto las manos en la frente.
-si tengo que pelearme con cada uno de ustedes…- ¿a que se refería?
-¿Quiénes son “ustedes”?-pregunte despacio.
-¿la verdad?- asentí- ¿la verdad de que?- estaba mareada se había apoyado totalmente contra la ventana. Su frente estaba arrugada y me miraba molesto. Como si antes me fuera mejor.
-¿Por qué intentaste matarme?
-¿siempre haces así?- fruncí el ceño- eres un depredador peligroso y por lo que supongo que precisamente tienes demasiados años de vida. ¿Siempre… vas a la casa o sigues al que intento o accidentalmente te hizo daño?
-¿Qué?- estaba cambiando de tema- ¿Por qué intentaste matarme?
-créeme. Si hubiera querido matarte estarías muerto
-¿es una amenaza?
-probablemente…-dijo desafiante
-pero que es lo que veo-reí con ganas y me deje deslizar hasta sentarme en el suelo. Ella se había sentado en un escalón.-un león disfrazado de niña exploradora- ella río
-ríete. Disfruta de la función mientras puedas. Por que no sabes lo que la niña exploradora esta haciendo aquí.
-dímelo- me hice para adelante
-lo siento, los caudillos lo sabrán al tiempo necesario
-¿caudillos? ¿Qué es esto? ¿Una guerra?
-¿que te hace dudar de eso?- estaba absolutamente seria y mi sonrisa había desaparecido definitivamente me había dejado sin palabras
-eso solo pasa en Irak y en las películas sobre Irak.
-¿de que se trata todo esto?
-ya te lo dije, vas a enterarte al mismo tiempo que los demás…
-los demás ¿Quiénes?- la interrumpí.
-ocúpate de tus asuntos que ese, es m problema. Los conocerás luego. Solo vete ya.
-no me iré hasta saber ¿Quién eres?
-estoy segura de que toda la escuela lo sabe. Desde que llegue lo único que hacen es hablar de mi hermano y yo. De nuestros egos y de nuestras imágenes. Siendo la envidia de muchos. Estoy al corriente.
-pregunte quien eres no quien aparentas ser- ella sonrío, lo que hizo que un lindo hoyuelo se formara en su mejilla derecha
-“las apariencias engañan” eso no se cumplen para mi. ¿Por que habría de ser otra persona?
-se que muchos piensan que eres adorablemente hermosa…
-lo sabes, a menos de que tu hayas pensado en eso.
-… y una simpática persona- continúe la frase- ¿y si fuera así?
-¿así que? ¿Qué hallas pensado en mi?- ella río malévolamente- solo serias una distracción para mi.
-tu nunca lo serás para mi- ella me miro intensamente, pero sin expresión en el rostro
-ya puedes irte- dijo sin perder su postura. Use toda mi habilidad para acercarme a su cara sin que lo notara. En un parpadeo me encontré en su oído
-trata de no matarme la próxima vez- alguien se aclaro la garganta a mi espalda y gire rápidamente. Ella mantenía la puerta abierta. Mire las escaleras y ya no había nadie-¿Qué…?
-vete- dijo cortante. Un juego de imágenes. Si podía hacer esto podía hacer lo que me estaba perdiendo, pero haría mis conjeturas mas tarde.
-Ok- sonreí y sali a toda velocidad de la casa.

Lo había engañado creyendo que yo estaba parada a un lado de la puerta. Me había susurrado al oído con una voz grave. No me gustaba cuando las personas hagan poner de piel de gallina. Me molestaba sentirme indefensa. Allí sentada en el sillón, respire profundo y cerré los ojos. Tome el primer libro que saque de la librería y salí a sentarme en el sol.

Permanecí inquieto durante toda la reunión. Cuando me estaba yendo a su casa una llamada de La Beach tuvo que hacerme salir corriendo hacia allí. No me perdonaría no haber  ido, pero mi segunda familia me necesitaba…

17°: Como una Madre

Salí del colegio lo más rápido que pude. Intentaba retener las lágrimas pero no podía. Caían descontroladas por mi rostro. Llore todo el camino a casa. Cuando entre rogué por que no hubiera nadie. Pero mis plegarias no fueron oídas. Mel estaba ahí.
-Annie…- murmuro cuando me vio entrar.- ¿Qué paso?- mi celular no dejaba de vibrar en mi bolsillo. Se acerco y la abrace con todas mis fuerzas y continúe llorando. Ella no dijo nada, solo me consoló. La deje y subí las escaleras. Las lágrimas no paraban de correr por mis mejillas. Me puse la misma ropa que tenia en la noche después de bañarme. Solté mi cabello de las hebillas. Dejándolo caer completamente lacio sobre un costado. No quería volver a la escuela. No por hoy. Abrí mi teléfono un mensaje de Mark < ¿te estas bien?>   Inmediatamente le conteste. <Si. No me sentía bien>
A los dos minutos me contesto <OK> me preguntaba y solo contestaba “OK”.
 Me recosté y abracen el osito de peluche que me había regalado Mel para mi cumpleaños hace varios años. Cerré los ojos. Tenía una opresión en el corazón que hacia tiempo que trataba de evitarla. Pero no podía. Si tenía que vivir en este cuerpo con pasado y todo. Tendría que aprender a vivir con ello. Tenia que asumirlo. Por Ann, por su familia y por mí. Cuando logre tranquilizarme golpearon la puerta. Me enderece en la cama. Era Mel. Sonrío, traía una bandeja con ella. Sonreí.
-¿Cómo te sientes?- pregunto dejo la bandeja en la mesa de luz y se sentó en el banco
-mejor…- señale el té- ¿es para mi?- el estomago me rugía. Ella asintió. Me senté en medio de la cama. Encogí las piernas y tome el té de a sorbos.
-¿quieres hablar?- me encogí de hombros- ¿paso algo en la escuela?
-no- respondí bajito.
-¿quieres contarme que paso?
-es que…- el llanto volvía la garganta y me impedía hablar fuerte- hace tiempo que siento que todo me pesa. Que tengo demasiado sobre mis hombros. Siempre tratando de salir adelante y no puedo mas. He remado desde que tengo uso de razón gracias a Brad tengo lo que tengo ahora, gracias a el soy lo que soy ahora. Pero todo mí pasado más eso. Algún día tenia que pasar la cuenta y ¿y que crees? lo esta haciendo ahora. No puedo mirar hacia delante si tengo el pasado demasiado presente.- la mire.
-Annie. Nos tienes a nosotros… que estaremos siempre para ti, para cuando nos necesites.
-lo sé Mel. Pero hay veces en que solo la necesito a ella. Tú eres muy especial para mí y eres como mi mejor amiga, como una madre para mí. Pero no la suplantas.
-claro que no.- dijo con total serenidad- nadie es perfecto. Puede que por más que veas a una persona toda sonriente irradiando felicidad, no es cierto. Que tiene algo que le oprime el corazón. Como tu. Tú nunca abandonas tu sonrisa y mírate estas mal.
-lo se. Lo hago por mis hermanos. Brad ya sufrió demasiado, no quiero que por una tontería se ponga mal y Zack el ya tiene bastante con su vida.
-siempre tan modesta con tigo misma. Deja que los demás se ocupen de ti solo por una vez- asentí. Ella sonrío-  llame a la escuela y les avise de que te ausentaras durante el resto del día y Zack llamo y dijo que lo traería un amigo.
- mejor- dije y sonreí. Se acerco y me abrazo muy fuerte. Me deje llevar y suspire
-no mas lagrimas. El metal precioso podría estropearse- reí.
Ella se fue. Fui hasta el baño, me lave la cara y me puse perfume. Ningún rastro de haber llorado. Sonreí, nada ocurría. Cuando salía del baño. Melody estaba parada afuera. Me sonrió-hay una persona esperándote allí abajo. En la sala- asentí, solo pensé en que podría ser Sarah.- debo irme si no llegare tarde- asentí- ten cuidado y llámame- me beso la mejilla y se fue. A veces parecía mi madre. Ella se fue y al reto baje. 

16°: Una Amiga

-¿Qué?- dije en un hilo de voz- ¿de que estas hablando?-trate de confundirla pero no funciono.
-no pudiste borrarme la memoria ayer en la noche  ¿verdad? Además si no hubiera sido por ti, estaría muerta- fruncí el ceño. No quería decir nada.- escucha… algunos nacemos con dones que nos da la naturaleza. Otros se otorgan y otros se ganan. Pero el tuyo…- e callo.
-¿mi que?- dije frunciendo el ceño.
-es diferente- me miro y yo la  miraba totalmente a tonica. ¿Cómo podía ser posible?
-¿a que te refieres con que es diferente? ¿Quien eres tú?
-lo mismo me pregunte yo. Mi familia no tiene muchos recursos. Excepto yo- sonrío- mi padre es relativamente adinerado. El posee un don especial. El cual me heredo. Ayer por la noche sali a caminar aun era de día cuando volvía cuando sentí que me seguían. Me…- pude imaginarme lo que le hicieron y borre instantáneamente las imágenes de anoche- me atacaron- dijo al final- mi padre es algo dramático si me hubiera encontrado en las condiciones en las que tu me encontraste… posiblemente los hubiera matado. Estoy en contra de la muerte. Solo puede ocurrir naturalmente. Si no es como atentar contra alguien.
-pero atentaron contra tu vida, Sarah.
-lo se. Pero esas personas no piensan igual que yo.- sonrío levemente y retomo la historia- puedo manipular la naturaleza. Se me es fácil manipular a las personas pero mi don tiene un defecto- la mire con el ceño fruncido- solo lo puedo utilizar con una persona a la vez
-¿Por qué no lo usaste ayer?
-ya te dije, intente pero fue inútil. Eran demasiados- tembló ante el mal recuerdo.
-no tienes que explicarme todo.
-lo se pero te debo algo importante. Tú me salvaste la vida
-no quiero que me debas nada. No es a lo que me dedico. Pero es… lo que tengo que hacer cuando se presenta la ocasión.
-¿Cuál es tu deber entonces? ¿Para que utilizas lo que puedes hacer?
-para preservar la vida humana. Es complicado
-soy capaz de entender.- algo me decía que podía confiar en ella. Le conté muy por en sima lo que podía hacer. Prácticamente todo lo que quisiera. Como llegue aqui, por que estaba aquí y que debía hacer. De donde venia y todo lo demás. Una sola pregunta me movió los esquemas y me quede callada.
-¿Por qué elegiste justo a esta persona?-
-no lo sé- conteste sinceramente. Me sonrió.
-¿Cuál es tu siguiente clase?- me pregunto cambiando de tema
-laboratorio-
-que pena. Yo tengo Ciencia de la Naturaleza- le hice una mueca
-la tuve el primer día de clases- sonó el timbre
-entonces… ¿nos vemos después?
-si- le sonreí. Nos levantamos y nos dirigimos a nuestras respectivas clases.
Estaba entrando y lo vi sentado en el segundo banco de a dos de la primera fila. Concentrado en un libro escribiendo cosas.
-¿te molesta se me siento aquí?- dije con mi voz mas encantadora. Sin mirarme sonrío y negó con la cabeza. Eran ejercicios de matemática y estaba haciendo uno bastante largo. Lo miraba  y lo miraba. El último paso estaba mal y por eso no le daba. Desde el principio tenia una operación mal resuelta- creo que eme al cuadrado es quince y no trece. Lo que hace al cuadrado mas pequeño, no dejando entrar al circulo que de hecho esta mal resulto. Pe al cubo mas doce por la raíz de m a la cero es veinticinco.- sonreí. Hizo lo que le dije y le dio el resultado que no obtenía antes. Cerró el libro y se levanto de su banco. ¿Había dicho algo malo? Se dirigió a la puerta la cerro y todos se sentaron
-bueno. Soy Mark Deins y solo por hoy voy a ser el suplente del profesor Paolo Marqués. Esta es la clase de laboratorio donde la tarea es investigar, direccionar- todos abuchearon lo que hizo que relucir su linda sonrisa- y todo lo que gire alrededor de la Biología.- el siguió hablando de la Biología. Busque mi cuaderno y comencé a gava ratear. Le estaba prestando atención, pero muy por en sima. No podía dejar de sonreír. ¿Por qué causaba esto en mi esa persona? Reprimí una sonrisa. Lo que causaba que hiciera una mueca. Para evitar que las emociones exploran por mi cara termine mordiendo me los labio.

Casi no podía hablar. Cada tanto la miraba y me perdía en lo que estaba diciendo. Al final deje de mirarla di una introducción de la actividad que tenían que hacer. La i escribir con una delicadeza, se mordía los labios para no reírse. Eso lo note. Era tan hermosa… menos mal que todos estaban trabajando en loo que les había dicho y nadie me miraba hubieran notado como la miraba embobado. Tenía 19 años y nunca había visto alguien que me llamara tanto la atención. Que me provocara… esto. Agarro su libro y se puso a hacer lo que los demás hacían. Algo había cambiado. Estaba totalmente seria y estaba tensa. Se movía con cuidado y hacia las cosas rápido. Miraba el reloj a cada minuto.


No lo podía creer. ¿Otro mas? ¿Es que nadie era normal por aquí? Claro, si yo no era normal nadie a mí alrededor lo era. Eso me molestaba. Estaba totalmente tensa quería salir de allí, desaparecer. Pero lo me retenía era mi maldita misión. Cuanto extrañaba a mi mundo. Pero me necesitaba. Cerré los ojos y simule pensar sabia todo pero la inmovilidad de mi cuerpo no me permitía escribir. Escribí todo rápido. Había dicho que el que terminaba el trabajo individual podía retirarse. Lo hice rápido pero bastante completo. El timbre de media hora había tocado. Junte mis cosas y le entregue los varios papeles abrochados. Me miro con el ceño fruncido.
-¿puedo retirarme?- trate de controlar mi voz. Mi enojo no era hacia el. Era para mi misma. Pero no lo pude evitar. Pareció que estaba molesta con el. El asintió y me retire. Varios giraron al ver que me iba, pero volvieron sus cabezas.


Me quede con el papel en la mano. Tenía una letra demasiado prolija. Era perfecta en todo. ¿Que le había pasado? ¿Qué había hecho que cambiara su humor? ¿Le había afectado que no le dijera que como tenia los mejores promedios en Biología en el bachillerato y permanecía en la escuela., solía ser contratado como suplente?  ¿Le había molestado huye no le diera las gracias por haberme ayudado con el ejercido? Que de por cierto. No sabia como lo había resuelto. Eran cosas que en esa escuela no lo daban hasta el terciario. Pero claro, era una chica astuta. Había hecho la actividad en veinte minutos cuando algunos ni siquiera lograron terminarla.  La vi salir a toda prisa por el estacionamiento, le saco la alarma a su auto y salio de la Institución.

15°: El Segundo Día De Clases

Salí de mi cuarto, ya estaba vestida. Un jeans negro. Una remera mangas largas rayada en blanco, negro y gris. Con las zapatillas negras Puma. Tenía tanta ropa que creo que puedo ponerme algo distinto todos los días de clases. Cuando baje había una nota pegada a la puerta <me paso a buscar Max. Te veo luego. Zack> Desayune. Tome mi bolso y la campera de lana liviana pero abrigada. Tome las llaves del auto y salí. Era temprano y estaba nublado, había llovido en la noche. Camino a la escuela me permití pensar en lo de ayer en la noche. Se atrevía a seguirme y por sobre todo ¿me pedía explicaciones? Esto se estaba pasando de los límites. No tenía derecho. Seguramente se había enojado con esa chica por que había traído el auto que no quería que reconociera. Pero que hacia ayer por la noche… ¿me había seguido? O lo podía haber cruzado por casualidad. De todos modos, le había borrado la memoria con todo lo que me involucraba. Entre en el estacionamiento. De nuevo sentí las incomodas miradas pero ya no eran tan intensas. Ahora se preocupaban por ser discretos. Para mi suerte no había tanta gente y la familia de Steven no había llegado aun.


Cuando llegamos ella ya había llegado. Su auto estaba en el mismo lugar de ayer. Tenia que enfrentarla. Pero no podía, estos malditos chismosos por que no se metían en sus propias vidas. ¿Que era lo que me había hecho anoche? Me había dejado inconsciente por horas regrese a media noche casi medio muerto. El aire no pasaba por mis pulmones. Estaba mareado. Tenia que saberlo. ¿Qué me había hecho y quien  era ella?

Mi primera clase era Botánica. Fui en busca de los libros a mi locker los guarde en mi mochila y fui a la clase. Estaba casi llena. Me senté en uno vacío en la segunda fila casi a la mitad. Cuando entro el profesor una chica se sentó a mi lado.
-Hola- murmuro
-hola- la mire. No podía ser. La muchacha de la noche anterior. Ella sonreí y yo no podía ni respirar. No recordaba nada. Esa era la razón por la cual saludaba. Fingí una sonrisa
-soy Sarah Montana
-Ann Duké- le sonreí y el profesor llamo la atención para empezar con la clase. Durante la primera media hora tuvimos un trabajo práctico y la otra mitad una actividad individual. La evite durante toda la hora. Cuando sonó el timbre levante mis cosas rápidamente y salí de la clase. Me dirigí a mi locker
-Ann- me llamo con su vocecita de bailarina
-¿si?- dije sin mirarla guardando mis cosas
-¿puedo hablar con tigo?- cerré  y me gire.
-¿Qué?- dije con tal naturalidad
-podemos hablar en el patio que esta mas tranquilo.- asentí. Nos quedaba a unos pasos. Si yo media un metro sesenta y cinco. Ella media un metro cincuenta y cinco. No era mucho la diferencia. Tenía el cabello espeso hasta la mitad de la espalda y ondulado de color anaranjado. Sus ojos eran celeste casi transparentes. Caminaba como una bailarina clásica me dirigía al lado de ella hacia el gran exterior. Nos sentamos en una mesa cuadrada una en frente de la otra. Me miro me sonrío, yo baje la vista y me mire las manos  - debo agradecerte por lo que hiciste anoche - levante mi vista lo mas lento que pude. Me había quedado petrificada.

14°: Los Antepasados De Newport

Salía de mi última clase.  Debido a que era una estudiante con materias especiales salía mas tarde. Bajaba los peldaños, mi vista se paseo por el estacionamiento y entro un auto negro… era el mismo que me había seguido la otra noche. Se estaciono, bajo una chica.
-tu auto- le entrego las llaves a… no podía ser cierto. Ahora todas las fichas caían. Bueno… no todas. Seguí caminando y me pare en frente de mi hermano. Disimule a la perfección.
-¿nos vamos?- el asintió muy sonriente. Entre en el acompañante. Estaba totalmente confundida. Me quede sentada no podía dejar de mirarlo. El recibió las llaves molesto y le dijo un par de palabras cortante a la chica. Que lo miraba con cara de asombro. El auto avanzo y la rentablemente mi auto tenia que pasar por allí.
-¿como te ha ido en tu primer día de clases?- casi ni oí la pregunta. El miro el auto con expresión totalmente nula. Yo solo mire para adelante.
-bien –le sonreí- ¿y tu?
-comenzó a relatarme su historia. Pero no podía concentrarme. Hice fuerza y algo me llamo la atención
-…llego a mis oídos… que conoces al súper popular Adam Bowie- y me miro.
- a… ¿si? Umm… más o menos. Pero es un engreído y sobretodo un mentiroso- mi tono de voz sonó molesto.
-¿Por qué lo dices?- el tanbien lo noto.
-nada… ¿cuando dijiste que era tu primer examen?
-totalmente entusiasmado, volvió a su historia. Me distraje prestando le atención y riéndonos. Cuando llegamos Brad no estaba y Mel tampoco. El se recostó en el sillón y luego haría la tareas. Yo no tenia nada para hacer. Asíque me cambie. Me puse un conjunto de tela impermeable. Mi teléfono y para salir a correr. Me recogí el cabello, tome algo de dinero y cuando baje. Zack ya se había dormido. Salí dejándole una nota de que salía a correr. Tenia que bajar esas calorías adquiridas. El pensamiento me hizo reír.
Corrí, corrí y corrí. Me encantaba sentir el aire en la cara. Hasta que llegue a un cartel que decía “Bienvenido Al Centro de Newport”. Comencé a caminar despacio para disfrutar del maravilloso lugar y encontré una librería. Entré era uno de esos lugares en que tiene cafetería y puedes leer algo si compras algo. Me paseé por los pasillos y había uno que decía. Las historias de Newport. Lo tome y me senté en una mesa. Un chico, relativamente joven vino y le pedí un café con leche. La verdad es que no quería nada pero debía tomar algo. Comencé a leer y me deje llevar por la historia. Había historias de hacia siglos atrás. Había una historia en especial que me llamo la atención.
Comencé a leer. Los lobos habían llegado en el siglo XVIII, eran como una plaga. La gente estaba aterrada. Pero había registros de que se acentuaban en las espesuras de los bosques y no lastimaban a la gente. Pero el miedo estaba presente en aquella población. Por lo que comenzó una cacería con el fin de hacer que se vallan a otro territorio o si no quedaba otra, matarlos. Se fueron sin herir a nadie y al poco tiempo vinieron un grupo de nómadas que se acentuaron en los mismos lugares. Muchas historias se formularon. Pero se decía que por la noche se escuchaban aullidos.
Despegue mi vista del libro y note que era estaba oscureciendo, mire mi teléfono. <Tres llamadas perdidas de Zack> mire el precio del libro. No era caro pero si lo compraba no podría volver en auto hasta casa que quedaba a gran distancia. Zack me mataría si lo hacia venir a buscarme. Por lo que me arriesgue. Si corria rápido llegaría antes de que el sol cayera. Era un libro grande, no muy pesado por suerte. Agradecí que la campera me ajustara demasiado la cintura, me lo guarde y cerré el cierre. No se caería y no me molestaría para correr. Caminaba rápido. Además, nada iba a pasarme. Cuando pase casi todo el centro del pueblo comencé a correr. A decir verdad el paisaje de día era hermoso, pero de noche era algo aterrador. Corría lo más fuerte que el peso del libro me permitía. En un momento pare y me puse los auriculares para poder despejar la mente de la noche oscura. Ya había oscurecido y no llegaría con luz. Comencé a correr de nuevo. Se había nublado. Típico… de noche siempre llovía. Seguí corriendo, las pussy cat dolls sonaban en mis oídos. Sostenía el libro en mi abdomen con la mano y seguí adelante. Me comenzó a doler la cabeza, se me dificultaba respirar, pare de correr y comenzaba a correr. Camine dificultosamente hasta el árbol más cercano que tenia. Alejándome de la calle principal. Me senté en un tronco caído, me sentía terrible sin razón alguna. Me saque los auriculares y trataba de respirar. Cuando escuche un leve sollozo. Me levanta dejando el libro allí ya no podía cargarlo me parecía que pesaba kilos, camine adentrándome en los pinos. Agradecí a mi vista que podía ver igual hubiera luz o no. Camine podía oírlo cada vez mas cerca, pero yo me volvía cada vez mas débil. Deje de oír los sollozos. Seguí caminando. Me encontré a una muchacha que estaba tirada en el suelo y respiraba  como si no le entrara el aire a los pulmones. Me agache a su lado mientras mas cerca estaba peor me sentía.
-¿Qué te paso?- la muchacha no respondió. La observe mejor. Estaba bañada en sangre.- ¡por Dios!- exclame. Intente agarrarle la muñeca para poder tomarle el pulso. Pero me lleve la sorpresa que tenia las muñecas cortadas y cortes profundos en los brazos- ¡mierda! –dije. Me estaba mareando pero tome fuerzas, tratando de hacer un escudo entre ella y yo. Así era fácil ignorarla y pensar con claridad. Le corrí el cabello hacia atrás tenia golpeada la cara también. Su vestido verde claro estaba embarrado y lleno de sangre. Coloque mis manos por encima de su cabeza. Me centre en ella y en mi magia. Cuanto me encantaba usarla para ayudar a alguien. Sus heridas fueron desapareciendo, se había desmayado y comenzó a respirar mejor y luego más tranquila. El color volvía a su cara y sus brazos estaban curados. Sentí pasos me asegure de que estuviera bien rápidamente. Me levante, me sentía bien de nuevo. Tome el libro y me pare detrás de unos árboles para asegurarme de que la vieran. Una mujer algo mayor la encontró y hablo en otro idioma a los gritos. Mas personas entraron en la escena la tomaron en brazos. Me prepare para irme. Cuando gire…
-conmovedor- dijo con su voz de terciopelo. Me quede paralizada. No sabia que hacer- oí un llanto, pero tarde en llegar y me ganaste. Buen trabajo- sonrío.
-¿Qué haces aquí?- dije en un hilo de voz
-estaba de caza. ¿Tu? No creo que te dediques a salvar gente en tus ratos libres- río de nuevo. Al ver que no respondí agregó- ¿puedo preguntarte algo?- sin darme tiempo a la respuesta dijo- ¿puedes explicarme lo que vi?- con tanta naturalidad. Como si estuviera preguntando que hora era.
-no viste nada- le dije y el sonrío. Estaba lo bastante cerca como para tomarle la muñeca y el miro su mano y luego ami- lo siento- su sonrisa desapareció. Lo que hice fue borrarle la memoria. Sus ojos se pusieron blancos y callo al suelo. Las persona se habían ido. Dudo de que alguien lo encontrara. Salí corriendo reiteradamente. Mire la hora eran ocho treinta, lo que me esperaba…
Seguí corriendo, quince minutos pasados estaba entrando en mi casa. Había sacado el libro de debajo de la campera. Con solo entrar y verle la cara a Zack, me basto. Agradecí que estuvieran sus amigos.
-te dignaste a aparecer. ¿Dónde estuviste? ¡Te llame miles de veces!- dijo furioso.
-lo se lo siento. Corrí hasta el centro- abrió los ojos como platos- y me entretuve en una librería. Compre el libro y no me alcanzo para volver en auto- le sonreí- de verdad lo siento
-¿volviste corriendo a estas horas?- asentí seriamente. Su enojo parecía multiplicarse
-lo siento. No lo volveré a hacer.
-se que lo sientes, pero eso no alcanza. No te costaba nada decirme que te fuera a buscar. Es la última vez que te la dejo pasar. Primera y última vez. ¿Entendiste?- lo abrace y bese la mejilla
-gracias- le dije- subiré a bañarme.
-Los adultos no vienen hasta la media noche. Por lo que…
-¿para todos ellos tengo que cocinar también?
-no, solo Max se queda.
-OK. Enseguida bajo.
Subí. Me duche y me puse una remera de hombro caído de color verde y un Capri de jeans. Unas zapatillas Reebok botitas. Cepille mi cabello y baje.
Ya se habían ido todos, solo quedaba Max. Ese chico no me agradaba. Me había puesto el collar. Estaba totalmente transparente eso me tranquilizo. Comimos, en realidad ellos carne asada con guarnición y yo una hamburguesa de soja con la misma guarnición. Terminamos de comer, levante la mesa y lave los platos. Saque la basura y afuera mi collar se torno escarlata. Es que no te cansas de seguirme todo el tiempo- pensé y entre.
Me recosté con el piyama dentro de la cama y continúe leyendo el libro.
Me había quedado en la parte en la que en la noche se escuchaban aullidos. Un explorados a mediados del siglo XVIII encontró un lobo, que era mucho más grande que uno normal. Pero salio huyendo. El explorado volvió y contó todo. Pero se lo dio por loco. Un anciano inicio una travesía solo hacia la tierra de los nómadas, donde aprendió sus costumbres y tiempo después se quedo a vivir con esas personas dado a sus conocimientos médicos para los niños. Pero apoco después se le revelo la verdad. Los varones cuando llegaban a una cierta edad eran capaces de trasformarse en lobos. Pero solo los que eran descendientes del gran linaje. Los que tendían a liderar la tribu. El anciano escribió cada día de su subsistencia con la tribu. Estos papeles fueron encontrados y publicados en este libro.
Me pase horas y horas leyendo el libro. Era… atragante, muy interesante la trama y cada historia. Era increíble. Salí de mi mundo cuando llamaron a la puerta.
-adelante- Mel entraba por mi puerta. Deje el libro a un costado de al cama- hola- sonreí
-hola. Ya llegamos. Es mas demedia noche- me aviso.
-OH…- mire el reloj de la mesa- estaba leyendo y no me había dado cuenta
-esta bien- sonrío- descansa- asentí y se retiro.
Apague la luz del velador y me quede dormida al instante. Mañana seria otro día.