JUST BEING

Conteniendo la respiración en cada lectura, la emoción en el estómago y la necesidad de continuar hasta el final.

23 ene 2011

20°: Reconciliación.

Por fin, fin de semana. Desperté temprano. Fue una semana difícil. Evitando hablar con ambos. Con Mark era fácil, lo evitaba y ya. Aunque no sabia por que estaba molesta con el. Tal vez le Daria una segunda oportunidad. Pero con Adam, era todo peor se aparecía en todos lados comenzaba a oír los comentarios que se corrían por ahí. Mi amistad con Sarah se había intensificado. Sabía todo de mí como yo todo de ella. Esa misma tarde habíamos quedado en juntarnos para dar un paseo por el pueblo. Esa mañana me bañe, era temprano. Por un milagro no estaba nublado y había una brisa suave y fresca. Esa mañana era perfecta para poder ponerme al día con El Libro. Tome todo en un bolso, me puse ropa deportiva y me recogí el cabello en una coleta. Deje una nota y salí.
Me senté en el mismo lugar en el que había estado por última vez. Mi lugar preferido, justo en frente del algo.
Cerré mis ojos e inspire profundo. Abrí el libro y me concentre en lo que quisiera que supiera. Puse mi mano en el centro espere paciente conectándome con mas fuerza. Unos minutos después las imágenes llegaban a mi cabeza como una película. Eran los rostros de las personas que tenían que estar presente el día pactado. Entre esas personas se encontraba Sarah, Mark con un grupo de amigos que no conocía, Steven y su familia. Era los que por ahora conocía. Otros rostros aparecían de la nada. Me mareaban con facilidad. Los rostros dejaron de aparecer y salí de mi trance. Me di cuenta que sabia todo sobre aquellas personas, junto con las imágenes había entrado a mi cabeza la información de cada uno. Hojee el libro ahí estaba escrito todo lo de las personas que necesitaría y como acercarme a ellas.- no podía a obligar a nadie a actuar. Primero que toda tenia que ganarme su confianza. Cuando me di cuenta, el libro estaba en mi idioma. Era mi idioma de naturaleza. El que escribía desde niña y por eso lo leí con tanta naturalidad. Mi teléfono comenzó a vibrar y eso me hizo salir de mi mundo.
-hola- conteste siguiendo leyendo mi libro
-hola Ann, soy Sarah
-OH! Sarah- deje mi libro
-te llamaba por la salida de hoy
-a si… ¿sucede algo malo?
-es que… mi hermanito esta enfermo y debo cuidar de el. Mi madre se ausentara. ¿Si no te molesta que lo dejemos para otro día?
-no, por que habría de molestarme. ¿Deseas que mas tarde pase por ahí?
-eso seria genial- dijo alegre.
-OK, más tarde te veo. Adiós- saludo y colgué. Bueno… hice a un lado el libro y me acosté boca arriba en el suelo. Cerré los ojos.
-¿tomándote un descanso?-me incorpore enseguida abriendo los ojos de golpe. Mark sonreía, estaba a un metro de mi aprox. Estaba vestido con una remera que apretaba su musculoso cuerpo y unos jeans azules algo gastados con zapatillas sencillas.
-Hem… si- volví a apoyarme en la piedra
-¿puedo acompañarte?-pregunto despacio. Ya no me quedaban excusas para poder evitarlo. Solo quería tiempo para pensar y ya lo había hecho.
-claro- conteste con suavidad. Se sentó a mi lado.
-siento no haberte dicho lo de… mi profesorado
-no tenias que explicarme nada-murmure. El estaba lo bastante cerca como para poder escuchar.
-pero al parecer te molesto- se apoyo en sus piernas y me miro
-no, no fue eso. Tengo bastantes cosas en la cabeza.
-¿quieres sacarlas?-susurro. Hablábamos tan despacio, como si alguien fuera a escucharnos. Resople y cerré los ojos. Me apoye en mis piernas esperando que el preguntara algo
-son demasiadas…
-tengo tiempo.
No se como terminamos hablando de las familias y de todo lo que nos rodeaba. Reíamos sin parar. No se por que ni cual era la razón. Ero era una compañía agradable. Hacia chistes, era una persona vivas, que siempre tenia un as bajo la manga. Por poco casi me olvido de quien era. Pero no me importo. Necesitaría tiempo para sincerarse como yo lo necesitaba también. Continuamos hablando hasta casi medio día. Hizo un gesto con la mano y apenas se le vio lo que parecía un tatuaje. Cuando dejo caer la mano le levante la manga de la remera. Pude sentir su intensa mirada en mi rostro. El dejo que yo viera el tatoo.
-wuaw-exclamé- interesante- susurre. Cuando levante la mirada nuestras miradas se cruzaron estaba tan cerca de el-¿Qué es?-preguste con interés. Volví a mirar el tatuaje. Eran formas elípticas superpuestas, con un lobo dentro de las entrecruzadas. Era fascinante.
-es como una herencia de sangre. Una costumbre entre mi familia- asentí.

No podía dejar de mirarla y era mejor cuando me miraba con esos ojos color miel. No sabía lo que me ocurría. Nunca antes me había pasado. Cuando sentía sus manos rozar por mi piel. Una electricidad recorría mi cuerpo. La dejaba que lo admirara, solo para sentir su sube tacto. Estaba perdiendo la cordura a su lado. Cuando me pregunto que era mi tatuaje, le dije la verdad. Pero solo una parte. No sabía que tan capaz seria de aceptar mi raza, mi origen. Pero disfrute de los pocos minutos que me regalaba su piel. Su perfume a jazmines, ese dulce aroma de tenerla tan cerca. Pero esos sentimetros dolían como kilómetros.
-me encanta- susurro casi cerca de mi oído. Deslizo la mano por el tatuaje y luego acomodo la manga de la remera donde estaba. Esa última caricia dolió fuerte. Había descargado miles de voltios en mí. Mi piel ardía como el fuego. Tenia que hablar cuanto antes con el anciano superior.

Mire mi reloj distraídamente. Medio día.
-tengo que irme- dije levantándome del suelo. Casi no sentía mi trasero por pasar tanto tiempo sentada en el incomodo follaje. El se levanto. Acomode mis cosas y me puse el bolso.
-¿quieres que te acompañe?- se ofreció
-si quieres…-dije distraídamente y comencé a caminar por el sendero. El caminaba siguiendo mis pasos ninguno de los dos hablaba. Luego de un rato el comenzó a hacerme preguntas de mi. Se había enterado bastantes cosas sobre mí. Pero solo las superficiales, las clásicas.
Seguimos caminando y en la esquina de mi casa nos detuvimos. Iré quedando en frente de el.
-ciento tener que dejarte aquí. Pero veras…-el río. Sus hoyuelos le daban un tono infantil a su cara y lo hacia mas tierno.
-tus hermanos ¿cierto?- asentí
-no te preocupes- se puso serio- ¿pero vives muy lejos de aquí?
-no-gire- donde esta el auto gris- era el auto de Brad. Seguro Mel había salido a hacer unas compras.  
.-esta bien. Te dejo ir- sonreí. Le di un abrazo leve, un común beso en la mejilla. Se giro y desapareció en la primera esquina. Cuando gire Mel estaba parada observando en mi dirección.

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