JUST BEING

Conteniendo la respiración en cada lectura, la emoción en el estómago y la necesidad de continuar hasta el final.

29 ene 2011

31°: Tristeza Ajena

Entraba en la casa y Brad me esperaba sentado en la sala. Fingí no verlo y seguí caminando.
-se que me viste- me di vuelta totalmente molesta y lo mire. Tenia las manos en los bolsillos.- no me gusta pelearme con ninguno de ustedes. ¿A dónde estuviste?
-en la playa-era cierto.
-¿con?
-¿Por qué tantas preguntas?-me miro insistente-un amigo-dije molesta. Podía usar mi poder hacerlo olvidar todo, pero con ellos no me gustaba. Me aguantaría los sermones. Suspire y lo mire con pesar.
-¿Quién es?
-un amigo-dije firme
-solo quiero que sepas que vas a irte con nosotros a ese viaje. Te niegues o no.-asentí y me fui. Ya le había dicho eso a Mark por lo que no me preocupaba. Pero me sentía mal. Recién estábamos empezando y tenia que dejarlo así sin más. Me dolía tener que dejarlo. Pero trataría de que se pasaran lo más rápido posible. Me tire en mi cama. Ya era de noche cuando mi teléfono comenzó a sonar.
-hola-dije totalmente abatida. Ni si quiera vi quien era.
-ya te extraño-dijo con su dulce voz. Sonreí  cerré los ojos.
-yo también-murmure.
-¿Qué te pasa?-dijo con total preocupación
-de todo- sentia el maldito llanto en la garganta.-dime
-no dime tu…
-cuenda pueda hablar te contare-no subí mi tono de voz.
-hable con la manada. Les dije que conocía el motivo. Aceptaron como les dije que debían expandirse más. Mezclarse y estar atentos.
-suena bien. Me gusta que trabajen juntos-dije sin elevar la voz
-corazón, no puedo oírte así.
-lo siento. Es que no me siento bien. Hable con mi hermano y me dijo que me niegue o no tengo que ir a ese maldito viaje.
-no te preocupes estaré esperándote. Además, estuve pensando. Es mejor que estés lejos. Solo así por un tiempo ara que te busquen por aquí y así podremos actuar.
-lo se. Ten cuidado.
-¿estarás bien? Ya mismo podría estar ahí.-reí
-no es necesario. Estaré bien.
-OK-
-¿Mark?-susurre
¿Si?
-te quiero-
-yo te quiero mas- me dijo-espero verte mañana.
-claro-
-adiós- nos despedimos y al rato me quede dormida.
Desperté a media noche. Toda entumecida y con hambre. Me cambie por el piyama y baje para comer algo. Me mire en el espejo del pasillo. Tenía los ojos hinchados y me dolía la cabeza. Tome una pastilla para el dolor de cabeza y me senté en la mesada a comer una manzana. Tome mas agua y me fui a recostar de nuevo.
Algo me reprimía el corazón sin saberlo. Llore hasta quedarme dormida.

Estaba allí parado mirándola. Una tristeza me invadía, la envidia al lobo crecía aun mas.

30°: Primer Paseo.

Me levante totalmente molesta por lo del día anterior. Desayune y cuando me hablo Brad parecía un perro furioso. Le conteste mal y por poco lo muerdo. Zack se quedo callado e impresionado por mi actitud. Me dirigí molesta hacia el sofá donde tome un libro y me quede allí, pretendiendo leer. Podía escuchar los cuchicheos desde allí
-¿paso algo anoche?-pregunto Brad totalmente preocupado
-no…-dudo un par de minutos-Ho Ho…-dijo de repente
-¿Ho Ho que?-exigió en voz baja Brad
-ayer cuando quería venirse a casa. No la traje yo por que insistí en quedarme…
-¿Qué?-dijo apenas más fuerte
-la trajo Max. Podría ser que…-se callo derepente-este molesta con el-se apuro a decir
-voy a matarte. ¿Cómo permites  que tu hermana se venga sola con alguien a quien ella no conoce? Es tu amigo no el de ella- lo reprendió Brad- si solo se ocurrió hacer algo voy a matarlo y luego a ti.
Me levante desde donde estaba. Pasando por la cocina.
-podrían ser mas discretos si quieren hablar de mi o por lo menos donde no puedo oírlos.- se quedaron absolutamente callados y subí las escaleras. Aun andaba en piyamas. Ordene mi habitación y me cambie de ropa. Elegí unos jeans azul claro, una musculosa blanca con una mas corta de rosas rojas por enzima. Con mis Adidas Keith haring. Llevaba el cabello totalmente suelto y natural. Sonó mi teléfono y al ver quien era sonreí.
-¿aló?-dije fingiendo no saber quien era.
-hola-dijo con tanta ternura-¿Cómo estas?-casi susurraba.
-bien desde que llamas…-no mentía
-¿Por qué?-quiso saber
-una mala noche, eso es todo.
-entonces ¿quieres pasar de una mala noche a un buen día?
-depende la propuesta…-dije pareciendo importante.
-¿quieres ir con migo a pasear por la playa?
-creo que lo prefiero.
-pasare por ti en unos minutas
-no te tardes-colgué. Me senté en la ventana de mi habitación. Golpearon la puerta de mi habitación
-¡largo!-grite
-¡vete al demonio!-me grito Zack. Vi la camioneta negra estacionar en la puerta de mi casa. Baje a toda velocidad las escaleras. Con la chaqueta en la mano. Abrí la puerta
-¿a donde vas?-dijo Brad a mis espaldas.
-me voy, no me esperen- dije saliendo de la casa. Me subí en el acompañante y arranco.
-hola-dijo todo sonriente
-hola-le sonreí
-¿me extrañaste?-pregunto
-de seguro-le sonreí. Discute del viaje, el sol, la brisa fresca y su compañía. Dejo su camioneta en una calle y caminamos hasta la playa. Cuando caminábamos en silencio por la arena me tomo de la mano, entrelace mis dedos a los de el y le presione suavemente la mano. Caminamos así un rato. De pronto se agacho y alzo una piedrita con forma de corazón y me la entrego. Le sonreí -es hermosa-dije. Era de un color nacarado. Me la guarde en el bolsillo. Hice puntitas de pie y le bese la mejilla. El solo sonrío. Nos sentamos en un tronco a observar la preciosa vista. Seguimos tomados de la mano. En ese momento no eran necesarias las palabras. Me apoye en su hombro y el me
 Envolvió en sus brazos dando me un abrazo. Apoye mi frente en su cuello y le un beso en ese lugar. Apoyo su mentón en mi cabeza. Entrelace mis brazos a su cintura. Alguien se aclaro la garganta detrás de nosotros. Nos soltamos y nos paramos enseguida.
-Ian…-dijo molesto. Mi cara  se puso del mismo color que un tomate y desvíe la vista por un par de momentos. El estaba con la misma pequeña del otro día.
-Annie!-dijo feliz-¡al fin vienes a visitar!
-Ian, que gusto verte de nuevo. Hola pequeña-dije estirando los brazos. Ella enseguida estiro sus pequeños bracitos hacia mí y la tome en brazos
-¿Qué quieres?-dijo cortante Mark. Me senté en el tronco con la niña en mis piernas.
-mira-le enseñe la piedrita con forma de corazón-¿te gusta?-ella asintió. Sentí unos pasos y pude adivinar que se alejaron un poco. Acaricie su ondulado y corto cabello. Parecieron gustarle mis pulseras. Eran muchas de todos colores de hilo elástico- ¿te gustan?- reí y ella volvió a asentir con una sonrisa mirando me al rostro- ¿quieres una?- ella asintió mostrando sus perfectos y pequeños dientecitos blancos. Tome una color rosada, eran algo grandes por lo que le di doble vuelta alrededor de la muñeca y comprobé que no le ajustara. Era tan preciosa.
-tenemos que irnos Hambre.-dijo detrás de mi. Me levante con la niña en brazos y se la entregue. Lo envolvió con sus pequeños brazos  su cuello y lo miro con cara suplicante- no puedes quedarte. Tu mama va a matarme si no te llevo temprano- ella lo miro aun mas desoladamente- no podemos…-le dijo- bueno chicos, nos vemos luego. Adiós-
Saludamos y se fue con la preciosa niña.
-¿la conocías?-me pregunto.
-me lo cruce en el centro comercial y estaba con niña. Es preciosa.
-si...-se sentó., tenia cara de preocupación. Me senté a su lado y me envolví a su brazo.
-¿Qué sucede?-le dije lo mas suave que pude. El suspiro.
-¿nunca te conté sobre la… manada? ¿Cierto?-negué con la cabeza- Matt, es el segundo al mando, Ian es un rastreador, no puede estar quieto. Jaren  es mi otro mejor amigo, como hermano para mi al igual que Ian, el es identificador. Su memoria para guardar anteriores cazas es impresionante. Por ultimo esta Liamn, el es rebelde, el ultimo que se agrego a la manada. Nunca de acuerdo con lo que tiene que hacer. Pero a la vez uno de los mas especiales.-sonrío y le acaricie la mejilla.
-¿Quién es el que esta a cargo de la manada?-sabia ala respuesta pero quería escucharla de el.
-yo soy el que esta a cargo de la manada. Soy el depuro linaje. Fue duro acostúmbrame pero pude sobrevivir y ahora, he aceptado quien soy- dijo en tono bajo.
-la chica que esta a tu lado también te acepta como eres-el me miro y con mi mano hice que se acercara para besarlo. Sus manos me rodearon de inmediato. Eran tan calido, tan especial, lo quería. Me parecía un pensamiento egoísta pero de verdad lo quería para mí. Una de sus manos se enredo con el cabello de mi nuca t me acerco mas a el. Evitando que me separara del, cosa que no pensaba hacer.
Paseamos de la mano nuevamente por la playa. Elogio mis zapatillas y le dije que no era partidaria del gasto innecesario. Pero si me hablaban de zapatillas, tenia tantas… eran mi debilidad. Después de hablar tonterías por horas y de reír por todo.
-¿Qué quería decirte, Ian?- le pregunte despacio. El se quedo quieto y sin soltarme se paro en frente de mí.
-hubo un enfrentamiento con los del otro lado hoy demasiado temprano. Solo dijeron que estaban en algo limitado.
 -¿Qué es lo que te preocupa?
-no saber de que se trata y por que. Pero como jefe debía enterarme lo antes posible y  dales el visto bueno. Pero no lo se- automáticamente lo solté y saque mi teléfono-¿Qué…?-marque y me di vuelta.
-hola-dijo todo meloso.
-¿Qué creíste?-dije furiosa-¿que no me enteraría? Sabes perfectamente lo que te pedí y no accederan y eres orgullos- le recrimine.
-lo siento. Pero es así hace años. No voy a ceder solo pór…-se callo.
-¿solo por que? ¿Te das cuenta de lo que has hecho?
-lo siento…
-ya es tarde para eso- cerre mi telefono.
-¿de que se trata todo esto?-dijo Mark
-tu no lo sabias aun y no podia hablar con tigo. ¿Recuerdas la otra tarde cuando te dije que estaban siguiendo me?-el asintió- eso solo significa una cosa… que saben que estoy aquí y que saben quien soy. Tengo que irme- el abrió los ojos como platos-solo serán dos semanas, hasta que me pierdan el rastro.
-no puedo dejarte ir. No ahora…-se acerco y envolvió con sus brazos la cintura y me miraba de muy cerca-no ahora cuando estamos empezando- le sonreí y tome entre mis manos su rostro
-son solo vacaciones. Además debes quedarte para controlas los perímetros en mi ausencia. Cuando yo vuelva, ya no va a ser falta- lo bese despacio en los labios-¿lo Haras? ¿Por mi?- el negó con la cabeza.
-no puedo separarme de ti ¿y si te pasa algo? No puedo quedarme aquí como si nada- lo abrace
-¿y crees que yo quiero irme? Solo no lo hagas mas difícil de lo que ya lo es.- el me abrazo fuerte.
-¿Cuándo te vas?- eso ya era un si.
-el domingo por la mañana.-susurre contra su cuello.
-¿con quien vas?
-con mi familia.-me aplaste mas a el, iba a extrañarlo.

Tener que separarme de ella cuando apenas estábamos comenzando era doloroso. Ese día me había besado con desesperación, ella no era así y ahora sabía por que. Ella se iba. Pero prefería saberlo por ella y ahora y no un día antes de que se valla y por otra persona. No entendía la relación que tenia con el vampiro. Después tendría tiempo para preguntarle. Lo único que quería era aprovecharla lo más posible. Me apenaba haber pedido el pase, pero ya no había marcha atrás. Además no me permitirían estar con ella si estaba allí dentro. No había nada firme, pero sabia que éramos algo más que amigos. Le prometí pasar por ella en la tarde y me dijo que el miércoles seria su cumpleaños y el sábado haría una fiesta. Estaría allí con dos de mis amigos. Pero solo estaría con ella por que seria el último día en que la vería. El miércoles no pensaba separarme de su lado. No quería ser algo rápido, pero esta semana estarían mis padres en mucho tiempo. No sabia como reaccionaria ella. Tal ve no le molestara o tal vez pensara que era algo pronto. La lleve a su casa antes de que cayera el sol. Me dijo que me fuera lo más rápido posible, que después ella me explicaría. Me fui con un dulce y rápido beso que me había dado en los labios. Se bajo y camino hasta su casa con una delicadeza única. Su largo y lacio cabello ondeaba en su espalda. Me saludo  y me fui. Era tan especial. Pero había algo que aun daba vueltas en mi cabeza. Cuando ella menciono hacia mucho <<lo que paso es parte del pasado>> con respecto al vampiro. Quería saber todo de ella pero a la vez no sabia que tanto quería saber. Me fui con la manada, había tomado una decisión.

29°: La Fiesta

-hermosas…-dijo Max. Fuimos en mi auto rojo. Lo que mucho no me había convencido de mi vestuario era que el vestido era algo ajustado de la cadera para abajo y era algo corto. Pero al final… no me lo ponía para seducir a nadie. Solo por que era mi preferido.
-gracias-dijimos al mismo tiempo.
Cuando llegamos, había una gran cola para ingresar. Mi hermano mostró unos pases y nos dejaron entrar sin hacer cola, al parecer mi hermano era conocido allí. Varios lo saludaban al pasar.
-no esperaba encontrarte en este lugar…-a pesar de que la música electrónica sonaba demasiado fuerte, esa voz no se perdía por nada. Su murmuro a mi oído hizo que se me pusiera la piel de gallina.
-ni yo…-dije sin mirarlo. Seguí caminando al lado de Sarah.
Prácticamente lo ignore toda la noche. No quería ni acercarme. Pareció tomar mis indirectas y no se me acerco en toda la noche. Bailamos con Sarah, aunque de a ratos se la llevaba mi hermano. Tenia que quedarme con Max, bailaba bien y me hacia reír. Una muchacha se acerco a Max y aprovecho para agarrarme de un brazo y alejarme
-no quiero bailar con tigo-le dije y me gire. Me tomo de la mano y me llevo a un lugar donde no había tanta gente.
-podemos evitar hablar…-dijo sonriente, apoyándome contra una de las paredes.
-no quiero que esto se vuelva a repetir-le dije apartándolo.
-¿te conformas con tan poco?
-ya déjame en paz…-quería sacarme lo de enzima.
-ya la escuchaste, Adam. Solo déjala-no reconocí esa voz pero si el rostro-no armes un escándalo aquí- lo habían presentado como Jason, primo de la familia. El se aparto de mí. Me aleje sin decir nada. Idiota. Se creía que iba a poder manejarme como una muñeca. Me acerque a Sarah que estaba en la barra. Intercambiamos un par de palabras y tomamos un trago. Le pedí a Max que me llevara a casa por que mi hermano insistía en quería quedarse un rato mas por que aun era temprano y Sarah miro con cara suplicante y acepte que me llevara él. Me llevo sin decir nada.
 Estaba en piyama, una musculosa simple color crema y  un short de razo del mismo color con puntilla en los bordes. No podía conciliar el sueño, no tenia sueño. Estaba sola en casa. Recostada en el Lillo. Me sobresalto el timbre, a esa hora era extraño. Observe por la mirilla, bufe. ¿Qué hacia el en mi casa? Automáticamente me gire y susurre
-no pienso abrirte-
-¿Por qué no quisiste abrirme?-dijo a mis espaldas cuando iba subiendo las escaleras.
-lárgate-dije amargamente
-¿Por qué?-dijo penosamente contra mi nuca. Gire y estaba a centímetros de mi cara.
-por que yo lo digo. Esta es mi casa. Vete, no te di permiso para que pasaras.
-no necesito permiso para nada.-lo mire con asco.
-¿Qué es lo que te pasa? Nunca pensé que a los vampiros les hiciera efecto el alcohol.
-tu me pasas. Ya no soporto mas estar lejos de ti. Trate de alejarme, pero verte con ese…-hizo una mueca desagradaba-y lo que piensa cuando te mira-cerro los ojos- me enloquece, solo querida alejarte de ese idiota y tenerte toda para mi.- abrió los ojos despacio.
-te diré lo que pasa. Estas acostumbrado a que todas se rindan a tus pies. Me persigues solo por que te rechazo, ya déjame en paz, lo que paso fue un error. Lo siento. Pero no soy una mas. No quiero saber nada de ti, aléjate y llévate con tigo las seducciones de niño malcriado. Camine de nuevo a mi cuarto, dejando lo allí. Me recosté y obligue a mi mente a dormirse.

28°:Posibles Amenazas

Poco a poco nos fuimos soltando y me llevo a buscar mi auto para irme a casa.
Ahora alli acostada en mi cama trataba de pensar claramente. Me llamaron para la cena, comijmos en cilencio. Mel hizo una que otra acotacion sobre los planes de la fiesta y solo le di la razon. No tenia ganas de hablar.
Cuando termine de levantar la mesa y nos habian dejado a las mujeres con la limpieza. Fui y me sente detrás de Mel que lavaba los platos. Comence a comer una manzana.
-¿Cómo se llama?-su comentario me sobersaltó-
-siempre es intuición…-dije
-tambien tube tu edad…
-Mark Deins…-dije despacio. Ella solo asintió despacio.-¿Qué le molesto a Brad la otra noche?
-¿sabes?... te ve tan mujer, tan grande… el sigue teniendo esa imagen de ti de niña indefensa. Pero al darse cuenta de que estaba equivocado tuvo miedo. De que en cualquier momento haras lo que el hizo. Ser independiente.-asenti.-¿Qué es lo que sientes por el?- giro y me miro. Suspire y sonrei
-que no quiero apartarme de su lado nunca mas…- ella sonrio.
-es lo que yo siento por tu hermano. Es… mi vida gira a su alrededor. Me moriria con solo penssar de podria pasarle algo si no esta a mi lado. Me encanta despertar cada mañana y verlo a mi lado. Que de tantas mujeres, el me eligio a mi y me quiere solo ami.- le sonrei.-¿estas segura de que el siente lo mismo estando con tigo?-asenti otalmente segura- mañana te espero temprano para ir de compras para el siguiente sabado. ¿ok?
-ok-dije feliz. Mi cumpleaños caeria miércoles pero la fiesta seria el sabado, el último dia que pasariamos en Newport.
Al otro día nos levantamos tempreano, solo nosotras. Compramos todo lo necesario. Hablamos de cosas de mujeres. Como grandes amigas, nos cruzamos con unas colegas y nos quedamos tomando un café. Estabamos en el centro comercial, cuando me di cuenta que me tiraban indirectas para ir al baño. Seguro querian hablar un tema en privado y fingí ir al baño.
Caminaba hacia el baño cuando vi a Ian, uno de los mejores amigos de Mark y saludo con la mano vistosamente. Me acerque a el, venia de la mano con una niñita.
-hey!-dijo dandome un fuerte abrazo-¿Qué tal Annie?
-bien-sonrei y mi re a la niña. Una hermosa rubiesita de ojos celestes. No pasaba los dos años de edad.
-ella es Amber, mi sobrina
-es hermosa-me agache y le acaricie la rosada mejilla-hola Amber-salude
-hola-dijo bastante clarito con una dulce vocecita chillona y miro a Ian. Me levante.
-divina…-dije.
-ya no te vemos por alla-me acuso y le sonrei
-lo siento es que no he tenido tiempo…-el hizo una mueca-¡hey! –dije acordandome- espero verte en mi fiestas de cumpleaños el sabado
-me parece genial. ¿Mark ira?
-supongo que si…-le sonreí
-ok, devo irme-asenti
-adios- siguió su camino con la niñita en sus brazos.
Volvi con las mujeres. Reimos un rato mas y cerca del medio dia volvimos a casa con todas las compras. De la fiesta y para nosotras.
Cuando llegue a casa subi mi cuarto y llame a Adam.
-nunca pense que furas tan insistente…-ronroneo al telefono.
-no te llamo por eso. Necesito un favor.
-lo que quieras mi Princesa.
-me encontraron…-le dije
-¿Cómo dices?-dijo cambiando el tono de voz
-no se si exactamente saben que soy yo. Pero lo que se es que me estan buscando. Pude reconocerlos y ademas recorde las palabras de nuestra ultima charla con mi padre.
-¿Qué te dijo?
-ten cuidqado. Esta vez no te la hice tan facil. Tiene razon. No me había dado cuenta antes, pero el que ya actuara cerca de donde estoy significa una cosa…
-que te encontró.
-si. No puedo irme. Pero mi familia me obliga a ir a un entupido viaje por dos semanas.
-¿y cual es tu pedido?
-¿podras mantener todo bajo control hasta que regrese?
-claro que si. Controlaremos los perímetros.
-pero no pueden con todo. Ya sabes con quien hablar.- le corte la linea. Devia hablar con el jefe de la manada de los lobos. Para que colaboraran después de todo Mark ya sabe todo.
Me dedique a limpiar la casa durante todo el día. Estaba limpiando la sala donde estaba mi hermano recostado en todo el sillon. Me conto que saldria con los amigos a un boliche que estaba ultima moda. Que era nuevo en la ciudad
-¿quieres venir Annnie?- me detube y lo mire.
-¿en serio? Creí que no te gustaba que saliera con tus amigos…
-la verdad es que podrias invitar a tu amiga y saldriamos asi no vas sola-rei ruidosamente-¿Qué?
-ya se por donde pasa esto…
-¿por favor?-sonrio cómplice. Asenti.
-llamare a Sarah.
-por eso me encanta tenerte como hermana. Por que eres la envidia del colegio y por tienes una amiga que esta… uh!-hizo una expresión exagerada. Reí de nuevo.
Termine de limpiar, me bañe y llame a Sarah. Ella acepto, pero no tenia como volver a su casa y mi hno me dijo que la llevaríamos. Así que dentro de unas horas estaria en mi casa para que nos prepararamos.
Mi amiga llego una hora y media mas tarde. Subimos a mi cuarto.
-¿Qué vas a ponerte?-me pregunto sentada en mi cama. Yo estaba buscando los maquillajes.
-un vestido blanco de un solo hombro con un cinturón de cuero y unas sandalias romanas hasta las rodillas de tacon medio. Sencillo. ¿ y tu?
-esto-levanto un vestido verde. Con millones de estampados. Corse y luego unos bolados en la cadera.
-es hermoso-me acerque-pareceras una diva.
-si es ostentoso podría cambiarlo.
-de ninguna manera… te pondras eso.-rio y bajo el vestino.
Nos cambiamos, maquillamos y peinamos. Me rehuse a que se alizara el cabello. Solo rearme sus hermosos bucles. Yo solo deje mi pelo natural. Llevaba bien pintados lo ojos de un color oscuro lo que realsaba mis ojos y un tono rosado en los labios. Ella un delineado suave y solo brillo transparente. Cuando bajamos mi hermano y Max ya estaban esperándonos en la sala.

27°: Verdaderos sentimientos.

Cada vez se hacercaba mas. Su aliento y su intensa mirada me envolvían en una neblina que me impedia pensar con claridad. Yo nunca habia sido de primero actuar y después pensar. Tartaba pero… no podia. Desvie mi rostro y mere hacia otro lado, lo unico que se vei eran paredes de chapa.
-por favor esta vez no la hagas tan difícil…-susuro en mi oido. Su voz me hacia temblar, pero trate de que no se notara-solo… dejame que te muestre lo que eres capaz de provocar en mi. Princesa-susurro contra la piel de mi cuello. Alli deposito un beso. Cerré mis ojos con fuerza. Una parte de mi decia que dejara de reprimir mis sentimientos, pero la parte coerente de mi subconsciente me decia que lo apartara, que no lo dejara aprovecharse de mi vulnerabilidad. Comenzó a depositar pequeños besos en mi cuello y luego fue subiendo hacia mi mandibula, para terminar casi en mis labio. Abri los ojos-¿vas a dejarme?-me beso muy cerca de mis labios
-no puedo…-murmure.
-a mi me parece que si…-con la mano que tenia en mi cintura me tomo de la barbilla e hizo que lo mire. Sonrio y me beso la mejilla hasta llegar a mis labios. Alli se detubo me mire y luego se hacerco mas para besarme con una delicadeza que solo tenia un caballero. Mis emociones hacian remolinos dentro de mi. Me di por vencida y mis labios se movieron junto con los de el. La mano que tenia en mi barbilla la abrio y la dejo el en mi cuello. Con la otra me agarro de la cintura y se me pego lo mas que pudo. Mis brazos perdieros la frigidez y me abrace a su cintura.
De pronto, mi subconsciente ganó y me separe de el, soltandolo. Puse las manos en en su pecho y lo empuje despacio. El se aparto pesadamente.
-por favor…no-susurre. Se corrio y sali e aquel lugar. Agradeci que no me siguiera. Lagrimas desesperadas caian por mis mejillas. La confucion me estaba matando. Solo queria tener todo claro, la respuesta a todo. Pero no podia. Me derrumbe sobre el sillon de la sala de estar. Me dije a mi misma que tenia que pensar claramente, respirar hondo y afrontar la situación. Pero después, ahora tenia cosas que hacer.
Me bañe, tome las llaves del auto negro de Brad, un hermoso audi A1. Se habian llevado el volvo c70 plateado de Melody. Sali a toda velocidad. Deje mi auto en un estacionamiento y camine hacia la biblioteca.
Caminaba segura de mi misma por la calle cuando me lleve un susto que me dejó en medio de la asera parada como una tonta. Lo unico que se me ocurrio fue entrar al local que tenia en la cuadra de en frente. Era otra biblioteca. Pero con libros antiguos. Entre despacio y fingi ver las estanterias. Caminaba para atrás. Eran ellos, ¿como podian estar cerca de mi? Pero claro, ¿Cómo podia ser tan lenta? En que ya hayan actuado cerca de donde me encontraba significaba una cosa. Caminaba hacia atrás cuando vi que giraron, era capaz de reconocerlos por su maldita esencia a…
-lo siento- dije rapidamente. Gire y sonrei
-¿extrañabas la costumbre?-dijo, sus intensos ojos verdes eran capaces de transpazarme.
-emm..-rei nerviosa. No sabia que decir.
-¿ocurre algo?- dijo asomandose por el gran ventanal de en frente.
-¿Cómo puedo salir de aquí sin que me vean?-pregunte distraidamente, mirando un libro de la repisa.
-¿disculpa?
-si, lo que escuchaste y si es mejor… lo antes pocible- le sonrei y segui mirando el libro. El me agarro del razo y me obligo a mirarlo.
-dime que ocurre- me exigio. Suspire. Cuanto mas se lo iva a ocultar.
-estan buscandome. Necesito salir de aca lo antes pocible. Por fevor-le suplique
-¿Quién? ¿robaste, hiciste algo malo?-
-¡no!-dije sin levantar la voz-esa no es la razon. Si me sacas de aquí… te lo dire todo-dije con resignacio. Tambien me ocultaba algo y no era capaz de ser sincero con migo.
-esta bien- me tomo de la mano y pasamos por la caja registradora hacia una puerta interior. Salimos a una callecita interior. Mas bien, era un callejón-sube-me indico. Era una moto super grande
-¿Cuántos vehículos tienes?
-solo sube-sonrio. Me subi y me aferre a su cintura. Arranco y salimos por la carretera contraria, hacia el océano.
Estacionamos en la entrada de un muelle hacia el Océano. No habia nada, ni un barco ni nada. Sin detnerme. Baje y comence a caminar hacia el borde del muelle. Senti sus rapidos pasos detrás de mi. Me detube y abrace mi cuerpo
-¿vas a contarme que es lo que esta pasando?-susurro detrás mio.
-yano puedo seguir mintindote. Eres una persona muiy especial para mi, no puedo ocultartelo. A demás, tarde o temprano lo ivas a saber.
-me estas asustando…-dijo en el mismo tono de vos que había empleado.
-y eso que no has oido nada-suspire y comence-¿Cómo esta el cielo?
-¿Qué…?
-solo dime-exigí.
-totalmente despejado- dijo confuso. Esto iva a ser difícil
-sigue mirando-solte mi cuerpo y las deje caer. Apenas movi mis manos, el un minuto , la costa se nublo de nuves grises, negras, tormentosas. De que si comenzaba alli mismo, la ferosidad de la tormenta nos mataria.
-wuaw-susurró. Movi mis manos y se despejo como estaba antes.
-¿ves el mar? Esta tranquilo…-dije con serenidad. Con mover mis manos de un lado para el otro las olas comenzaron a moverse. Me habia traido al punto de interseccion perfecto. Las olas se movian con ferocidad y de golpe, frenaron de moverse. La tierra comenzo a temblar bajo nuestrs pies
-¿Qué diablos es esto?-dijo perdiendo la paciencia. Gire y la tierra paro de moverse.
-es lo que soy, lo que es parte de mi.
-¿Qué quieres decir?
-esa es la razon por la que estan buscandome. Me quieren, me necesitan por lo… tengo-señale el collar. en resumen era todo mi vida.
-no entiendo-dijo con cara de cansancio-quiero entenderte, pero no puedo.
-se que es difícil de entender pero te pido que me escuches. De seguro va a parecerte una locura. Pero es verdad. Todos tenemos algo que ocultamos-ojala entendiera mi indirecta, parpadeo y desvio la mirada al oceano.
-te escucho…-murmuro. Mi indirecta si le llego.
Le relate despacio la misma historia que sabia Adam. No podia aguantar las lagrimas al recordar a Mike. Gire para mirar el mar. Mi voz se iva tornando cada ve mas leve, hasta que mi vos se quebro y no pude seguir hablando. Ya le habia contado todo pero no podia reprimir las lágrimas. Abrace mi cuerpo y mire fijo el horizonte.
-duele que alguien no te acepte por lo que eres y debas esconder tu naturalidad de los demas  -sabia de lo que me estaba hablando, pero si hablaba romperia con el llanto, estaba reprimiendo a mas no poder-  siempre hubo diferencias entre mi padre y mi condicion. Por lo que acepte vivir solo en este lugar, por que pertenezco aquí-  asenti. El acaricio mis manos que envolvían mi cuerpo. Yo me solte y seque las lagrimas de mi rostro. El se posó en frente de mi-hey…- susurro envolviendo me en sus brazos-¿Qué recuerdo es el que prime tu corazón?-pareció darse cuenta. Acepto la noticica con naturalidad.
-mi amigo… esta muerto.
-pero si tu hubieras hecho lo del circulo, ¿tan bien hubieras… muerto?
-es difícil de explicar. A mi no podria matarme, por una obvia razón. Pero si tiene que hacerlo lo ara.-el parecio ponerse tenso.
-¿Cuál es tu mision específicamente?-susurro en mi cabello. Aun no me habia soltado.
-proteger-
-¿a…?-queria que hablara mas
-la gente especial.
-¿podrias decir todo en una misma oracion?
-¿Qué quieres escuchar?- me separe de el y dejo caer sus brazos. Cruce los brazos en el pecho, el aire de la costa se estaba poniendo fresco.
-¿lo sabes?-asenti con la cabeza. Para que mentirle. Pero no parecio molestarle-¿Cómo?
-esto…-le mostre mi collar-es… como mi alma, mi guia. Todo lo que soy se resume a este pequeño cristal y mi don se centra en ella, puede actuar por si sola y mostrarme en colores con que tipo de personas estoy rodeada.
-¿lo supiste…?
-en la clase de Biologia-lo interrumpí. El asintió
-¿por que huias de mi?
-no huia, Mark. Necesitaba pensar y no me dejaban espacio-me miro y entendio mi doble sentido.
-solo una pregunta mas…-asenti. Sabia que era esa incomoda pregunta- ¿Qué pasa entre tu y Adam?-esa pregunta era la mas incomoda de todas. Mis sentimientos aun no estaban claros pero sabia lo que queria.
-nada-dije serenamente-lo que haya pasado esparte del pasado- para que mentirle de nuevo, solo le dije eso por prevencion y después no me tome como mentirosa. Suspiro profundamente y se dio la vuelta-demasiada información como para poder asimilarla.
-no es eso-murmuro después de un rato pero no volteo. Respiro hondo de nuevo, parecia tomar fuerzas y giro de nuevo-he querido decirte esto desde hace mucho tiempo pero no habia oportunidad -me quede helada- desde que te conozco… me vuelves loco- esa parecia ser mi especializacio- todo de ti es capas de marearme. Lo que siento por ti es incomparable con algo mas, siento que si no estoy cerca de ti voy a morir, que si no estas a mi lado… de un momento al otro podrias desaparecer y eso me mataria. Desde que te conozco… eres la única que ocupa mi mente.- con sus manos agarro con suavida mi rostro, no podia decir ni una palabra, aunque tal vez no fueran necesarias…- esto es mas bien reciente, pero tengo claro lo que quiero, y te quiero a ti, Annie.-con una ternura y una suavidad impresionante sus labios encontraron el camino hacia los mios. entrelace mis brazos a su cuello haciendo puntitas de pie para poder besarlo mejor. El me envolvió con sus brazos la cintura. Se sentian como cadenas, cadenas con candado de las que nunca querría escapar.

28°: Confusión.

El ultimo dia de la semana. Estaba sentada en la segunda clase del dia, absorta en mis pensamiento. Hoy tenia que volver a esa biblioteca. Tenia que encontrar algo sobre costumbres antiguas esa era la unica forma de encontrar a las pocas personas que me faltaban. Claramente después de que mi mejor amigo falleciera. El libro me develo secretos fascinantes. Todo relacionado con mi padre giraba alrededor de la corrupción, el engaño, las mentiras y la estafa. Si Mike no hubiera llegado Huinca a mi vida. Talve estaria casandome con ese principe solo para el bien de mi padre. El fue quien me abrio los ojos. La memoria de Siarella y Mike, se merecían que lucharan por ellos. El dever de Mike, habia sido protegerme de todo mal y lo habia hecho. El decia que yo lo cuidaba demasiado, pero me precupaba como amigo que era y por que era alguien de mayor nivel que un simple sirviente. Para mi el era un profesor de magia y un preincipe. Cuando mi hermana tubo un hijo de la bestia que la maltrataba se dijo que se murio al instante de nacer por que era un niño que no gozaba de buena salud. Tubo un entierro funebre correcto. Yo misma me encargue de eso ya que Siarella estaba sumida en dolor. Mi padre y el padre del niño se ocuparon del cuerpo. Jamas lo vi.
El dia paso relativamente despacio. Estube con Sarah y menciono que me vi distante y le dije que tenia demasiadas cosas en la cabeza y que cuando pudiera asimilarlas se las contaria. Los habia encontrado charlando con mi hermano. Lo que solo me hizo sonreir y no  preguntar. Pero confeso que le parecia un muchacho bueno, le caia bien y le parecia atractivo. No dije nada al respecto, mi hermano se merecia una vida privada, pero me dio una puntada de celos que se estubiera robando a mi mejor amiga. Mel seguia discreta con respecto al tema Mark, pero se lo agradeci, por que era mejor para mi. Habian cancelado la clase después del almuerzo para la organización del prestigioso baile de fin de año. A la salida sali de la clase y fui directamente a mi auto. Tome una gaseo. Zack salia mas tarde, asi que le deje las llaves y comence a caminar a hacia casa. Era un hermoso dia y el sol te llegaba despacio, habia una dukce brisa. Camine despacio disfrutamdo del sol. Pasaria dos semanas en pleno frio. Cuando caminaba tranquila por la calle. Tocaron bocina a mi lado. Gire despacio.
-¿se rompio tu auto?
-nop-dije y continue caminando
-¿quieres que te lleve?-negue con la cabeza
-por lo que veo te falta bastante…-tartaba de convencerme
-quiero caminar, Adam.
-como quieras…-dijo molesto, acelero doblo en la primera esquina.
Cuando caminaba llegando a la esquina donde estaban construyendo. Algo me agarro de la cintura y me metio en lugar oscuro detrás de unas paredes metalicas. No se veia la calle desde ahí-¿Por qué lo haces?-dijo casi perdiendo el control. Me tenia prisionera, apoyada contra una de las paredes de chapa. Con una mano me manteni de la cintura apoyada contra su cuerpo y con la otra se apoyaba en la pared.
-¿hacer que?
-rechazarme. He tratado con todo y no respondes a nada. Ya no se que hacer. Me vuelves loco…-dijo sin levantar el tono de voz-solo quiero que me digas por que…
-estas acostumbrado que todas se mueran solo por que las saludes. Lo siento, ese no es mi caso.
-no te niegues. Esto me duele…-dijo y en una rapida maniobra. Me aplasto con su cuerpo en la pared de chapa suavemente. No dejandome escapatoria-me duele sentirte tal lejos-su rostro estaba a milímetros del mio. Podia sentir su aliento helado. Me envolvia una catarata de sentimientos. Solo queria salir corriendo de alli, pero a la vez no. Este chico solo me provocaba una cosa, confusión.  

27°: El Principio de algo grande

En la ultima clase habia tenido examen y si terminaba antes podia irme. Era fácil por lo que me fui un rato después de que tocara el timbre de media hora de clases.
Esperaba impaciente en el pasillo del tercer piso centada en el suelo frente a la sala cinco de matematicas. Cuando se habrió la puerta y me sacaron de la distracción. Salia con una sonrisa de oreja a oreja. Me levante rapidamente.
-¿y?-insisti. Creo que yo estaba mas inquieta que el. Dejo relucir su perfecta sonrisa blanca y sus intensos ojos verdes brillaron. Sonrei tambien, intuición.
-¡10!-dijo tomandome por la cintura. Me prendi a su cuello y me hizo girar una vuelta. Reimos juntos. Cuando me bajo no m solto, se quedo mirandome sonriente.
-te lo dije…-le sonrei como para romper el silencio. Alguien mas salio y el giró.
-¿y?-le pregunto. Me solto.
-seis-me hizo una mueca. El le hizo una seña, se saludaron y se fue.
-¿tienes contra turno?-negue ocn la cabeza-entonces… ¿festejamos?
En el centro fuimos a un hermoso lugar con aspecto familiar y acojedor. Cenamos parrillada para el, algo vegetariano para mi. Hablamos de lo bien que le habia ido gracias a mi ayuda. Reimos todo el tiempo. En resumen la pasamos bien. Me dejo en casa. Yo le dejado la llave Zack para que llevara el mi auto. Trataba de estar bien lo mas que podia por que en mi memoria pesaba el recuerdo de mi ejor amigo y de mi adorada hermana que hoy disfrutaba de a compañia de mi madre, en un lugar mejor.
Le mencione que habia olvidado unos libros y me siguió hasta la sala donde habiamos estado la noche anterior. No hay nadie. Tome los libros de la repisa y cuando gire estaba tan cerca mio. Lo mire a los ojos el sonrio. Por primera vez lo que habia estado negando
me a ver. Tomo los libros sin dejar de mirarme. Instantáneamente desvie la vista. Aun estaba demasiado cerca de mi.
-devo irme…-dijo y volvi a mirarlo.
-¿muchas cosas por hacer?-dije como al pasar. Asintió sin dejar su hermosa sonrisa.
Lo acompañe hasta la puerta y se fue en su enorme camioneta negra. Agarre el telefono y llame a Sarah.
-tenemos una fiesta que planear, amiga- le dije. Nos pasamos toda la tarde planeando la fiesta. Mel llego temprano y tambien aporto ideas. Todo una genia. Pasamos una linda tarde de chicas. Tomamos te aromatico de la india y compartimos cosas. Me di cuenta de que sin Mel, seria otra cosa de mi. Ella era todo una mujer con la que podia hablar cosas que jamas me habría atrevido a mencionar con uno de mis hermanos, y mi amiga, era especial.

Recostada en mi cama hice un retroceso del dia. ¿Por qué no me molestaba que Mark estuviera tanto tiempo conmigo? ¿por que siempre disfrutaba al maximo de su compañía? Como teniendo miedo de que de un momento para el otro pudiera irse y dejarme alli sola. Me encantaba que esubiera a mi lado en cada receso y ya no me importara lo que dijeran a mis espaldas. No me importaba que dijeran de que como me atrevia a andar con un profesor. Pero no eramos nada, solo eramos amigos. Pero claro ahora entendia por que la gente decia esas cosas. Me imagine la imagen que le dariamos a los demas. siempre juntos… y por que esas señas con el compañero de Mark. Claro, ahora todo cobraba sentido en mi cabeza.

26°: Profesora Particular.

Hablamos sobre lo que ya le habia dicho, no tenia nada mas para contarle. Después de un rato mientras me llevaba a casa hablamos de a dónde no iriamos en las vacaciones de invierno. Se dio cuenta de que en mi casa habia gente y se bajo en la esquina. Lo salude y se fue.
Estacione en frente de la casa, habia una impresionante camioneta negra en frente de la casa.-alguno de los ricachones amigos de Brad-pense. Entre y deje mi bolso. Me lleve una sorpresa cuando entre en el comedor. A las carcajadas estaban Mark y mi hermano menor. Sonrei ante esa imagen y salude.
-¿Dónde estuviste?-rei amargamente
-larga historia… pero… ¿Qué esta pasando aquí? ¿Fiesta de chicos? Si molesto puedo…
-no…-dijeron al unísono. Reí y ellos tambien
-¿tomaron algo?- negaron con la cabeza calmando las risas.
-bueno… me voy. Suerte.-frunci el seño. Se estrecharon las manos y Zack se fue. Me sente en donde habia estado mi hermano.
-vine a pedirte ayuda…-dijo seriamente.
-si… ¿en que puedo ayudarte?-dije dudosa
-solo tu fuiste capas de resolver ese ejercicio de matematicas. Llegue a la clase siendo el unico que lo habia hecho. Esto es mas de lo mismo pero llevo dias quemandome la cabeza y no avanzo. Te llame cien veces y no contestabas. Pero me equivoque de fecha y estoy volviendo me loco. El examen es mañana.
-si… olvide mi telefono.
-cuando te llame aquí me atendio tu hermano y me dijo que vinier que no tardabas en llegar.
-bueno… ¿empezamos?- fui hasta el estante y saque un cuaderno y un par de lapiceras y lápices. Dejó sobre la mesa sus apuntes y ejercicio. Me sente a su lado y tome los ejercicios. No eran complicados. Los estudios que tenia como princesa eran demasiado avanzado. Por eso siempre me iva demasiado bien en la escuela.
Le hice repasar un poco lo teorico e iva repitiendo con migo para que lo aprendiera mas facil. Después lo deje resolver solo un par de ejercicios y se confundia fácilmente. Le enseñe a resolverlos despacio y a separar en terminos para confundirse. Parecia tecnica de niños pero le salian mejor así. Le explique los más difíciles. Recién eran las nueve cuando Zack entro en la habitación.
-malas noticias-dijo con cara de exageración.
-¿Qué ocurre?-dije con el ceño fruncido.
-Mel no viene…
-no me digas…-loo que significaba que tenia que cocinar yo.
-¿Qué ocurre?-dijo Mark
-la cocinera no viene y río.
-mi cuñada-le dije. El sonrío.
-¿y por que son malas noticias?-me miró.
-significa que tiene que cocinar. Yo soy un desastre…-dijo Zack y se fue.
-¿podrías terminar esto solo?- el asintió.-en seguida vengo, le sonreí y me retire.

Estar ahí junto a ella era mas que estar en el cielo. Sentia dolor cuando no estaba junto a ella y ese momento… era perfecto. El anciano me habia dicho que para un lobo estar enamorado era señal de que esa muchacha era la que se elegia para estar para siempre. Me senti feliz de imaginarme un momento amoroso con ella.
Haría algo sencillo. No queria pedir una pizza, eran horribles. Cocinaria pastas con abundante salsa para mi invitado y mi hno. Rápido como para poder seguir con la enseñanza. La comida estaria tal vez en media hora. Puse el agua y deje todo preparado para la salsa.
-espero que te gusten las pastas-dije entrando al salón donde estaba Mark, con el ceño fruncido metido en su ejercicio. Me acerque… aun no había dicho nada- no hiciste lo que te dije-susurre. Cas pude escuchar un clic en su cabeza y borro y comenzó de nuevo hasta que le salio. Sonrío feliz
-no se que haría sin ti-reí sentándome de nuevo.
-reprobar un examen…-dije y me sonrio-¿te quedaras a cenar?-pregunte
-si tu invitas…
-¡ yo invito!-dijo Zack dejando una cerveza en la mesa
Hicimos un break y después cenamos. Reimos, hablamos de la escuela., de los examenes,  de las carrerasy anecdotas. Tomamos cerveza con la comida, que por cierto pareció agradarles. Mientras lavaba los platos en la cocina Mark se habia sentado en la mesada, estaba justo detrás de mi.
-no te molesta el cabello tan laargo?-rei. A veces hacia esas preguntas descolocadas.
-no… me encanta tenerlo tan largo-era bastante alta y el cabello me llegaba hasta la cadera. Pero no paraba de parecer pequeña al lado de mi amigo.
Termine con el aseo y nos dirigimos al comedor a la pasada vimos que Zack veia una pelicula en la sala.
Era cerca de la media noche cuando aun nos faltaban unos cuantos temas por terminar. Mark no parecia en absoluto cansado y prefirió seguir adelante con la practica solo si yo estaba de acuerdo. Acepte.
-¿estas cansado?- le pregunte cuando revisaba su ejercicio. Eran largos y complicados. Pero ya habia conseguido resolverlos con mas agilidad.
-no, para nada ¿tu?-negue con la cabeza, habia algo que estaba mal…
-cuando cambias un termino al otro lado del ejercico se sup…-alguien se aclaro la garganta en la puerta del salon. Mire y estaba Brad alli parado y por detrás pude ver a Mel como miraba, sonrei y luego comenzaba subir las escaleras. Me acorde cuando ella me habia visto llegando a casa con y no habia hecho comentarios al respecto. Me pare y deje las cosas-Brad…-dije-el Mark y estoy ayudando lo con matematicas- mire a mi amigo- el es mi hermano Brad- se estrecharon las manos y me hizo una seña de que lo siguiera.-en seguida vengo. Sigue con ese-le señale una hoja donde habia uno mas complicado.
-¿Qué pasa?- dije entrando en la cocina
-¿Qué significa esto?
-no sabia que vendria y no voy a hecharlo. Solo estoy ayudando con par de ejercicios…
-¿planeas quedarte mucho tiempo?- asenti
-lo que sea necesario…-el asintió y salio. Subio las escaleras.
Entre en la habitacio. El me miro, estaba cerio.
-¿Dónde quedamos?-dije sentando me en mi lugar.-ha…-segui con lo que le estaba diciendo.
Pasaron tres horas, seguimos practicando. Le corregia un egercicio cuando i que habia cerrado los ojos, estaba apoyado en la mesa sobre sus manos.
-sena mejor que te vallas a dormir-abrio los ojos, le sonrei-ya terminamos.
-ok-dijo junto sus cosas. Y las guardo en un bolso que traia. Sonrio cansado.
-suerte para mañana.
-gracias-me abrazó con fuerza y yo me abrace a su cuello   /de nada- me solto. Le sonrei
-estare en el salon cinco del tercer piso- dijo cuando se iva. Reí y espere que se fuera.

25°: La Verdad

Necesitaba de alguien que supiera comprenderme. Pero el único que lo sabia hacer ya no estaba para mi. Mientras más recordaba mas lloraba. Adam no decía nada, acariciaba mi espalda suavemente tratando de consolarme. ¿hasta que punto llegaba su ambicion? No lo podia asimilar. Me separe despacio de Adam, los asientos estaban unidos, ja un pequeño truco. El estaba callado pero las preguntas flotaban en el aire.
-gracias-murmure
-de nada-murmuró. No estabamos ni cerca de mi casa ni de aquel lugar. Con un leve recuerdo se me oprimió el corazón-necesito…-se callo
-te diré todo lo que quieres saber-conteste ceriamente. El asintió.
-solo… empieza por donde tu quieras-dijo despacio. Asenti y suspire-¿Por qué estas aquí?-dijo apoyandose en el asiento y acomodandose para mirarme fijamente.
-donde yo vivo o vivía. Es fantastico. Un hermoso país libre. Cada persona es especial en ese lugar. Allí, es diferente de aquí. Existe la monarquia aún. El rey es una persona ambisiosa. Todo su mundo gira alrededor del oro, el dinero y la obtención de las tierras. Cuando me fui estaba creando un ejercito con los hombres mas poderosos. Pero no eran demasiados, la generacion mucho mas joven era la poderosa- una lágrima callo por mi mejilla ante el mal recuerdo- la que el necesitaba. Todo se convirtió en una masacre. La Guardia del Rey capturaba a tos los poderosos niños, adolescentes, muchachos y adultos. El que se negaba era obligado, dado que no lo podian matar por que lo necesitaban. Pero las familias de los niños que se oponian se los mataba para que no causaran rebelión. El Rey tenia dos hijas, frustrado de que su esposa no le diera el primogénito varón, la fue matando poco a poco de soledad, tristeza, desesperanza. La encerraba en un cuarto y le impedia salir y tener vida social. Su delicado corazon no aguantó y murio con el paso del tiempo. Su hija mayor se habia enamorado del criado de su hermana. Cuando se enteró fue como la furia en persona. La obligó a casarse con el Rey del Norte. Pero no le importo como iba su vida, por que la aborrecía por manchar su reputacion aunque no se hizo publico. El la golpeaba, se negaba a dormir en su misma cama, la agresión se habia tornado en una diversión para el Rey, un día totalmente borracho la golpeó hasta matarla. Pero obvio, se dijo que fue una causa natural. Esto no le movio ni un pelo a su padre por que solo habia sido un punto mas para él, las tierras del Norte Fogoso estaban unidas a las del Sur Congelado, ademas habia ganado la batalla por el Oeste Airoso , solo le queda por conquistar el Este Terroso. Pero este territorio no es de fácil conquista. Tiene un Rey demasiado virjo y tres principes demasiado inteligentes a su proteccion. Son jóvenes, agiles y sobretodo poseen de un gran don, uno especial. Son trillizos hijos de una estrella. Poseen el ingenio infinito, lo que los hace superiores.
El rey tenia en contra a su hija menor y sabia el potencial que esta tenia, estaba al nivel de uno de ellos. Por lo que acepto la segunda propuesta. Que su hija menor heredera al trono se casara con uno de ellos. El le tenia miedo, ella no era su clase de rival. Pero desapareció, los Reyes le daban dos puestas de luna para encontrarla. Lo que significaría un mes. Pero no la encontro y su obsecion le impedia esperar. Por lo que tomo la primera propuesta. Crear una batalla para derrotar al Imperio.-me quede callada.
-¿y en que te relaciona eso a ti?
-yo soy la Princesa heredera al trono que debe casarce con el hijo mayor- el se quedó callado tratando de asimilar la respuesta. Al ver que no respondia agregue-me fui por que no aceptaba la tirania de mi padre. Como mataba a personas inocentes. Haciendo magia antigua para que los niños crecieran de golpe y poderlos usar como animales en una estupida batalla.
-pero… huiste.
-si, era la unica forma de detener la batalla. Mike, me ayudo muchisimo. Mi padre no sabia a quien me habia dado como criado. Era el principe de las lejanías. Lo reconoci de inmediato. De niña habia hecho un viaje con mi hermana y mi madre hacia esas tierras y como la Reina y las princesas que eramos nos recibio en su casa el Rey y él, el principe. El habia uído de sus tierras por que su Imperio habia caido. Devido a su raza se mezclo con los negros y simuló ser un exclavo. En la subasta no dude ni un instante lo elegí a el y después le pregunte que hacia allí y me conto la historia. Otra vez mi padre habia actuado. Se habia apoderado de las tierras lejanas. Sus poderes eran asombrosos y sobretodo manipulaba a la perfeccion las artes antiguas. El me enseño todo lo que sé.
-pero cuando se enteró de lo de el y tu hermana…-entendi la pregunta
-Siarella, no era buena utilizando los poderes y no podía hacer mucho, pero a ella eso no le importaba. Estaba profundamente enamorada de Mike y el de ella. como el pasaba mas tiempo con migo ella dudaba. Entonces pedi un cambio y dije que el seria de ella y su criada seria para mi. El Rey lo acepto sin mucho interes, pero meses después empezó a dudar hasta que se entero por mi buchona criada. Cuando fue a buscarlo el habia desaparecido, habia huído. Por que yo le rogué que se fuera. Si lo mataban Siarella sufriría mas. Se convencio y se fue. Tiempo pasó y las cosas fueron pasando. Entonces acepte la idea de huir con él.
-¿y que es lo que tienes que hacer aquí?
-esa es la pregunta por la que me has hecho sufrir
-no mas que yo…-tenia razón
-su “malévolo”  plan no funcionara. Es de lo que Mike y yo sabiamos pero nadie se atrevia a enfrentar la furia del Rey. Mike tenia una amiga futurista. La que nos dijo que el plan fallarlo y entonces buscaria a especies terrestres para asegurarse del plan con poderes que antes los hermanos no se hayan encontrado. Es mi dever proteger a cada una de esas personas y adivina que… tú eres una de ellas.-por primera vez lo miraba a los ojos. Tenia el rostro sereno y escuchaba atentamente. El me sonrio y yo me enderecé.
-tengo dos dudas-dijo
-empieza por una
-si Ann. Vivio con esa familia desde que nacio. Como es que…-no tenia nada concreto para preguntar.
-Mike escondio el cuerpo de la Princesa e introducio el espiritu de ella en el cuerpo de Ann-el asintió
-¿y como es el nombre de la Princesa?-sonrió
-¿esa es la duda dos?-el sonrio y nego con la cabeza- Emma
-que lindo nombre
-siguiente- dije.
-¿Por qué dijiste que tu padre te tenía miedo?-creí que no se daria cuenta.
-¿sabes lo que es esto?-subi mi mano y le enseñe el collar- cuando era pequeña, me encantaba ir a los lagos con mi madre y mostrarle todo lo que podia hacer. Entonces ella me dio esto. Me dijo que se lo habia dado una gitana. Es el corazon de una estrella. Dijo que la pureza de mi comrazón me habia convertido en la heredera digna de un trono junto a las estrellas. Cuando tenia quince años, estaba en mi lago preferido. Una luz descendió del cielo y se paro en frente de mí. Me marcó y me dijo que permaneceria joven para siempre para luchar por la paz y la libertad de todas las tierras. Dejando en mis manos el reinado del cielo. Cuando mi madre murió, le conto todo a su criada y esta tenia la obligación de contarlo todo. Mi padre me ha conciderado oro. Pero siempre, la llave para su fortuna y reinado. Pero al tenerme en contra, su mundo depende de mi.

23 ene 2011

24°: La Señal

Mientras Adam manejaba  a toda velocidad. Trataba de concentrarme. Con el libro abierto y el collar en medio, pero debido al movimiento era imposible. Estaba tratando ubicar a los secuaces. Si habían actuado habían utilizado la magia recientemente. Pero el collar no percibía nada. Gruñí por lo bajo. Me estaba desesperando.
-¿quieres que me detenga para que puedas estar mas quieta?
-¡No! ¡Sigue!-le grité... luego me di cuenta de que se quedo callado- lo siento, estoy alterada-susurre sin levantar la vista- escuche su risita suave.
-ya llegamos
-ya te tengo…-murmure. El collar se detuvo. Antes de que pudiera preguntar baje del auto. Pero era mejor que no dijera nada.
-por aquí-camine detrás de él. Su familia estaba reunida y hablaban despacio. Parecían discutir.
-¿ella?- pregunto una muchacha de cabello corto, lacio y colorado. Sus ojos azules intensos miraron a Adam. Todos tenían el ceño fruncido.
-¿no se los dijiste?-pensé que habría de ser capas de contarle todo a su familia.
-No…-dijo.
-Será mejor que empieces a hablar-lo amenazo la misma muchacha.
Mientras el le contaba todo lo que sabia, mire el prado. Lleno de árboles y hojas sueltas. Me acerque a lo que parecía un cuerpo. Deje de respirar por un instante. Un intenso dolor me invadió. Me impedía respirar. Me sentía sofocada. Me apoye en un árbol y trate de respirar. Me costaba pensar. Se me aflojaron las piernas y perdí la estabilidad. Adam me sostuvo antes de caer y no me soltó. Todos estaban atentos. Mientras mas cerca estaba de aquel cuerpo mas podía sentirlo… sufrir.
-esta muerto-dijo la muchacha que parecía que no iba a callarse nunca.
-no…-me enderece pero no podía mantenerme en pie. Adam me tenia de la cintura.
-osea…-dijo en tono irónico. Cada ve me sentía peor-no respira. Es obvio que este muerto- tenia ganas de golpearla. Respire profundo y cree la barrera. Lo que me permitía sentirme mejor. Pude separarme de Adam que al parecer no quería soltarme. Me acerque al cuerpo. El sufrimiento era un sentimiento intenso me traspasaba con todas fuerzas. Respire profundo para poder evitar que entrara a mi cuerpo y mi mente.
El cuerpo estaba perfecta me tendido boca arriba inmóvil. Habían utilizado magia antigua. Los poderes antiguos tenían poderes impenetrables. Alguien del linaje se las había enseñado. O eran del linaje. Solo reyes y herederos al trono sabían el secreto. Como yo, yo sabia el secreto que tanto inquietaba a mi padre. El podía hacer cosas difícil. Pero mi habilidad era superior a la de el. A lo que le temía.
El cuerpo, no lo reconocí. Era solo victima. Estaba dentro de un círculo azul. Lo que significaba una cosa. Me agache al costado. Podía escuchar que susurraban. Pero me mantenía concentrada. Me pare y vi que dentro del círculo estaba escrito en mi idioma. Que era una mezcla de signos con letras árabes. Solo una persona escribía de ese modo y si estaba aquí… estaba perdida. Necesitaba a Mike, lo antes posible.
Subí mis manos juntas para poder sentir la intensidad del conjuro.
-¡No!-dijo Adam a mis espaldas. Gire rápidamente y baje las manos
-¿Qué?-exclamé
-podría ser peligroso-le sonreí y negué con la cabeza-espera…-murmuro
-¿esperar que? Si espero podría morir. Es lo que debo evitar y lo sabes-dije con vos suplicante. Toda su familia estaba atenta a la conversación. Asintió y se mordió el labio. Un gesto tan lindo en el. Repetí lo de las manos. Pero esta vez con el collar entrelazado a mis dedos. Odiar sentir la burbuja, me impedía tocar el cuerpo. Esa era la razón por la cual lo creían muerto. Me coloque en cuclillas y toque la línea azul. Fue intenso. Gemí y vi todo como una película. Vi como lo habían adormecido. Como habían ido haciendo el círculo y quienes lo habían hecho. No había caído en la cuenta, eso quería… que achura. Pero no podía no hacer nada. Quite las manos y la fuerza me empujó hacia atrás quedando sentada. Las lágrimas silenciosas caían por mis mejillas. No podía moverme.
-sabes que no puedes hacer nada…-dijo una voz conocida a mi espalda.
Adam me tomo de la cintura y me ayudó a levantarme. Le hizo un gesto al las demás personas y se retiraron.
-deja que te vea- Adam me miro con el ceño fruncido. Supuse que lo vio a mi lado y trato de apartarme aplastando me contra su cuerpo-no va a hacerte nada-dije mirando Adam que se negó a soltarme.
-¿lo conoces? ¿Quién eres?-dijo nervioso. Mike solo sonrió.
-el es Mike. Mi… protector-Mike me miro sonriente, con un brillo especial.
-¿Qué es lo que esta pasando?-dijo Adam perdiendo la paciencia. Me libere de sus brazos. Le hice una seña de silencio y le dije mentalmente <<luego te explico>>. Asintió y se separo de nosotros pero no mucho de mí.
Mike se volvió hacia mí
-debo hacerlo-
-¡No!-me desesperé-yo…
-este es mi deber. Esto es lo que tengo que hacer ¿Cuándo dejaras que te cuide yo, en vez de ser tú la que me cuide?-sonreía, pero la tristeza estaba en su rostro visible, latente.
-por favor… el no podrá hacerme nada.
-sabes que solo le importa su ambición. Que si tiene que poner en peligro la vida de Siarella o la tuya, no le importará. No le importara que te mueras. Como le paso a ella- una lágrima callo por su mejilla. Le bese su rostro y lo abracé. Sentía su dolor más el del pobre cuerpo. Iba a explotar-lo siento-dijo y se separo-sabes que te adoro y te aprecio. He esperado este momento por toda mi vida y no me echare para atrás. Be corre, sálvate. El collar te mantiene oculta-comenzaba lloriquear. Asentí
-también te adoro-le dije con la garganta hecha un nudo.
-sonríe. Así quiero recordarte. Ahora estaré con ella- sonrío-hora de trabajar. Vete para poder empezar.
Gire y todo lo que pude hacer antes de desvanecerme fue abrazar Adam. Me apretó fuerte contra su cuerpo, era lo que necesitaba en ese momento. Salimos del prado, el acariciaba mi espalda. Sin dar explicaciones me metí en el auto y comencé a llorar desconsoladamente. Adam cruzó una palabras con su progenitor y todos se subieron al otro auto y se fuero. Nosotros fuimos en otra dirección, hacia mi casa.


Se me partía el corazón escucharla llorar con tanto dolor. Tenia ganas de apretarla contra mi cuerpo y decirle cosas tiernas al oído. Odiaba que me produjera estas cosas en mí. Por que yo no era así. Pero ella era mi punto débil. Me debe en un lugar semidesierto, me miro desconcertada. Pero no aguante más y la estreche contar mis brazos. Lloro silenciosamente por unos momentos. Su dolor se convertía en el mío también. Este auto tenía un truco. Apreté unos botones del medio e inmediatamente los asientos delanteros se juntaron. Quedamos aun mas cerca, ella lloraba en mi hombro.

23°: Amenazas

Pasaban los días y no había cambios. Había conocido dos de las personas de la lista. Mi amistad con Sarah era cada vez mas unificada. Pasaba tiempo en mi casa y yo en la de ella. Una de las veces en que fui me crucé a Mark y un amigo, Ian. De igual contextura musculosa de ojos claros, pero no tan bellos como los de mi amigo y la piel un poco mas morena. El amigo del hermano de Sarah, John. Otro como ellos.
Con Mark, éramos buenos amigos. A veces almorzábamos los tres. No se por que pero una vez almorzamos con mi hermano, por que Max no había ido y me pareció que Zack miraba a Sarah. Ella no parecía darse cuenta. ¡Ja! Pero alguien como yo. Notaba las emociones al instante.
Dos meses había pasado y todo parecía ser indiferente. Por algún motivo Adam había dejado de molestarme. No por lo que le había hecho, si no por que le pareció que debía actuar con astucia.
Era miércoles fin de mes. Brad había recibido gran parte de una inversión por lo que iríamos a Salt Lake City, a una cabaña pegada al lago. Me negué pero se complotaron para convencerme. Era un viaje de siete horas en avión y nos quedaríamos unos cinco días. Haría frío por lo que probablemente estaría congelado. Dentro de un mes partiríamos, para las vacaciones de invierno en diciembre. Para luego volver con el plan.
Recién caí en la cuenta de que mi cumpleaños seria en una semana. Tenia que preparar una fiesta para Zack. Ellos lo habían hecho para mí cuando cumplí 16, en realidad los dos pero era mi fiesta.
Recostada en la hamaca paraguaya de mi patio trasero algo llamó mi atención. Me enderece y mire fijamente. De detrás de los árboles salio Adam. Yo puse mala cara, pero no dije nada. El tampoco tenía buen aspecto.
-no vine a molestarte. Solo vine a pedirte ayuda- era la primera vez que lo veía completamente serio.
-¿Qué pasó?-las palabras en mi mente retumbaban. Estaba parada y me maree. De golpe cerré los ojos y me senté-¿estas bien?-dijo agachando se a mi lado. Su voz era lejana.
¿Qué paso Princesita?-una risa-sabia que si lo amenazaba con matarte me diría tu punto débil-otra vez la risa profunda
--déjalo-conseguí pensar con intensidad para que pueda oírme
-¿Qué creíste? ¿Qué te dejaríamos huir así nada más?ten cuidado… esta vez no te la hice tan fácil.
--no estoy huyendo
-¿entonces por que te desapareciste?
--por que nadie debía saberlo. Tenia que hacerlo sola. Tú no me lo permitiste, ahora yo actúo.
-no si estas débil-río- o muerta.
--podrás debilitarme. Pero no matarme.
-no tienes tiempo y la coronación se acerca. Te quiero aquí mismo ¡Ya!-grito.
--no podrás alejarme de este lugar tan fácilmente.
Tan pronto como pude lo hice salir de mi cabeza. Respiraba agitada y Adam tenía la cara contorsionada de la preocupación. Parpadee rápidamente para que seme pasara.
-no puede ser…-murmure
-¿Qué f…-lo interrumpí. Me levante y lo agarre de la mano arrastrándolo hasta adentro. Estaba sola. Entramos tome las llaves de mi auto y se las arrojé.
-llévame- el asintió. Subí por el libro, el collar y  a toda velocidad. En el porche tomamos el de Brad, era más pequeño y más veloz. Ya que habían salido en mi auto.

22°: De la Advertencia a la Acción

De un movimiento brusco me coloco de espaldas a la pared. Coloco sus manos una a cada lado de mi cara y se acerco.
-quiero que me dejes en paz- dije en tono desafiante.
-lo siento no vas a conseguirlo-sonreí y dejaba ver sus perfectos dientes
-yo también suelo conseguir lo que me propongo. Así que si no quieres que te lo haga entender por las buenas. Será por las malas-mmm...…-ronroneo cada vez mas cerca de mi cara- me encantan cuando las amenazas salen de esa boca- susurro cada vez mas cerca de mí.
-disfruta mientras puedas, por que pronto dejare de amenazar y pasaré a la acción-río despacio.
-disfrutare todo lo que sea necesario- sonrío y tomo un mechón de mi cabello. Gire mi cabeza evitando su tacto y se pego a la piel de mi garganta- dímelo…-murmuro contra mi cuello.-mi don no es ser paciente- susurro en mi oído.
-no, de seguro que no. Es ser molesto, insoportable y pagado de ti mismo. Pero sabes una cosa…-gire mi cabeza, el no se movió ni un cm, lo que hizo que quedáramos a milímetros uno de otro. Puso una mano en mi cuello y se acerco más.
-¿Qué?-murmuro y sonrió, solo tenia ojos para mi boca.
-cruzaste la línea. En un ágil movimiento. Tomé sus brazos debilitándolo y haciéndolo girar con facilidad. Una vez que lo apoye contra la pared le tome la cabeza y creo que casi achicharré su cerebro. Diciéndole muy despacio-te advertí. Se que no dejaras de insistir. Pero es una pena que aquí no pueda hacer nada. Se retorcía de dolor lo solté y callo al suelo despacio y de allí me miro. Le sonreí y me retire. Dejándolo en las penumbras.

Me dolía la cabeza, la desdichada casi me había derretido el cerebro. Me levante como pude y a toda velocidad me dirigí al auto. Me estire en el asiento marcero y llame a mi”madre”
-¿Qué quieres? Llamas en mal momento.
-estoy…-gemí del dolor-en el auto… ven-susurre-el hablar me hacia doler la cabeza, mas de lo que ya me dolía. En escasos minutos Sammy estuvo ahí.
-¿Que te paso?- estaba arrodillado en el asiento de adelante.
-ayúdame…-susurre. Todo se tornaba nubloso.
-¿dónde?-
-la cabeza-murmure casi perdiendo la conciencia. Hizo simplemente lo que sabía hacer y todo fue mejor. Respire tranquilo
-¿mejor?-asentí-quédate aquí. Te excusare.
-¡No!-tenía que demostrarle que ella no podía debilitarme…
-dame dos minutos…-respire profundo y me enderecé. Me maree pero estaba bien-vamos.
-sabes que tendrás tu tiempo para hablar cuando regresemos. ¿No?- asentí.

No me sorprendió verlo entrar como si nada. Estaba de lo mas bien. Sonreía, fingía y me miraba con actitud desafiante. Simplemente lo ignoraba. Realmente no me importaba lo que le pasara. Le advertí, que no lo amenazaría muy seguido y que si seguía asi en algún momento tendría que actuar.
Se fueron tarde. Estaba obligada a quedarme ahí. Antes de que se fueran Sarah me llamo por lo que evite las despedidas. Le agradecí por ser oportuna.

21°: Persuacion.

Estaba recostada en mi habitación esperando que me llamaran para el típico almuerzo del domingo en el que se juntaban algunos de Brad con sus esposas, otros solteros. También estaría Max. Que se había convertido en uno más de la familia. Me había puesto un vestido sencillo con tirantes y acampanado hasta arriba de las rodillas. El cabello natural. Apenas maquillaje y las cómodas pezuñas. El vestido era verde aclaro con florcitas pequeñas en amarillo y blanco. Típica vestimenta de domingo por la tarde.
Baje cuando escuche varias voces. Seria una varillada para varias personas. Brad dijo que debía hacer una fiesta por la casa recién adquirida.
Ayer, por suerte Mel no habia preguntado nada, la verdad es por que había evitado estar a solas con ella. No quería responder interminables cuestionarios. En la tarde había ido a lo de Sarah. Sus hermanitos eran geniales. Vivía cerca de la playa. Paseamos un rato por ahí con sus dos hermanitos menores. Tenia uno mayor pero no se encontraba en casa.
Mientras bajaba la escalera vi a Zack con Max y lo salude.
-me molesta su presencia en mi cas-dijo molesto Zack
-¿Quién esta aquí que no te agrada?
-Él- justo en traba por la puerta con su hermano
-¿Qué diablos hace el aquí?-dije furiosa sonrío al oír mi comentario.
-su padre es socio de Brad hace años y decidió invitar a toda su familia. No se da cuenta de que estorba- término su refresco y se retiro con su amigo dejándome sola. En menos de un minuto se me pego como un imán
-la anfitriona se ve realmente hermosa- pude ver como uno de sus hermanos se giro. Si el podía oírme a lo lejos su familia también.
-ya cállate. Yo no soy la anfitriona ella esta por allá- señale a Mel que saludaba a unos invitados y los hacia pasar al quincho donde estaba la parrillada.
-definitivamente tu te ves mejor.
-déjame en paz- gire y me dirigí al quincho con mi hermano. Me senté a su lado.

-uy… que feo se siente el rechazo ¿no?- dijo en tono gracioso Steve
-ya cállate. No va a ser siempre así… tendré que trabajar en eso- tome el refresco que me habían dado.
-pero voy a pedirte que aquí te comportes por que esta cena es importante para la familia y que menos si nos echan por u culpa al seducir a la niña- me amenazo Sophia con un dedo acusador. Asentí sonriente.
-¿Por qué es tan importante?- pregunte
-es uno de los mejores inversionista. Gana más que nosotros en este lugar.
-pero solo en este lugar…-dije quejándome.
-compórtate dejare que arreglen las diferencias con Samantha.- hice un gesto grave. Samantha era como una madre para mi pero a la vez era demasiado estricta con todos nosotros. Pero igual la amaba como al resto de la familia.

El almuerzo casi había terminado. Con Mel comenzamos a recoger los platos sucios y a dejar los postres. Cuando estábamos en la cocina hablo.
-te vi hablar con el menor de los Bowie. ¿Lo conoces?
-se podría decir que si… es de la escuela.
-no te ha dejado de mirar en toda estas horas- me encogí de hombros-¿no te cae bien?
-para nada. Es un engreído y todo el mundo gira a su alrededor. Típico niño rico y caprichoso.- deje los plato y salí de la cocina
-olvidaste decir que siempre obtengo lo que quiero…- dijo a mi oído cuando doble por el pasillo.

20°: Reconciliación.

Por fin, fin de semana. Desperté temprano. Fue una semana difícil. Evitando hablar con ambos. Con Mark era fácil, lo evitaba y ya. Aunque no sabia por que estaba molesta con el. Tal vez le Daria una segunda oportunidad. Pero con Adam, era todo peor se aparecía en todos lados comenzaba a oír los comentarios que se corrían por ahí. Mi amistad con Sarah se había intensificado. Sabía todo de mí como yo todo de ella. Esa misma tarde habíamos quedado en juntarnos para dar un paseo por el pueblo. Esa mañana me bañe, era temprano. Por un milagro no estaba nublado y había una brisa suave y fresca. Esa mañana era perfecta para poder ponerme al día con El Libro. Tome todo en un bolso, me puse ropa deportiva y me recogí el cabello en una coleta. Deje una nota y salí.
Me senté en el mismo lugar en el que había estado por última vez. Mi lugar preferido, justo en frente del algo.
Cerré mis ojos e inspire profundo. Abrí el libro y me concentre en lo que quisiera que supiera. Puse mi mano en el centro espere paciente conectándome con mas fuerza. Unos minutos después las imágenes llegaban a mi cabeza como una película. Eran los rostros de las personas que tenían que estar presente el día pactado. Entre esas personas se encontraba Sarah, Mark con un grupo de amigos que no conocía, Steven y su familia. Era los que por ahora conocía. Otros rostros aparecían de la nada. Me mareaban con facilidad. Los rostros dejaron de aparecer y salí de mi trance. Me di cuenta que sabia todo sobre aquellas personas, junto con las imágenes había entrado a mi cabeza la información de cada uno. Hojee el libro ahí estaba escrito todo lo de las personas que necesitaría y como acercarme a ellas.- no podía a obligar a nadie a actuar. Primero que toda tenia que ganarme su confianza. Cuando me di cuenta, el libro estaba en mi idioma. Era mi idioma de naturaleza. El que escribía desde niña y por eso lo leí con tanta naturalidad. Mi teléfono comenzó a vibrar y eso me hizo salir de mi mundo.
-hola- conteste siguiendo leyendo mi libro
-hola Ann, soy Sarah
-OH! Sarah- deje mi libro
-te llamaba por la salida de hoy
-a si… ¿sucede algo malo?
-es que… mi hermanito esta enfermo y debo cuidar de el. Mi madre se ausentara. ¿Si no te molesta que lo dejemos para otro día?
-no, por que habría de molestarme. ¿Deseas que mas tarde pase por ahí?
-eso seria genial- dijo alegre.
-OK, más tarde te veo. Adiós- saludo y colgué. Bueno… hice a un lado el libro y me acosté boca arriba en el suelo. Cerré los ojos.
-¿tomándote un descanso?-me incorpore enseguida abriendo los ojos de golpe. Mark sonreía, estaba a un metro de mi aprox. Estaba vestido con una remera que apretaba su musculoso cuerpo y unos jeans azules algo gastados con zapatillas sencillas.
-Hem… si- volví a apoyarme en la piedra
-¿puedo acompañarte?-pregunto despacio. Ya no me quedaban excusas para poder evitarlo. Solo quería tiempo para pensar y ya lo había hecho.
-claro- conteste con suavidad. Se sentó a mi lado.
-siento no haberte dicho lo de… mi profesorado
-no tenias que explicarme nada-murmure. El estaba lo bastante cerca como para poder escuchar.
-pero al parecer te molesto- se apoyo en sus piernas y me miro
-no, no fue eso. Tengo bastantes cosas en la cabeza.
-¿quieres sacarlas?-susurro. Hablábamos tan despacio, como si alguien fuera a escucharnos. Resople y cerré los ojos. Me apoye en mis piernas esperando que el preguntara algo
-son demasiadas…
-tengo tiempo.
No se como terminamos hablando de las familias y de todo lo que nos rodeaba. Reíamos sin parar. No se por que ni cual era la razón. Ero era una compañía agradable. Hacia chistes, era una persona vivas, que siempre tenia un as bajo la manga. Por poco casi me olvido de quien era. Pero no me importo. Necesitaría tiempo para sincerarse como yo lo necesitaba también. Continuamos hablando hasta casi medio día. Hizo un gesto con la mano y apenas se le vio lo que parecía un tatuaje. Cuando dejo caer la mano le levante la manga de la remera. Pude sentir su intensa mirada en mi rostro. El dejo que yo viera el tatoo.
-wuaw-exclamé- interesante- susurre. Cuando levante la mirada nuestras miradas se cruzaron estaba tan cerca de el-¿Qué es?-preguste con interés. Volví a mirar el tatuaje. Eran formas elípticas superpuestas, con un lobo dentro de las entrecruzadas. Era fascinante.
-es como una herencia de sangre. Una costumbre entre mi familia- asentí.

No podía dejar de mirarla y era mejor cuando me miraba con esos ojos color miel. No sabía lo que me ocurría. Nunca antes me había pasado. Cuando sentía sus manos rozar por mi piel. Una electricidad recorría mi cuerpo. La dejaba que lo admirara, solo para sentir su sube tacto. Estaba perdiendo la cordura a su lado. Cuando me pregunto que era mi tatuaje, le dije la verdad. Pero solo una parte. No sabía que tan capaz seria de aceptar mi raza, mi origen. Pero disfrute de los pocos minutos que me regalaba su piel. Su perfume a jazmines, ese dulce aroma de tenerla tan cerca. Pero esos sentimetros dolían como kilómetros.
-me encanta- susurro casi cerca de mi oído. Deslizo la mano por el tatuaje y luego acomodo la manga de la remera donde estaba. Esa última caricia dolió fuerte. Había descargado miles de voltios en mí. Mi piel ardía como el fuego. Tenia que hablar cuanto antes con el anciano superior.

Mire mi reloj distraídamente. Medio día.
-tengo que irme- dije levantándome del suelo. Casi no sentía mi trasero por pasar tanto tiempo sentada en el incomodo follaje. El se levanto. Acomode mis cosas y me puse el bolso.
-¿quieres que te acompañe?- se ofreció
-si quieres…-dije distraídamente y comencé a caminar por el sendero. El caminaba siguiendo mis pasos ninguno de los dos hablaba. Luego de un rato el comenzó a hacerme preguntas de mi. Se había enterado bastantes cosas sobre mí. Pero solo las superficiales, las clásicas.
Seguimos caminando y en la esquina de mi casa nos detuvimos. Iré quedando en frente de el.
-ciento tener que dejarte aquí. Pero veras…-el río. Sus hoyuelos le daban un tono infantil a su cara y lo hacia mas tierno.
-tus hermanos ¿cierto?- asentí
-no te preocupes- se puso serio- ¿pero vives muy lejos de aquí?
-no-gire- donde esta el auto gris- era el auto de Brad. Seguro Mel había salido a hacer unas compras.  
.-esta bien. Te dejo ir- sonreí. Le di un abrazo leve, un común beso en la mejilla. Se giro y desapareció en la primera esquina. Cuando gire Mel estaba parada observando en mi dirección.

19°: Papel Asumido

Desperté en la mañana totalmente confundida. Solo tenia ganas de quedarme allí y no levantarme para ir a la escuela. Esa mañana algo me llamo la atención. En mí habitación había demasiada luz. Mire por la ventan y sonreí. Había salido el sol.  Me puse una remera tres cuartos de color azul oscuro. El jeans azul y unas botas de montar hasta debajo de las rodillas, color cuero claro. Cuando baje Melody estaba levantada y había hecho el desayuno, supuse por que. Me hice un jopo para el costado y le pedí que me hiciera una trenza cosida en todo el cabello. Acepto gustosa, me gusto ver la sonrisa y lo feliz que se ponía. Me la hizo perfecta. Me cabello era demasiado largo por lo que la trenza terminaba a la medida de la cadera. En laboratorio nos exigían el cabello recogido para evitar cualquier accidente.
-te queda… diferente. ¡Al fin se te ve la cara!- exclamo Zack y reí. Ese día me sentía mejor… había superado mi papel de Annie y me mentia mejor. Era otra persona.
Cuando baje del auto, sentí miradas pero por primera vez me pare derecha. Aprovechando mi altura y todo aquello que envidiaban las demás chicas. Había que tener personalidad y de eso… tenía bastante. Baje el cierre del chaleco de cuero del mismo color que las botas y me colgué el bolso negro. Le puse alarma al auto y camine con todo orgullo. Pude ver como desde su auto me miraba por que lo alcance a ver a la distancia. Pero no me importo, seguí mi camino.
Entre en mi clase  y me senté con Sarah que compartía la clase. Hablamos durante toda la hora haciendo un trabajo grupal con dos chicos.

Caminaba por el pasillo del segundo piso y pasaba por las aulas mirando a los alumnos trabajar. Tendría que ocupar el tedioso lugar del señor Paolo una semana más. Ya no aguantaba más a los molestos niños de primero. Levante la vista de los papeles que llevaba en la mano cuando pase por la sala de  Laboratorio la vi con unos lentes de leer cuadrados con armadura verde. Estaba peinada diferente, llevaba todo el cabello recogido, ni un mechón fuera de lugar. Axial las líneas de su rostro se marcaban de manera diferente  y hacia resaltar sus rasgos. Reía y estaba en compañía de una muchacha y dos chicos que la miraban embobados. Sentí unas punzadas de entrar y golpear a esos chicos si la volvían a mirar con esa cara. A mitad de año tendría que dejar la escuela y no me perdonaría nunca si no avanzaba con ella. Pero recién la conocía, pero la sentía de una manera diserte. Como si la conociera de oda mi vida. Una princesa que espera ser rescatada y como premio se casa con el. Bueno… aun no quería pensar en compromiso. Pero de lo que estaba seguro era de la quería a ella. La quería como un hombre lobo elige a su pareja de por vida.

Mire asia el pasillo y estaba parado mirando hacia adentro de la clase. Baje la mirada en lo que estaba haciendo y seguí explicando a Matt un experimento que no sabia como resolverlo. Vi cuando se fue, pero no me importo. Mi vida tiene límites para solo una cosa, no para mantener una relación. Además, salir con un maestro. ¡Dios! Si Brad se enterara y que reputación quedaría para mi.
Pase el día de clase en clase y a la biblioteca.  Ese lugar llamaba mi atención y me daba paz y tranquilidad. No fui a almorzar, me quede leyendo en la biblioteca en un silloncito muy cómodo en medio de la sala de piernas cruzadas y extremadamente concentrada en cumbres barrascosas.
-me gusta mas tu estilo natural, demasiado peinada te ves hermosa pero es diferente- dijo una voz que me hacia temblar y ponerme la piel de gallina. Era una voz varonil, áspera. Como si le costara hablar en vos baja a mi oído.
-¿que quieres?- dije sin despegar la vista de mi libro.
-¿Qué crees que quiero?- dijo divertido sentándose en el sillón que estaba detrás del Mio. Estaban pegados. Por lo que se apoyo y me miro de costado.
-molestarme-río sonoramente-si no haces silencio me echaran por tu culpa- no lo mire ni un instante.
-yo creo que si sabes lo que quiero…
-si-me voltee para mirarlo-molestarme. Solo vete y déjame en paz- volví a mi libro
-uy ¡! Te ves mas linda cuando te enojas- reí despacio
-aun no me conoces enojada- lo amenace.
-mmm...….-ronroneo a mi oído-demuéstrame- sin pensarlo. En un movimiento ágil. Que solo el o yo podíamos hacer. Me gire quedando hincada de rodillas en el largo sillón en frente de el. Lo tome de las manos entrelazando los dedos y le di una descarga eléctrica. E retorció pero no lo solté. Lo mantuve en leve un minuto completo. Lo solté y callo rendido en el sillón boca arriba y temblaba.
-no vuelvas a molestarme- le dije mirando lo con desprecio y sali casi corriendo. A la salida de la biblioteca, casi choco y hago volar sus libros. Los de Mark. Pero me hice para atrás en acto reflejo para evitar el choque y seguí caminando sin mirarlo.
-Annie…-murmuro no demasiado despacio. Fui capas de oírlo pero seguí mi camino.

Cuando reaccione del shock. Me la había encontrado y no fui capas de decir nada para retenerla. Maldito profesor Paolo. Entre en la biblioteca cargado de libros y salía Steven Bowie. Sabia por mi amigo que el estaba detrás de la chica que era para mi. Salía mordiéndose el labio inferior y se rascaba la cabeza. Típico muchacho que ha hecho algo malo. Algo hizo clic en mi cabeza. Ella salía prácticamente corriendo… y el estaba en ese estado. No pensé más. Ella no era como las demás. Ella era diferente. Seguí con otras cosas y no le di importancia a eso.

Me costo salir del shock. Me había dejado paralizado en el sillón. Pero era incapaz de matarme, había sufrido antes pero esto era inigualable. Era casi parecido al placer. Pero seguiría insistiendo. Nadie, pero nadie… se negaba a mí. No me gustaba que me hagan rogar. Salía de la habitación y me cruce con el lóbulo, que indiferencia que me causaban. Me quede en el pasillo y sus pensamientos llegaban a mi como un imán. Así que le gustaba… reí para mi interior. El no era competencia para mí.  

Me pase todo el día huyendo de ambos no quería hablar con ninguno de los dos. Cuando  iba bajando las escaleras para dirigirme a mi auto. Vi que su auto estaba estacionado al lado del Mio. Del lado del conductor y estaba apoyado en su auto. Sonó mi teléfono y el me miro. Me detuve a los pies de la escalera y atendí mi teléfono. Miraba el suelo
-hola-  dije al ver el número. Hable despacio. No se por que atendí, no quería hablar con ninguno de los dos.
-hola-dijo despacio-¿podemos hablar?
-en realidad…
-por favor…-me interrumpió- me estoy volviendo loco. Necesito aclarar que esta pasando
-no pasa nada y en realidad. Estoy apurada. Lo siento tengo cosas que hacer- le colgué y seguí caminando. Intente abrir la puerta de mi auto y el de el estaba demasiado pegado por lo que me impedía entrar. Casi todo el estacionamiento miraba la escena. – Si no corres el auto le pasara algo malo-dije dándome vuelta. El río. Me molestaba que todos miren
-¿en serio? Yo quedare como la pobre victima y tú como la malvada-sonreí con toda dulzura y luego lo mire muy directo a los ojos. Me encantaba ponerlo nervioso. Enceguida miro hacia otro lado. Rey
-no me interesa que piense este montón de inmaduros. Solo quiero irme a casa y te advertí que todavía no me conoces enojada y…- el volvió a mirarme- no creo que me quieras ver cuando pase- le guiñe un ojo y gire abriendo la puerta de mi auto.
-aquí no puedes hacer nada- <<eso crees tu>> asia como era fácil crear una ilusión óptica en las personas, igual de fácil era meter voces en sus mentes. Abrí la puerta del auto y se estrello contra su puerta aboyando levemente la puerta del acompañante del fantástico Volvo c30, color negro. Entre en mi auto a y hice rugir el motor y sali despacio para tomar velocidad en la salida. Puedo asegurar que no había una sola persona  que no nos mirara.