JUST BEING

Conteniendo la respiración en cada lectura, la emoción en el estómago y la necesidad de continuar hasta el final.

10 ene 2011

12°: La Primera Impresión

Llegamos en mi auto un Audi R8 Rojo. Claro, no me di cuenta. Recién entendía por que quería manejar mi hermano. Quería lucirse, era la primera vez que nos verían a ambos y nos lucíamos con un autazo como esta. Cuando todos giraron para ver el sereno auto que entraba en el estacionamiento, lo mire y levante una ceja.
-¿Qué ocurre hermanita?- dijo entre risas
-ha ido a todos lados con este auto y nunca pensé que llamaría tanto la atención debimos venir en el auto de Ben.
-No. Este esta perfecto. Un poco llamativo por el color pero no es nada. Además, es bueno dar una buena primera impresión.
-¿buena impresión? Lo que causaremos es que crean que somos unos engreídos.
-cuando nos conozcan desecharan el pensamiento. ¡Ya Annie relájate!-estaciono- lista
-no, creo que no- el río sonoramente- casi todo el estacionamiento nos miraba.
-no seas dramática. No podemos escondernos qui para siempre.
-esta bien- abrimos las puertas al mismo tiempo y tome valor para salir.
Creí estar al borde del colapso nervioso, pero me aferre al poco valor que tenia. Di la vuelta al auto y me pare al lado de Zack que buscaba algo en su bolso.
-¿por que nos quedamos aquí?
-espero a…
-¡Hey!- dijo alguien a nuestras espaldas. Ambos volteamos.
-¡Hey!- saludo Zack y le tendió la mano. Cuando miro el auto hizo una mueca.
-llamaras demasiado la atención, hermano- le dijo. Era de tez morena. Ojos oscuros y no tan alto como mi hermano.
-te lo dije- le dije al oído. En ese momento el chico me miro de pies a cabezas.
-lo siento- dejo Zack- ella es mi hermana, Ann
-un gusto en conocerte.- le sonreí y nos saludamos un apretón de manos.
-el es Max-asentí y sonreí. Me apoye en el auto, tenia en mi mano el celular. Podía sentir como miles de miradas se clavaran en mí, era molesto. Me quede allí esperando que terminaran de hablar.

Agradecí que el primer día aceptaran traer el volvo gris y no mi auto, aunque Sophie, aun no había llegado.  Estaba allí, parado fingiendo para los malditos humanos, pretendiendo hablar con mis hermanos. La miraba. Estaba mucho más lejos. Pero podía verla con claridad, estaba tan… linda con ese atuendo. Pude notar que más de uno la miraba. Tenía buena parte a su favor. Era muy bella, era delgada y alta pero sobretodo esbelta y las curvas se le atenuaban donde tenia que ser. “el tipo de chica que querría cualquiera como novia”, varios pensar esto, era conmovedor ver como se baboseaban por ella en conjunto. Me dio un asco repulsivo, demasiados pensamientos juntos. Tal vez me recordaría, hablamos una vez. Pero no había levantado la vista de su “juguete”. Podría mirarla todo el tiempo que sea, nunca me aburriría. Ese ser tan enigmático me causaba admiración. Recibir de su mente solo colores era para mi nuevo. Nadie era capaz de hacerle eso a mi don  y tendría que averiguarlo. Cuando volví a mirar ella ya n estaba en su lugar. De todas maneras no podía salir corriendo detrás de ella.

Al ver que ellos estaban tan metidos en su charla, decidí entrar. Le dije que después nos veríamos y entre en la gran institución. Subí los peldaños y note que los alumnos que supuse que no eran nuevos me miraba sin ser por lo menos disimulados. El interior, era precioso. Paredes blancas  y suelo de parqué. A la derecha unos ventanales al exterior. Era una vista magnifica. Demasiado verde, mucha vegetación. Al girar a la izquierda choque con un chico, haciendo que sus libros se desparramaran por el suelo. Mal comienzo- fue todo lo que pensé.
-oh! Cuanto lo siento.- le dije
-esta bien-sonrío y se agacho a alzar sus libros. Me agache también para ayudarlo-sucede cuando hay gente nueva- sonreí
-aquí paren notarlo-termine de alcanzarle los libros y nos paramos
-si…- me pareció que iba a decir algo pero se cayó.
-de verdad lo siento- me apresure a decirlo.- soy Ann- dije con la mayor de mis sonrisas
-Un gusto Ann- me estrecho la mano- soy Mark-sonrío. Sonó la campana.
-debo irme- sonreí-ten cuidado con los nuevos- me voltee y sonreí.
-tu eres la única- ¡demonios!  Ahora seria la única en la que se fijaran además de mi hermano.
Entre en mi primera clase, Ciencias de la Naturaleza. Todos estaban parados y el murmullo era constante. Me senté en un banco en el segundo lugar. Un profesor delgado, un señor de mediana edad entro y dijo ser el Profesor Matías Gimenez. Dijo que era proveniente de Argentina. Comenzó a contarnos un poco de la vegetación de ese país. Era limitada, debido a la tala y al exceso de población en algunos lugares. Pero que a su vez tenía hermosos lugares. Cuando alguien llamo a la puerta. Era un alumno… Steven estaba en la clase con migo y se sentó a mi lado por que era el único lugar vacío. Pude notar como las chicas se acaloraban y se movían inquietas en sus lugares. Me causo gracia por lo que me costo bastante disimular la risa y solo mirar mis prolijas anotaciones. Cruce las piernas y no le preste atención cuando se sentó.
-¿ya no me reconoces?- dijo una vez que se había acomodado. Sonreí y lo mire
-Steven… como olvidarte- pero no lo mire, pero el estaba mirándome. Al girar levemente vi como la chica de mi costado de la otra fila hervía de rabia. Lo que me causo más gracia.
-el mismo… Annie. ¿Cierto?-dijo sonriendo.
-si- solo conteste eso. No quería que nos dijeran algo por no prestar atención. Por lo que hice caso omiso a que estaba a mi lado y me dedique a tomar nota y atender hasta que toco el timbre.


De que me estaba perdiendo. Por lo que podía ver ella  no había hablado con nadie aun. Po r lo que nadie podría haberle dicho nada de mi. No me presto atención en absoluto y no estaba fingiendo, no existía para ella. ¿Cómo podía ser eso? Cada chica de este instituto se Moria por que por lo menos le sonriera y ella… ajena a mi existencia. ¿Seria que tal vez tendría novio? No hubiera aceptado salir con migo si hubiera sido ese el tema. ¿Se arrepentía ahora? Podía notar el odio que originaba en las chicas con solo estar a mi lado. Muchas hiperventilaban y ella nada… la chica de su lado de la otra fila. Stephanie, escucho la leve conversación y ya estaba preparando el chisme con el que se lo diría a todo el colegio. Malditos chismosos. Le hervía la sangre por no ser ella la que estaba en su lugar y por sobre todo la envidiaba por ser la hermosa chica nueva que llamaba tanto la atención. Es que seguro nadie tenia la autoestima suficiente para lucirse por si misma, que todas se comparaban con la chica nueva. “La hermosa chica nueva” esa frase se quedo en mi cabeza.

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