JUST BEING

Conteniendo la respiración en cada lectura, la emoción en el estómago y la necesidad de continuar hasta el final.

29 ene 2011

31°: Tristeza Ajena

Entraba en la casa y Brad me esperaba sentado en la sala. Fingí no verlo y seguí caminando.
-se que me viste- me di vuelta totalmente molesta y lo mire. Tenia las manos en los bolsillos.- no me gusta pelearme con ninguno de ustedes. ¿A dónde estuviste?
-en la playa-era cierto.
-¿con?
-¿Por qué tantas preguntas?-me miro insistente-un amigo-dije molesta. Podía usar mi poder hacerlo olvidar todo, pero con ellos no me gustaba. Me aguantaría los sermones. Suspire y lo mire con pesar.
-¿Quién es?
-un amigo-dije firme
-solo quiero que sepas que vas a irte con nosotros a ese viaje. Te niegues o no.-asentí y me fui. Ya le había dicho eso a Mark por lo que no me preocupaba. Pero me sentía mal. Recién estábamos empezando y tenia que dejarlo así sin más. Me dolía tener que dejarlo. Pero trataría de que se pasaran lo más rápido posible. Me tire en mi cama. Ya era de noche cuando mi teléfono comenzó a sonar.
-hola-dije totalmente abatida. Ni si quiera vi quien era.
-ya te extraño-dijo con su dulce voz. Sonreí  cerré los ojos.
-yo también-murmure.
-¿Qué te pasa?-dijo con total preocupación
-de todo- sentia el maldito llanto en la garganta.-dime
-no dime tu…
-cuenda pueda hablar te contare-no subí mi tono de voz.
-hable con la manada. Les dije que conocía el motivo. Aceptaron como les dije que debían expandirse más. Mezclarse y estar atentos.
-suena bien. Me gusta que trabajen juntos-dije sin elevar la voz
-corazón, no puedo oírte así.
-lo siento. Es que no me siento bien. Hable con mi hermano y me dijo que me niegue o no tengo que ir a ese maldito viaje.
-no te preocupes estaré esperándote. Además, estuve pensando. Es mejor que estés lejos. Solo así por un tiempo ara que te busquen por aquí y así podremos actuar.
-lo se. Ten cuidado.
-¿estarás bien? Ya mismo podría estar ahí.-reí
-no es necesario. Estaré bien.
-OK-
-¿Mark?-susurre
¿Si?
-te quiero-
-yo te quiero mas- me dijo-espero verte mañana.
-claro-
-adiós- nos despedimos y al rato me quede dormida.
Desperté a media noche. Toda entumecida y con hambre. Me cambie por el piyama y baje para comer algo. Me mire en el espejo del pasillo. Tenía los ojos hinchados y me dolía la cabeza. Tome una pastilla para el dolor de cabeza y me senté en la mesada a comer una manzana. Tome mas agua y me fui a recostar de nuevo.
Algo me reprimía el corazón sin saberlo. Llore hasta quedarme dormida.

Estaba allí parado mirándola. Una tristeza me invadía, la envidia al lobo crecía aun mas.

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