JUST BEING

Conteniendo la respiración en cada lectura, la emoción en el estómago y la necesidad de continuar hasta el final.

23 ene 2011

19°: Papel Asumido

Desperté en la mañana totalmente confundida. Solo tenia ganas de quedarme allí y no levantarme para ir a la escuela. Esa mañana algo me llamo la atención. En mí habitación había demasiada luz. Mire por la ventan y sonreí. Había salido el sol.  Me puse una remera tres cuartos de color azul oscuro. El jeans azul y unas botas de montar hasta debajo de las rodillas, color cuero claro. Cuando baje Melody estaba levantada y había hecho el desayuno, supuse por que. Me hice un jopo para el costado y le pedí que me hiciera una trenza cosida en todo el cabello. Acepto gustosa, me gusto ver la sonrisa y lo feliz que se ponía. Me la hizo perfecta. Me cabello era demasiado largo por lo que la trenza terminaba a la medida de la cadera. En laboratorio nos exigían el cabello recogido para evitar cualquier accidente.
-te queda… diferente. ¡Al fin se te ve la cara!- exclamo Zack y reí. Ese día me sentía mejor… había superado mi papel de Annie y me mentia mejor. Era otra persona.
Cuando baje del auto, sentí miradas pero por primera vez me pare derecha. Aprovechando mi altura y todo aquello que envidiaban las demás chicas. Había que tener personalidad y de eso… tenía bastante. Baje el cierre del chaleco de cuero del mismo color que las botas y me colgué el bolso negro. Le puse alarma al auto y camine con todo orgullo. Pude ver como desde su auto me miraba por que lo alcance a ver a la distancia. Pero no me importo, seguí mi camino.
Entre en mi clase  y me senté con Sarah que compartía la clase. Hablamos durante toda la hora haciendo un trabajo grupal con dos chicos.

Caminaba por el pasillo del segundo piso y pasaba por las aulas mirando a los alumnos trabajar. Tendría que ocupar el tedioso lugar del señor Paolo una semana más. Ya no aguantaba más a los molestos niños de primero. Levante la vista de los papeles que llevaba en la mano cuando pase por la sala de  Laboratorio la vi con unos lentes de leer cuadrados con armadura verde. Estaba peinada diferente, llevaba todo el cabello recogido, ni un mechón fuera de lugar. Axial las líneas de su rostro se marcaban de manera diferente  y hacia resaltar sus rasgos. Reía y estaba en compañía de una muchacha y dos chicos que la miraban embobados. Sentí unas punzadas de entrar y golpear a esos chicos si la volvían a mirar con esa cara. A mitad de año tendría que dejar la escuela y no me perdonaría nunca si no avanzaba con ella. Pero recién la conocía, pero la sentía de una manera diserte. Como si la conociera de oda mi vida. Una princesa que espera ser rescatada y como premio se casa con el. Bueno… aun no quería pensar en compromiso. Pero de lo que estaba seguro era de la quería a ella. La quería como un hombre lobo elige a su pareja de por vida.

Mire asia el pasillo y estaba parado mirando hacia adentro de la clase. Baje la mirada en lo que estaba haciendo y seguí explicando a Matt un experimento que no sabia como resolverlo. Vi cuando se fue, pero no me importo. Mi vida tiene límites para solo una cosa, no para mantener una relación. Además, salir con un maestro. ¡Dios! Si Brad se enterara y que reputación quedaría para mi.
Pase el día de clase en clase y a la biblioteca.  Ese lugar llamaba mi atención y me daba paz y tranquilidad. No fui a almorzar, me quede leyendo en la biblioteca en un silloncito muy cómodo en medio de la sala de piernas cruzadas y extremadamente concentrada en cumbres barrascosas.
-me gusta mas tu estilo natural, demasiado peinada te ves hermosa pero es diferente- dijo una voz que me hacia temblar y ponerme la piel de gallina. Era una voz varonil, áspera. Como si le costara hablar en vos baja a mi oído.
-¿que quieres?- dije sin despegar la vista de mi libro.
-¿Qué crees que quiero?- dijo divertido sentándose en el sillón que estaba detrás del Mio. Estaban pegados. Por lo que se apoyo y me miro de costado.
-molestarme-río sonoramente-si no haces silencio me echaran por tu culpa- no lo mire ni un instante.
-yo creo que si sabes lo que quiero…
-si-me voltee para mirarlo-molestarme. Solo vete y déjame en paz- volví a mi libro
-uy ¡! Te ves mas linda cuando te enojas- reí despacio
-aun no me conoces enojada- lo amenace.
-mmm...….-ronroneo a mi oído-demuéstrame- sin pensarlo. En un movimiento ágil. Que solo el o yo podíamos hacer. Me gire quedando hincada de rodillas en el largo sillón en frente de el. Lo tome de las manos entrelazando los dedos y le di una descarga eléctrica. E retorció pero no lo solté. Lo mantuve en leve un minuto completo. Lo solté y callo rendido en el sillón boca arriba y temblaba.
-no vuelvas a molestarme- le dije mirando lo con desprecio y sali casi corriendo. A la salida de la biblioteca, casi choco y hago volar sus libros. Los de Mark. Pero me hice para atrás en acto reflejo para evitar el choque y seguí caminando sin mirarlo.
-Annie…-murmuro no demasiado despacio. Fui capas de oírlo pero seguí mi camino.

Cuando reaccione del shock. Me la había encontrado y no fui capas de decir nada para retenerla. Maldito profesor Paolo. Entre en la biblioteca cargado de libros y salía Steven Bowie. Sabia por mi amigo que el estaba detrás de la chica que era para mi. Salía mordiéndose el labio inferior y se rascaba la cabeza. Típico muchacho que ha hecho algo malo. Algo hizo clic en mi cabeza. Ella salía prácticamente corriendo… y el estaba en ese estado. No pensé más. Ella no era como las demás. Ella era diferente. Seguí con otras cosas y no le di importancia a eso.

Me costo salir del shock. Me había dejado paralizado en el sillón. Pero era incapaz de matarme, había sufrido antes pero esto era inigualable. Era casi parecido al placer. Pero seguiría insistiendo. Nadie, pero nadie… se negaba a mí. No me gustaba que me hagan rogar. Salía de la habitación y me cruce con el lóbulo, que indiferencia que me causaban. Me quede en el pasillo y sus pensamientos llegaban a mi como un imán. Así que le gustaba… reí para mi interior. El no era competencia para mí.  

Me pase todo el día huyendo de ambos no quería hablar con ninguno de los dos. Cuando  iba bajando las escaleras para dirigirme a mi auto. Vi que su auto estaba estacionado al lado del Mio. Del lado del conductor y estaba apoyado en su auto. Sonó mi teléfono y el me miro. Me detuve a los pies de la escalera y atendí mi teléfono. Miraba el suelo
-hola-  dije al ver el número. Hable despacio. No se por que atendí, no quería hablar con ninguno de los dos.
-hola-dijo despacio-¿podemos hablar?
-en realidad…
-por favor…-me interrumpió- me estoy volviendo loco. Necesito aclarar que esta pasando
-no pasa nada y en realidad. Estoy apurada. Lo siento tengo cosas que hacer- le colgué y seguí caminando. Intente abrir la puerta de mi auto y el de el estaba demasiado pegado por lo que me impedía entrar. Casi todo el estacionamiento miraba la escena. – Si no corres el auto le pasara algo malo-dije dándome vuelta. El río. Me molestaba que todos miren
-¿en serio? Yo quedare como la pobre victima y tú como la malvada-sonreí con toda dulzura y luego lo mire muy directo a los ojos. Me encantaba ponerlo nervioso. Enceguida miro hacia otro lado. Rey
-no me interesa que piense este montón de inmaduros. Solo quiero irme a casa y te advertí que todavía no me conoces enojada y…- el volvió a mirarme- no creo que me quieras ver cuando pase- le guiñe un ojo y gire abriendo la puerta de mi auto.
-aquí no puedes hacer nada- <<eso crees tu>> asia como era fácil crear una ilusión óptica en las personas, igual de fácil era meter voces en sus mentes. Abrí la puerta del auto y se estrello contra su puerta aboyando levemente la puerta del acompañante del fantástico Volvo c30, color negro. Entre en mi auto a y hice rugir el motor y sali despacio para tomar velocidad en la salida. Puedo asegurar que no había una sola persona  que no nos mirara.

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