Salí de mi cuarto, ya estaba vestida. Un jeans negro. Una remera mangas largas rayada en blanco, negro y gris. Con las zapatillas negras Puma. Tenía tanta ropa que creo que puedo ponerme algo distinto todos los días de clases. Cuando baje había una nota pegada a la puerta <me paso a buscar Max. Te veo luego. Zack> Desayune. Tome mi bolso y la campera de lana liviana pero abrigada. Tome las llaves del auto y salí. Era temprano y estaba nublado, había llovido en la noche. Camino a la escuela me permití pensar en lo de ayer en la noche. Se atrevía a seguirme y por sobre todo ¿me pedía explicaciones? Esto se estaba pasando de los límites. No tenía derecho. Seguramente se había enojado con esa chica por que había traído el auto que no quería que reconociera. Pero que hacia ayer por la noche… ¿me había seguido? O lo podía haber cruzado por casualidad. De todos modos, le había borrado la memoria con todo lo que me involucraba. Entre en el estacionamiento. De nuevo sentí las incomodas miradas pero ya no eran tan intensas. Ahora se preocupaban por ser discretos. Para mi suerte no había tanta gente y la familia de Steven no había llegado aun.
Cuando llegamos ella ya había llegado. Su auto estaba en el mismo lugar de ayer. Tenia que enfrentarla. Pero no podía, estos malditos chismosos por que no se metían en sus propias vidas. ¿Que era lo que me había hecho anoche? Me había dejado inconsciente por horas regrese a media noche casi medio muerto. El aire no pasaba por mis pulmones. Estaba mareado. Tenia que saberlo. ¿Qué me había hecho y quien era ella?
Mi primera clase era Botánica. Fui en busca de los libros a mi locker los guarde en mi mochila y fui a la clase. Estaba casi llena. Me senté en uno vacío en la segunda fila casi a la mitad. Cuando entro el profesor una chica se sentó a mi lado.
-Hola- murmuro
-hola- la mire. No podía ser. La muchacha de la noche anterior. Ella sonreí y yo no podía ni respirar. No recordaba nada. Esa era la razón por la cual saludaba. Fingí una sonrisa
-soy Sarah Montana
-Ann Duké- le sonreí y el profesor llamo la atención para empezar con la clase. Durante la primera media hora tuvimos un trabajo práctico y la otra mitad una actividad individual. La evite durante toda la hora. Cuando sonó el timbre levante mis cosas rápidamente y salí de la clase. Me dirigí a mi locker
-Ann- me llamo con su vocecita de bailarina
-¿si?- dije sin mirarla guardando mis cosas
-¿puedo hablar con tigo?- cerré y me gire.
-¿Qué?- dije con tal naturalidad
-podemos hablar en el patio que esta mas tranquilo.- asentí. Nos quedaba a unos pasos. Si yo media un metro sesenta y cinco. Ella media un metro cincuenta y cinco. No era mucho la diferencia. Tenía el cabello espeso hasta la mitad de la espalda y ondulado de color anaranjado. Sus ojos eran celeste casi transparentes. Caminaba como una bailarina clásica me dirigía al lado de ella hacia el gran exterior. Nos sentamos en una mesa cuadrada una en frente de la otra. Me miro me sonrío, yo baje la vista y me mire las manos - debo agradecerte por lo que hiciste anoche - levante mi vista lo mas lento que pude. Me había quedado petrificada.
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