JUST BEING

Conteniendo la respiración en cada lectura, la emoción en el estómago y la necesidad de continuar hasta el final.

17 ene 2011

14°: Los Antepasados De Newport

Salía de mi última clase.  Debido a que era una estudiante con materias especiales salía mas tarde. Bajaba los peldaños, mi vista se paseo por el estacionamiento y entro un auto negro… era el mismo que me había seguido la otra noche. Se estaciono, bajo una chica.
-tu auto- le entrego las llaves a… no podía ser cierto. Ahora todas las fichas caían. Bueno… no todas. Seguí caminando y me pare en frente de mi hermano. Disimule a la perfección.
-¿nos vamos?- el asintió muy sonriente. Entre en el acompañante. Estaba totalmente confundida. Me quede sentada no podía dejar de mirarlo. El recibió las llaves molesto y le dijo un par de palabras cortante a la chica. Que lo miraba con cara de asombro. El auto avanzo y la rentablemente mi auto tenia que pasar por allí.
-¿como te ha ido en tu primer día de clases?- casi ni oí la pregunta. El miro el auto con expresión totalmente nula. Yo solo mire para adelante.
-bien –le sonreí- ¿y tu?
-comenzó a relatarme su historia. Pero no podía concentrarme. Hice fuerza y algo me llamo la atención
-…llego a mis oídos… que conoces al súper popular Adam Bowie- y me miro.
- a… ¿si? Umm… más o menos. Pero es un engreído y sobretodo un mentiroso- mi tono de voz sonó molesto.
-¿Por qué lo dices?- el tanbien lo noto.
-nada… ¿cuando dijiste que era tu primer examen?
-totalmente entusiasmado, volvió a su historia. Me distraje prestando le atención y riéndonos. Cuando llegamos Brad no estaba y Mel tampoco. El se recostó en el sillón y luego haría la tareas. Yo no tenia nada para hacer. Asíque me cambie. Me puse un conjunto de tela impermeable. Mi teléfono y para salir a correr. Me recogí el cabello, tome algo de dinero y cuando baje. Zack ya se había dormido. Salí dejándole una nota de que salía a correr. Tenia que bajar esas calorías adquiridas. El pensamiento me hizo reír.
Corrí, corrí y corrí. Me encantaba sentir el aire en la cara. Hasta que llegue a un cartel que decía “Bienvenido Al Centro de Newport”. Comencé a caminar despacio para disfrutar del maravilloso lugar y encontré una librería. Entré era uno de esos lugares en que tiene cafetería y puedes leer algo si compras algo. Me paseé por los pasillos y había uno que decía. Las historias de Newport. Lo tome y me senté en una mesa. Un chico, relativamente joven vino y le pedí un café con leche. La verdad es que no quería nada pero debía tomar algo. Comencé a leer y me deje llevar por la historia. Había historias de hacia siglos atrás. Había una historia en especial que me llamo la atención.
Comencé a leer. Los lobos habían llegado en el siglo XVIII, eran como una plaga. La gente estaba aterrada. Pero había registros de que se acentuaban en las espesuras de los bosques y no lastimaban a la gente. Pero el miedo estaba presente en aquella población. Por lo que comenzó una cacería con el fin de hacer que se vallan a otro territorio o si no quedaba otra, matarlos. Se fueron sin herir a nadie y al poco tiempo vinieron un grupo de nómadas que se acentuaron en los mismos lugares. Muchas historias se formularon. Pero se decía que por la noche se escuchaban aullidos.
Despegue mi vista del libro y note que era estaba oscureciendo, mire mi teléfono. <Tres llamadas perdidas de Zack> mire el precio del libro. No era caro pero si lo compraba no podría volver en auto hasta casa que quedaba a gran distancia. Zack me mataría si lo hacia venir a buscarme. Por lo que me arriesgue. Si corria rápido llegaría antes de que el sol cayera. Era un libro grande, no muy pesado por suerte. Agradecí que la campera me ajustara demasiado la cintura, me lo guarde y cerré el cierre. No se caería y no me molestaría para correr. Caminaba rápido. Además, nada iba a pasarme. Cuando pase casi todo el centro del pueblo comencé a correr. A decir verdad el paisaje de día era hermoso, pero de noche era algo aterrador. Corría lo más fuerte que el peso del libro me permitía. En un momento pare y me puse los auriculares para poder despejar la mente de la noche oscura. Ya había oscurecido y no llegaría con luz. Comencé a correr de nuevo. Se había nublado. Típico… de noche siempre llovía. Seguí corriendo, las pussy cat dolls sonaban en mis oídos. Sostenía el libro en mi abdomen con la mano y seguí adelante. Me comenzó a doler la cabeza, se me dificultaba respirar, pare de correr y comenzaba a correr. Camine dificultosamente hasta el árbol más cercano que tenia. Alejándome de la calle principal. Me senté en un tronco caído, me sentía terrible sin razón alguna. Me saque los auriculares y trataba de respirar. Cuando escuche un leve sollozo. Me levanta dejando el libro allí ya no podía cargarlo me parecía que pesaba kilos, camine adentrándome en los pinos. Agradecí a mi vista que podía ver igual hubiera luz o no. Camine podía oírlo cada vez mas cerca, pero yo me volvía cada vez mas débil. Deje de oír los sollozos. Seguí caminando. Me encontré a una muchacha que estaba tirada en el suelo y respiraba  como si no le entrara el aire a los pulmones. Me agache a su lado mientras mas cerca estaba peor me sentía.
-¿Qué te paso?- la muchacha no respondió. La observe mejor. Estaba bañada en sangre.- ¡por Dios!- exclame. Intente agarrarle la muñeca para poder tomarle el pulso. Pero me lleve la sorpresa que tenia las muñecas cortadas y cortes profundos en los brazos- ¡mierda! –dije. Me estaba mareando pero tome fuerzas, tratando de hacer un escudo entre ella y yo. Así era fácil ignorarla y pensar con claridad. Le corrí el cabello hacia atrás tenia golpeada la cara también. Su vestido verde claro estaba embarrado y lleno de sangre. Coloque mis manos por encima de su cabeza. Me centre en ella y en mi magia. Cuanto me encantaba usarla para ayudar a alguien. Sus heridas fueron desapareciendo, se había desmayado y comenzó a respirar mejor y luego más tranquila. El color volvía a su cara y sus brazos estaban curados. Sentí pasos me asegure de que estuviera bien rápidamente. Me levante, me sentía bien de nuevo. Tome el libro y me pare detrás de unos árboles para asegurarme de que la vieran. Una mujer algo mayor la encontró y hablo en otro idioma a los gritos. Mas personas entraron en la escena la tomaron en brazos. Me prepare para irme. Cuando gire…
-conmovedor- dijo con su voz de terciopelo. Me quede paralizada. No sabia que hacer- oí un llanto, pero tarde en llegar y me ganaste. Buen trabajo- sonrío.
-¿Qué haces aquí?- dije en un hilo de voz
-estaba de caza. ¿Tu? No creo que te dediques a salvar gente en tus ratos libres- río de nuevo. Al ver que no respondí agregó- ¿puedo preguntarte algo?- sin darme tiempo a la respuesta dijo- ¿puedes explicarme lo que vi?- con tanta naturalidad. Como si estuviera preguntando que hora era.
-no viste nada- le dije y el sonrío. Estaba lo bastante cerca como para tomarle la muñeca y el miro su mano y luego ami- lo siento- su sonrisa desapareció. Lo que hice fue borrarle la memoria. Sus ojos se pusieron blancos y callo al suelo. Las persona se habían ido. Dudo de que alguien lo encontrara. Salí corriendo reiteradamente. Mire la hora eran ocho treinta, lo que me esperaba…
Seguí corriendo, quince minutos pasados estaba entrando en mi casa. Había sacado el libro de debajo de la campera. Con solo entrar y verle la cara a Zack, me basto. Agradecí que estuvieran sus amigos.
-te dignaste a aparecer. ¿Dónde estuviste? ¡Te llame miles de veces!- dijo furioso.
-lo se lo siento. Corrí hasta el centro- abrió los ojos como platos- y me entretuve en una librería. Compre el libro y no me alcanzo para volver en auto- le sonreí- de verdad lo siento
-¿volviste corriendo a estas horas?- asentí seriamente. Su enojo parecía multiplicarse
-lo siento. No lo volveré a hacer.
-se que lo sientes, pero eso no alcanza. No te costaba nada decirme que te fuera a buscar. Es la última vez que te la dejo pasar. Primera y última vez. ¿Entendiste?- lo abrace y bese la mejilla
-gracias- le dije- subiré a bañarme.
-Los adultos no vienen hasta la media noche. Por lo que…
-¿para todos ellos tengo que cocinar también?
-no, solo Max se queda.
-OK. Enseguida bajo.
Subí. Me duche y me puse una remera de hombro caído de color verde y un Capri de jeans. Unas zapatillas Reebok botitas. Cepille mi cabello y baje.
Ya se habían ido todos, solo quedaba Max. Ese chico no me agradaba. Me había puesto el collar. Estaba totalmente transparente eso me tranquilizo. Comimos, en realidad ellos carne asada con guarnición y yo una hamburguesa de soja con la misma guarnición. Terminamos de comer, levante la mesa y lave los platos. Saque la basura y afuera mi collar se torno escarlata. Es que no te cansas de seguirme todo el tiempo- pensé y entre.
Me recosté con el piyama dentro de la cama y continúe leyendo el libro.
Me había quedado en la parte en la que en la noche se escuchaban aullidos. Un explorados a mediados del siglo XVIII encontró un lobo, que era mucho más grande que uno normal. Pero salio huyendo. El explorado volvió y contó todo. Pero se lo dio por loco. Un anciano inicio una travesía solo hacia la tierra de los nómadas, donde aprendió sus costumbres y tiempo después se quedo a vivir con esas personas dado a sus conocimientos médicos para los niños. Pero apoco después se le revelo la verdad. Los varones cuando llegaban a una cierta edad eran capaces de trasformarse en lobos. Pero solo los que eran descendientes del gran linaje. Los que tendían a liderar la tribu. El anciano escribió cada día de su subsistencia con la tribu. Estos papeles fueron encontrados y publicados en este libro.
Me pase horas y horas leyendo el libro. Era… atragante, muy interesante la trama y cada historia. Era increíble. Salí de mi mundo cuando llamaron a la puerta.
-adelante- Mel entraba por mi puerta. Deje el libro a un costado de al cama- hola- sonreí
-hola. Ya llegamos. Es mas demedia noche- me aviso.
-OH…- mire el reloj de la mesa- estaba leyendo y no me había dado cuenta
-esta bien- sonrío- descansa- asentí y se retiro.
Apague la luz del velador y me quede dormida al instante. Mañana seria otro día.

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