JUST BEING

Conteniendo la respiración en cada lectura, la emoción en el estómago y la necesidad de continuar hasta el final.

10 ene 2011

13°: El Almuerzo

Salí de la clase entre los primeros llevaba los libros que debía utilizar durante la mañana en la mano. Que a decir verdad eran bastante pesados. Con la otra mano buscaba el papel para ver mi siguiente clase. Tan metida en mis cosas choque con alguien. Me enfurecí por hacerlo otra vez mis libros y los de la persona cayeron al suelo. Por suerte no había demasiada gente pero casi todos miraron por un minuto y luego voltearon.
-lo sien…-era de nuevo Mark
-esto se esta convirtiendo en costumbre.- reí
-lo siento.
-¿que te tiene tan despistada?- recogimos los libros y nos levantamos
-es que… no encontraba el papel de los horarios.
-ha... yo tengo…-ser fijo y frunció el ceño- ¿botánica? No pedí esa materia.
-es el mío- dije tomando el otro extremo.
-demasiadas… materias de…
-mi mundo gira alrededor de la naturaleza.- me explique. El sonrío.
-wuaw!-dijo.
-¿y tu?- me fije en el papel que tenia en mi mano. Habíamos tomado los equivocados.-muchos numero y…
-economía- sonrío. Lo mire disimuladamente de los pies a la cabeza. Tez morena, de ojos profundamente verdes y una sonrisa perfecta y blanca. El cabello oscuro le daba el toque. Era bastante formal. De jeans oscuros y un suéter bastante ceñido a su figura que al parecer tenia una buena musculatura. Zapatitas blancas Puma originales. Me sentí mal por hacerle semejante examen.
-¿contador?- pregunte y le sonreí de costado. Pareció ponerlo incomodo y sonriente miro para otro lado y bajo la cabeza-perdona estoy siendo una chismosa.- me apresure a decir.
-no- dijo y me miro- en realidad tengo que… trabajar para la compañía de mi padre.
-cool- dije y sonreí.- mire el reloj de mi celular – tengo que irme-
-Espero verte en el almuerzo- dijo con una sonrisa. Advertí lo que se traia entre  manos, los humanos eran bastante predecibles.
-seguro…- lo esquive y seguí caminando sin mirar atrás.
La siguiente clase paso con normalidad. Era una profesora que al parecer estaba algo loca. Pero enseñaba con una dedicación que tienen pocas. Un chico se sentaba a mi lado que se tiraba papeles con el que estaba atrás. No me intereso saber de que hablaban.
Pero en la forma en que me miraba, dudo que no sea yo su tema de conversación.
Cuando termino esa clase fui por unos libros y se termino mi receso de diez minutos y me dirigí a la otra clase. En el resto de la mañana no me cruce con ninguno de los dos, ni con mi hermano. Me preocupo, pero enseguida deseche la idea.
Salí de mi clase, había dejado los libros en mi locker y me dirigía a la cafetería.
-¿te vas a la cafetería sin mi?- reí. Se puso a mi lado.
-pensé que ibas a estar allí-
-sin excusas- reí y seguí caminando- ¿hace cuanto que vives aquí?-cambio de tema.
-hace… un par de meses- lo mire- ¿y tu?
-desde que nací. Pero no en la aquí en la ciudad. Si no abajo
-¿en las playas?
-si-
-un lugar hermoso seguro-inquirí sonriente
-si, es tranquilo- miro para delante
-¿de que trabaja tu padre?-pregunte
-¿que es esto? ¿Unas preguntas y respuestas?
-puede ser- le sonreí y le causo el mismo efecto de acaloramiento que unas horas antes.
-en una compañía contadora de los bancos internacionales
-es impresionante
-si…-hizo una mueca-le que hace que viaje mucho. Casi nunca esta aquí. Esta es prácticamente un lugar de vacaciones para ellos, pero decidí quedarme aquí hasta terminar el terciario. Solo me falta un año
-¿de modo que ya terminaste el bachillerato?
-Si- asintió.- ¿tu estas en ultimo año?
-si, de secundaria- le sonreí y entramos en la cafetería.
-voy por el menú- asentí y le señale una mesa. Se fue
Annie- dijo alguien a mi espalda
-Hey! No te había visto durante toda la mañana
-si, la matemáticas son pesadas. ¿Puedes creer que ya tengo tareas? Aquí no te dejan respirar.
-tu elegiste la escuela-le dije a modo de que no podía quejarse y bufo.
-¿quien ese?- me preguntó muy serio
-alguien que conocí en una clase.- el levanto una ceja- aqui hermano celoso no por favor- el revoleo los ojos- reí
-OK, debo irme- dijo cuando Mark llego a mi lado. Eran casi del mismo alto. Mark un poco más alto. Asentí y se fue. Pero antes de irse le hizo una seña con el dedo y el ojo a mi acompañante. El se quedo helado
-perdónalo. Es mi hermano- el asintió y no dijo nada.- ¿este es el menú?- le saque suavemente uno de las manos. Lo mire rápidamente e hice una mueca.
-¿hay algo malo?- dijo una vez que nos sentamos
-mucha carne…- dije para mi misma.
-¿eres vegetariana?- pregunto con una expresión chistosa.
-si si…- dije totalmente metida en el menú.
-creo que yo no podría vivir sin la carne. Debe ser esa la razón por la que estas tan flacucha.- deje que me viera la cara bajando del todo la carta plastificada. Me permití mirarlo todo y lo noto. Su cara se torno chistosa. Yo estaba seria, lo que lo hizo sonreír.
-¿insinúas que estoy anoréxica o algo por el estilo?-parpadee despacio.
-¡no!-río- solo…
-déjalo ahí…- volví al menú. Simule estar molesta
-pero…-mi celular comenzó a sonar en mi bolso que estaba en la mesa.
-disculpa debo atender.- el asintió, había perdido esa sonrisa divertida. Tome mi teléfono y me levante de la mesa. El me imito y fue hacia la cola para la comida. Evidentemente estaba… molesto. O se sentía mal por hacerme enojar cuando apenas me conocía. Me pareció una actitud divertida pero aparentemente para el no.
-¿te esta molestando?- reconocí la voz, yo estaba de espaldas a la mesa. El salón estaba lleno. No lo había visto antes. Gire y lo vi sonriente apoyado contra la ventana justo de enfrente.
-no recuerdo haberte dado mi numero- lo estaba mirando en ese instante. Pero me senté y simule no haberlo visto. Notarían que estábamos hablando en vez de acercarnos. Aunque seria peor.
-que olvidadiza, por que si lo hiciste- le dirigí una mirada confundida y el río- ¿te repito la pregunta?
-¿Qué te hace creer que esta molestándome?-dije furiosa. ¿Quién se creía ese extraño para meterse en mis asuntos?
-solo con mirarte lo note-
-tendrías que estar mirandote a un espejo,-le sonreí- deja de mirarme. No quiero que una chica mas me odie solo por que te dije hola en una clase- cerré mi teléfono y le dirigí una ultima mirada y Mark regreso.-lo siento. Solo estaba jugando- le sonreí con mi cara de ángel sonrío un poco mas aliviado y bajo la vista a su hamburguesa.- no como animales desde que soy pequeña. Me engañaron, me dijeron que era carne normal y luego escuche una conversación de que el pollito que había criado y me había encariñado…- el me miro  sin expresión- estaba delicioso. Para una niña de 7 años fue trágico-  le sonreí y me apoye en la mesa con un codo.
-no se que decir…
-nada- le sonreí y lo deje de mirar. Para levantarme e ir a buscar mi comida.
Lo deje allí… sin nada para decir. Por primera vez en toda mi vida quería saber que pensaba una persona. Era el primer día y había conocido a una persona que parecía que la conocía de toda la vida. Camine hacia la comida y tome una ensalada rusa, una sprite y me fui. Comimos en silencio
-¿vas a comer tan poco?- dijo después de unos instantes. Suspire.
-estoy acostumbrada a comer literalmente poco- masticaba y me miraba. Tenia la intuición de que quería decir algo.- solo dilo.- lo alenté. El se asombro ante mis palabras
-entonces eres de esa chicas que estas cuidándose todo el tiempo- me reí y tome la etiqueta de la ensalada. El se quedo callado esperando mi respuesta.
-200 calorías mas…- dije y busque en la gaseosa- 395 calorías- subí una ceja  y lo mire- ves la chica de campera roja que esta justo detrás de nosotras- el asintió- le daría un ataque si estuviera comiendo tantas calorías- la chica hacia alarde de que se ataba cuidando y que solo comería una manzana para todo el día. El río.
-esta bien, esta bien…- me miro.
-estoy acostumbrada a comer poco debido a mi vegetalismo. No hay mucho para elegir. Pero no me molestaría sentarme a ver una película y comerme un ½ kl de helado sola y una caja de bombones- le sonreí. El río de nuevo.
-así que…
-odio las dietas. Mantengo mi figura con…- lo pensé- solía ser muy activa. Asistía a danzas. Además hice mucha gimnasia. Ese es el resultado de lo que tengo ahora- le sonreí. Con cada comentario sobre mi cuerpo no podía evitar mirar y acalorarse. Me causaba… era… ¿esa sensación causaba en los chicos? Prefería cambiar de tema.- cuéntame algo de ti- le sonreí
-ummm...… -miro hacia otro lado- ¿Qué quieres saber?- me encogí de hombros y tome una posición interesada- bueno… nací aquí, tengo unos antepasados interesantes -mostré interés- y desde que tengo uso de razón jamás pase mas de un mes en un lugar en el  país. Me canse de lo mismo. Siempre había maestros con migo para enseñarme. Nunca me gusto que me enseñaran leí todo los libros que me daba hacia las tareas solo y luego las mandaba a la escuela. Así he rendido casi toda mi vida. Pero hace dos años que estoy aquí, debido a una razón y no puedo alejarme. Me encanta este lugar y tengo unos amigos geniales –sonreí. El pareció terminar su historia.
-sin duda… una vida mas interesante que la mía.
-cuéntame algo más de ti- me pidió.
-no vas a obtener mas de lo que te he dicho –hizo cara de niño. Reí y sonó el timbre. Me levante
-tengo que ir a mi ultima clase- le sonreí.
-adiós-
-adiós- le dije con una sonrisa y me lleve la lata de gaseosa. 

12°: La Primera Impresión

Llegamos en mi auto un Audi R8 Rojo. Claro, no me di cuenta. Recién entendía por que quería manejar mi hermano. Quería lucirse, era la primera vez que nos verían a ambos y nos lucíamos con un autazo como esta. Cuando todos giraron para ver el sereno auto que entraba en el estacionamiento, lo mire y levante una ceja.
-¿Qué ocurre hermanita?- dijo entre risas
-ha ido a todos lados con este auto y nunca pensé que llamaría tanto la atención debimos venir en el auto de Ben.
-No. Este esta perfecto. Un poco llamativo por el color pero no es nada. Además, es bueno dar una buena primera impresión.
-¿buena impresión? Lo que causaremos es que crean que somos unos engreídos.
-cuando nos conozcan desecharan el pensamiento. ¡Ya Annie relájate!-estaciono- lista
-no, creo que no- el río sonoramente- casi todo el estacionamiento nos miraba.
-no seas dramática. No podemos escondernos qui para siempre.
-esta bien- abrimos las puertas al mismo tiempo y tome valor para salir.
Creí estar al borde del colapso nervioso, pero me aferre al poco valor que tenia. Di la vuelta al auto y me pare al lado de Zack que buscaba algo en su bolso.
-¿por que nos quedamos aquí?
-espero a…
-¡Hey!- dijo alguien a nuestras espaldas. Ambos volteamos.
-¡Hey!- saludo Zack y le tendió la mano. Cuando miro el auto hizo una mueca.
-llamaras demasiado la atención, hermano- le dijo. Era de tez morena. Ojos oscuros y no tan alto como mi hermano.
-te lo dije- le dije al oído. En ese momento el chico me miro de pies a cabezas.
-lo siento- dejo Zack- ella es mi hermana, Ann
-un gusto en conocerte.- le sonreí y nos saludamos un apretón de manos.
-el es Max-asentí y sonreí. Me apoye en el auto, tenia en mi mano el celular. Podía sentir como miles de miradas se clavaran en mí, era molesto. Me quede allí esperando que terminaran de hablar.

Agradecí que el primer día aceptaran traer el volvo gris y no mi auto, aunque Sophie, aun no había llegado.  Estaba allí, parado fingiendo para los malditos humanos, pretendiendo hablar con mis hermanos. La miraba. Estaba mucho más lejos. Pero podía verla con claridad, estaba tan… linda con ese atuendo. Pude notar que más de uno la miraba. Tenía buena parte a su favor. Era muy bella, era delgada y alta pero sobretodo esbelta y las curvas se le atenuaban donde tenia que ser. “el tipo de chica que querría cualquiera como novia”, varios pensar esto, era conmovedor ver como se baboseaban por ella en conjunto. Me dio un asco repulsivo, demasiados pensamientos juntos. Tal vez me recordaría, hablamos una vez. Pero no había levantado la vista de su “juguete”. Podría mirarla todo el tiempo que sea, nunca me aburriría. Ese ser tan enigmático me causaba admiración. Recibir de su mente solo colores era para mi nuevo. Nadie era capaz de hacerle eso a mi don  y tendría que averiguarlo. Cuando volví a mirar ella ya n estaba en su lugar. De todas maneras no podía salir corriendo detrás de ella.

Al ver que ellos estaban tan metidos en su charla, decidí entrar. Le dije que después nos veríamos y entre en la gran institución. Subí los peldaños y note que los alumnos que supuse que no eran nuevos me miraba sin ser por lo menos disimulados. El interior, era precioso. Paredes blancas  y suelo de parqué. A la derecha unos ventanales al exterior. Era una vista magnifica. Demasiado verde, mucha vegetación. Al girar a la izquierda choque con un chico, haciendo que sus libros se desparramaran por el suelo. Mal comienzo- fue todo lo que pensé.
-oh! Cuanto lo siento.- le dije
-esta bien-sonrío y se agacho a alzar sus libros. Me agache también para ayudarlo-sucede cuando hay gente nueva- sonreí
-aquí paren notarlo-termine de alcanzarle los libros y nos paramos
-si…- me pareció que iba a decir algo pero se cayó.
-de verdad lo siento- me apresure a decirlo.- soy Ann- dije con la mayor de mis sonrisas
-Un gusto Ann- me estrecho la mano- soy Mark-sonrío. Sonó la campana.
-debo irme- sonreí-ten cuidado con los nuevos- me voltee y sonreí.
-tu eres la única- ¡demonios!  Ahora seria la única en la que se fijaran además de mi hermano.
Entre en mi primera clase, Ciencias de la Naturaleza. Todos estaban parados y el murmullo era constante. Me senté en un banco en el segundo lugar. Un profesor delgado, un señor de mediana edad entro y dijo ser el Profesor Matías Gimenez. Dijo que era proveniente de Argentina. Comenzó a contarnos un poco de la vegetación de ese país. Era limitada, debido a la tala y al exceso de población en algunos lugares. Pero que a su vez tenía hermosos lugares. Cuando alguien llamo a la puerta. Era un alumno… Steven estaba en la clase con migo y se sentó a mi lado por que era el único lugar vacío. Pude notar como las chicas se acaloraban y se movían inquietas en sus lugares. Me causo gracia por lo que me costo bastante disimular la risa y solo mirar mis prolijas anotaciones. Cruce las piernas y no le preste atención cuando se sentó.
-¿ya no me reconoces?- dijo una vez que se había acomodado. Sonreí y lo mire
-Steven… como olvidarte- pero no lo mire, pero el estaba mirándome. Al girar levemente vi como la chica de mi costado de la otra fila hervía de rabia. Lo que me causo más gracia.
-el mismo… Annie. ¿Cierto?-dijo sonriendo.
-si- solo conteste eso. No quería que nos dijeran algo por no prestar atención. Por lo que hice caso omiso a que estaba a mi lado y me dedique a tomar nota y atender hasta que toco el timbre.


De que me estaba perdiendo. Por lo que podía ver ella  no había hablado con nadie aun. Po r lo que nadie podría haberle dicho nada de mi. No me presto atención en absoluto y no estaba fingiendo, no existía para ella. ¿Cómo podía ser eso? Cada chica de este instituto se Moria por que por lo menos le sonriera y ella… ajena a mi existencia. ¿Seria que tal vez tendría novio? No hubiera aceptado salir con migo si hubiera sido ese el tema. ¿Se arrepentía ahora? Podía notar el odio que originaba en las chicas con solo estar a mi lado. Muchas hiperventilaban y ella nada… la chica de su lado de la otra fila. Stephanie, escucho la leve conversación y ya estaba preparando el chisme con el que se lo diría a todo el colegio. Malditos chismosos. Le hervía la sangre por no ser ella la que estaba en su lugar y por sobre todo la envidiaba por ser la hermosa chica nueva que llamaba tanto la atención. Es que seguro nadie tenia la autoestima suficiente para lucirse por si misma, que todas se comparaban con la chica nueva. “La hermosa chica nueva” esa frase se quedo en mi cabeza.

11°: El Primer Día De Clases.

Me desperté entusiasmada pero muchas cosas pasaban por mi cabeza esa mañana. Lo primero que hice fue preparar el desayuno y llevarlo a la habitación de Zack. Por alguna razón sentí miedo de que recordara algo. Siempre había sido buena en mi don pero nunca sabia si alguien seria intolerante a ellos.
Golee antes de entrar.
-adelante- me asombro la vos de dormido que tenia. Sonreí y entre.
-hola- dije despacio. Estaba despeinado, pero se veía bien.- pensé que querías desayunar con migo- dije y puse mi cara de inocente. El sonrío
-¿por que no esperaste  que bajara?
-hay no, no me gusta esperar- reímos.
Desayunamos rápido y fui a vestirme. No dio señales de haber recordado anda. Eso me alivio.
Elegí algo censillo para ponerme, estaba nerviosa, el cuerpo me temblaba y sentía una adrenalina correr por mis venas. No paraba de sonreír, el nerviosismo me estaba carcomiendo. Elegí u pantalón blanco, bien ceñido a la delgada, esbelta y alta figura de Annie. Para decir verdad era preciosa. Pero extrañaba mi propio cuerpo. Una remera amarilla con lunares pequeños negros y mis Nike negras con el logo en gamuza amarilla.
La chaqueta de Cool Street en color blanco también. Estaba perfectamente  combinada. El bolso color hueso colgaba de mi torso. El largo cabello lacio caía a un lado de mi cara y mi flequillo para el costado no dejaba ver mi ceja izquierda. Sonreí y sali de la habitación. Zack me esperaba en la puerta con cara de cansancio.
-¿te encuentras bien?- le pregunte totalmente preocupada
-si… es solo cansancio. Parece que no dormí bien anoche- sonrío forzosamente. Me dirigí a la cocina. Tome una pastilla para el decaimiento lo mezcle con agua y azúcar y lo revolví con mi magia para que le diera energías el resto del día. Se lo entregué
-tómalo te hará bien- lo trago sin decir nada e hizo una cara de asco
-¿que era?-
-un energizante. ¿Vamos?- sonreí
-claro- dijo. Subimos al auto. Le saque la alarma a mi auto en el garaje.
-yo conduzco- dijo. Le tire las llaves en el aire y las agarro en seguida. Entre y me senté en el acompañante. Me abroche el cinturón y nos dirigimos hacia nuestro primer día de clases. 

10° Capitulo: Susto y Engaño

Abrí los ojos. Un mal presentimiento invadía mi cuerpo. Me levante como zombi, abrí la puerta y entre en la habitación de Zack. Nada, no estaba en su cama. ¿Dónde estaba? Comenzaba a desesperarme. Pero una idea genial paso por mi cabeza. Corrí de su habitación a la mía en piyama. Solo llevaba un short y una musculosa color verde agua con encaje en los bordes. Entre en mi habitación, me senté en la cama y saque de debajo la caja de Mike me había dado. Saque el libro y coloque mi mano en medio. Cerré mis ojos y me concentre. Era como dejar fluir mi magia por mi mano hacia el libro. Este dejo ver todo lo que tenia escrito. Busque entre las páginas con desesperación. Dado que el collar era un amuleto reciente, no había tenido tiempo de estudiarlo. Encontré  lo que buscaba. Tome el collar en mi mano derecha y comencé a leer con mi mente si Leia en voz alta se perdía la concentración y la destreza. Las palabras fluían. De la nada, mi vista se nublo y me mostró imágenes relacionadas con mi hermano. Estaba tirado en algún lado. Era como estar parada junto a el. Gire en busca de algo que me diera una pista… nada. Mis lágrimas comenzaban a salir desesperadas. ¿Como había sido tan ingenua de dejarlo irse solo a un lugar donde nadie sabía que estaría?  ¡Bingo! Un cartel me llamo la atención. Me cambie lo más rápido que pude y partí sin que nadie lo notara.
En el semáforo mire mi teléfono, eran las tres de la madrugada. Dios, mañana tenia el primer día de clases y… por un estupido descuido tenia que estar rastreando a un humano incapaz de ser protector de su propia vida.


Mi interés por descubrir a esa persona que tanto me llamaba la atención, había crecido desde las ultimas horas… ahora ahí parado en la acera viéndola huir siendo totalmente sigilosa, llamaba aun mas mi atención. Por loo que decidí seguirla. Me culparía por no proteger a esta débil persona si estaba en mis manos. Conducía a gran velocidad por lo que la seguí en automóvil. Mi  BMW era bastante rápido. No lo notaria había bastante trafico como para ser de madrugada.

Iba lo mas rápido que mi Audi me lo permitía. Mi vista era bastante buena como para demasiada prisa. Alguien podría notarlo, pero que más daba. Tenia que pagar por errores. Venia por la carretera sola y un auto totalmente negro apareció a la misma velocidad que yo, eso era raro nadie manejaba así, venia detrás de mi. Tenía vidrios polarizados así que no pude ver quien era. Acelere al máximo y se perdió de vista, me faltaba poco para llegar al muelle.


Mi obsesión por seguirla me encegueció, hasta el punto en que no me di cuenta de que estábamos solos en la carretera. Fui frenando hasta que me dejo atrás y comencé de nuevo. La vi doblar en el muelle. Allí mismo oculte el auto y descendí.


Camine a toda prisa al muelle allí me pare y mire para todos lados, nada. Como podía… un cuerpo a la orilla de la costa me llama la atención y salgo corriendo  hasta el bode y de allí salto, era una gran distancia pero no me importo. Nada me pasó, Salí corriendo y cuando iba llegando desapareció y me frene de golpe. “no todo es lo que parece no te confíes. Muchos saben que estas aquí…” estas palabras llegaron de golpe. Una trampa, eso era y me había metido sola. En el lugar del cuerpo había una nota incrustada con un palo a la arena:
Ten cuidado la Próxima vez no te la harán tan fácil. Eso es solo el comienzo. Eres.

Gire para irme y allí estaba, Zack desmayado en el suelo. Estaba lastimado. Lo habían agredido. Me arrodille junto a el. No pude evitar que un par de lágrimas salieran de mis ojos. Limpie mi cara y me concentre. Coloque la mano por encima de su cara. Con mi sumisa magia fui curando sus heridas, suaves destellos salían de mi mano, fui corriéndolo por todo su cuerpo y comenzó a moverse. Termine por descender hasta los pies y lo mire. Tenía los ojos semi abiertos, pero tenia la mirada perdida.
-Zack…- susurre. Me tape la boca para reprimir el llanto que se venia… dejo de mirar el vacío y me miro. Le acaricie la mejilla
-¿donde estamos?-  sonreí
-¿puedes moverte… tenemos que irnos- es que no recordaba nada? Mejor, así era mejor…
Fue ahí, cuando al bajar la mirada me cruce con el brillo del collar.
-no puede ser…- muriere para mi misma
-¿que?- Zack trataba de pararse.
-nada- le sonreí y lo ayude a pararse. Se tambaleo un poco y caminamos despacio hasta el auto. ¿Como podía ser? Había muchos de esa especie pero… ¿siempre tan cerca Mio?



¿Que era lo que mis ojos acababan de ver? ¿Magia? Eso era imposible, eso no existía. Desvíe mi vista para poder entender. No, no podía. Era demasiado para mi. Le di la última mirada. ¿De donde había salido ese cuerpo? ¿Quien era? Por Dios… quería entender aquello. Pero por que me precipitaba. Era solo mi imaginación. Alcarius lo advirtió hace mucho. Dijo que nuestra especie con el paso del tiempo tiende a volverse loca sin ninguna explicación. Tal vez este era mi caso, un siglo ya era demasiado para esta mente. Gire cuando escuche las ruedas del auto. ¡Mierda! Era tarde… había dejado el auto a su vista cuando pasara por ahí.


El auto que estaba detrás Mio en la carretera, no era mi imaginación, ¡estaba detrás Mio! Acelere a fondo hasta casa. Pero no lo vi seguirme. Por suerte. Cuando llegamos lo deje en su habitación y enseguida se durmió. Le hice un par de preguntas, no recordaba nada de lo que hubiera pasado.
Me acosté, eran como las 5 de la mañana. Aun me quedaban dos horas para dormir…



Daba vueltas en mi cama, no tenía ganas de dormir. Pero lo que había tomado no me permitiría  levantarme por un par de horas. Todo giraba sin sentido en mi cabeza. Era molesto esa dosis doble de  benzodiacepinas estaba haciendo efecto. Me mareaba tomar pastillas pero era la única forma de obligar a mi metabolismo a dormir.  Me sentía girar en como una calesita, solo una imagen era la que llegaba a confundirme... Ella.

9° Capitulo: Segundo Encuentro

Se me ocurrió visitar el centro comercial ya que en los pocos días que había estado no lo conocía. Entre en la cocina y la lista del supermercado era larga.
Tome el AUDI y salí. El centro comercial tenía tres partes: el mercado, el cine y la parte de paseo. Deje el auto el la parte subterránea y Salí. Un hombre se acerco y me dio una boleto de a que hora había ingresado. Le agradecí y me retire con el bolso al supermercado.
Cuando entre me dirigí a tomar un carro para las compras y fui despacio recorriendo las góndolas y tomando lo que necesitaba. Llevaba puestos los auriculares y en mis oídos sonaba Total Eclipse Of The Heart . No me di cuenta de que tal vez estuviera cantando en voz que alguien sea capaz de oír. Cuando la canción termino…
-cantas bien…- dijo alguien a mi espalda. Me saque inmediatamente los auriculares y gire.
-Umm…- dije. Era el pobre chico que le había ensuciado la camiseta con helado esa tarde. El río al ver mi expresión confundida.
-lo siento, cantabas muy despacio, tal vez nadie mas te escucho.- sonrío. Y solo el podía escuchar mi murmuro. Asentí, que momento entupido, no tenia nada para decir. Lo clásico, me ruborice y baje la mirada.- un clásico- dijo y recogió el paquete de grisines que ni cuenta me había dado de que habían caído al suelo.
-gracias- al fin algo que decir.
- de nada… - sonrío- de compras… que divertido.
-si… es que, no tenía otra que hacer- sonreí y deje en la góndola los grisines
-¿no los llevas?-
- no, no eran míos
-oh,- dijo- ¿con quien viniste?- pregunto mirando el carro y arrugo la nariz.
- sola…- dije y me miro- ¿Qué sucede?- pregunte
-demasiada carne… - ja, ¿otro vegetariano?
-lo se… en mi casa soy la única que es vegetariana-di media vuelta y continúe mirando la góndola con el carro delante. No conocía bien a esta especie. Pero por lo que sabia, no deberían comer comida humana.
- ¿en serio? En mi casa todos somos vegetarianos gracias a mi madre- le di una leve ojeada
-¿y que haces aquí? No te veo comprando nada- lo mire de arriba abajo.
-es que… - vine a acompañar a mi hermana, me mando por…-río y lo miro
-¿por que?
-no lo se, ya lo olvide- sonreí y seguí mirando las góndolas- pero igual no la encuentro por ninguna parte.- mi teléfono vibro en mi bolsillo. Sin fijarme atendí
-lo siento- le susurre a… aun no sabia su nombre. El asintió y aguardo que colgara.- ¿si?
-soy yo –era Zack, sonaba agitado.
-¿que sucede?- murmure
-las cosas se complicaron por aquí, no llegare a la hora acordada…
-sabes que no puedo mas de eso… que se supone que Hare?-murmure, estaba de espaldas a El.
-lo siento, debo colgar. Sabes que hacer se te ocurrirá algo, los. Lo siento de verdad
-como si fuera tan fácil.- colgó y gire. Cerré mi teléfono.
-¿ocurre algo?- pregunto con el seño fruncido, tal vez al notar mi cara de preocupación
-Umm… espero que no- murmure para mi misma muy despacio.
¿Seguimos?- dijo cambiando de tema
-claro- conteste-  tengo que pasar por la caja- dije al notar que ya lo tenia todo.
Nos dirigimos a la caja, en el camino hablamos de tonterías. Era extraño que estuviera ahí, estaba supuestamente con su hermana pero no dio indicios de querer buscarla.
-¿quieres… acompañarme a tomar algo?- pregunto con cierta timidez. Su sonrisa se curvo y su mirada era suave.- si no te molesta claro…- sonrío mostrando sus dientes. Tal vez perdería algo de tiempo y  podría pensar que le iba a decir a mi hermano mayor.
-me encantaría- sonreí y guarde mi billetera en mi bolso.
-creo que primero tienes que llevar esto a tu coche- asentí tomando algunas bolsas y el tomo las otras. Le sonreí ante la ayuda.
-gracias…- dije, iba a decir su nombre pero oh sorpresa… no lo sabia.
-no puedo creer  que tonto fui… aun no te he dicho mi nombre- reí y negué con la cabeza- Adam Bowie
-Ann Duké- sonrío
-un placer.
Fue un día… divertido. Me acompaño al auto a dejar las compras y se asombro por el auto dijo que era fantástico. Le dije que era mi herencia, luego de que mi hermano mayor cambiara el suyo. Luego subimos por un helado, la verdad es que no le gustaban demasiado y me arrepentí por encima habérselo encastrado por la camiseta. Quedo como una anécdota graciosa. Hablamos de todo un poco. Obvio, mantuve el papel de Ann la clásica. Aunque la mezcle con mi propia persona. Hablamos de gustos… en realidad de todo. Menciono que tenía una hermana que vivía con su novio extranjero en su casa y un primo que vivía con su novia también. Le dije que vivía con mi gemelo, mi hermano mayor y su prometida. Gracias a Dios, no hizo ninguna pregunta.
En un descuido baje mi mano por mi cuello y me acorde del collar que me había traído Mike, baje la vista, el collar titilaba desenfrenadamente un color carmesí. La leve sonrisa se borro de mi rostro. Adam noto mi cambio repentino e instantáneamente dije
-creo que es tarde y debo irme- el no perdió su sonrisa forzada y asintió. Nos despedimos cordialmente y me fui con paso apurado.
Me sentí mal por haberlo dejado así, pero fue la minima reacción que pude tener.

Se fue sin decir nada, me dejo allí… totalmente confundido. Su mente me hacia doler la cabeza. Pero me gustaba estar en su compañía. Anestesiaba el dolor. Pero ahora que notaba su confusión instantánea… no entendía por que. ¿Qué la había hecho reaccionar así?  Aun no había hecho nada para espantarla. Tal vez el sentido común y el instinto de supervivencia la habían hecho huir. Me sobresalto, no perdí mi cara de niño bobo. Peo cuando se fue mi sonrisa desapareció. Era hora de volver a la casa sombría donde había que aguantar a Frances… que insoportable iba a ser ahora…

Sabía lo que era desde el primer día en que me lo cruce. Obviamente el no sabia que yo lo sabia. Pero el día en que lo supiera, tendría que dar explicaciones. No podía ocultar simplemente lo que era por mucho tiempo y yo no tenia ganas de explicar nada a nadie.
Era mejor así… lejos.

Llegue a casa guarde todas las compras. Tome una ducha para tranquilizarme y acostarme, mañana era el primer día de clases, no quería tener ojeras. Llame varias veces a Jack, pero no atendía. Brad había vuelto pero yo estaba acostada. Sentí como abría la puerta para comprobarlo. Después de unas horas el cansancio me hizo flaquear y me dormí.