Pasaban los días y no había cambios. Había conocido dos de las personas de la lista. Mi amistad con Sarah era cada vez mas unificada. Pasaba tiempo en mi casa y yo en la de ella. Una de las veces en que fui me crucé a Mark y un amigo, Ian. De igual contextura musculosa de ojos claros, pero no tan bellos como los de mi amigo y la piel un poco mas morena. El amigo del hermano de Sarah, John. Otro como ellos.
Con Mark, éramos buenos amigos. A veces almorzábamos los tres. No se por que pero una vez almorzamos con mi hermano, por que Max no había ido y me pareció que Zack miraba a Sarah. Ella no parecía darse cuenta. ¡Ja! Pero alguien como yo. Notaba las emociones al instante.
Dos meses había pasado y todo parecía ser indiferente. Por algún motivo Adam había dejado de molestarme. No por lo que le había hecho, si no por que le pareció que debía actuar con astucia.
Era miércoles fin de mes. Brad había recibido gran parte de una inversión por lo que iríamos a Salt Lake City, a una cabaña pegada al lago. Me negué pero se complotaron para convencerme. Era un viaje de siete horas en avión y nos quedaríamos unos cinco días. Haría frío por lo que probablemente estaría congelado. Dentro de un mes partiríamos, para las vacaciones de invierno en diciembre. Para luego volver con el plan.
Recién caí en la cuenta de que mi cumpleaños seria en una semana. Tenia que preparar una fiesta para Zack. Ellos lo habían hecho para mí cuando cumplí 16, en realidad los dos pero era mi fiesta.
Recostada en la hamaca paraguaya de mi patio trasero algo llamó mi atención. Me enderece y mire fijamente. De detrás de los árboles salio Adam. Yo puse mala cara, pero no dije nada. El tampoco tenía buen aspecto.
-no vine a molestarte. Solo vine a pedirte ayuda- era la primera vez que lo veía completamente serio.
-¿Qué pasó?-las palabras en mi mente retumbaban. Estaba parada y me maree. De golpe cerré los ojos y me senté-¿estas bien?-dijo agachando se a mi lado. Su voz era lejana.
¿Qué paso Princesita?-una risa-sabia que si lo amenazaba con matarte me diría tu punto débil-otra vez la risa profunda
--déjalo-conseguí pensar con intensidad para que pueda oírme
-¿Qué creíste? ¿Qué te dejaríamos huir así nada más?ten cuidado… esta vez no te la hice tan fácil.
--no estoy huyendo
-¿entonces por que te desapareciste?
--por que nadie debía saberlo. Tenia que hacerlo sola. Tú no me lo permitiste, ahora yo actúo.
-no si estas débil-río- o muerta.
--podrás debilitarme. Pero no matarme.
-no tienes tiempo y la coronación se acerca. Te quiero aquí mismo ¡Ya!-grito.
--no podrás alejarme de este lugar tan fácilmente.
Tan pronto como pude lo hice salir de mi cabeza. Respiraba agitada y Adam tenía la cara contorsionada de la preocupación. Parpadee rápidamente para que seme pasara.
-no puede ser…-murmure
-¿Qué f…-lo interrumpí. Me levante y lo agarre de la mano arrastrándolo hasta adentro. Estaba sola. Entramos tome las llaves de mi auto y se las arrojé.
-llévame- el asintió. Subí por el libro, el collar y a toda velocidad. En el porche tomamos el de Brad, era más pequeño y más veloz. Ya que habían salido en mi auto.
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