-hermosas…-dijo Max. Fuimos en mi auto rojo. Lo que mucho no me había convencido de mi vestuario era que el vestido era algo ajustado de la cadera para abajo y era algo corto. Pero al final… no me lo ponía para seducir a nadie. Solo por que era mi preferido.
-gracias-dijimos al mismo tiempo.
Cuando llegamos, había una gran cola para ingresar. Mi hermano mostró unos pases y nos dejaron entrar sin hacer cola, al parecer mi hermano era conocido allí. Varios lo saludaban al pasar.
-no esperaba encontrarte en este lugar…-a pesar de que la música electrónica sonaba demasiado fuerte, esa voz no se perdía por nada. Su murmuro a mi oído hizo que se me pusiera la piel de gallina.
-ni yo…-dije sin mirarlo. Seguí caminando al lado de Sarah.
Prácticamente lo ignore toda la noche. No quería ni acercarme. Pareció tomar mis indirectas y no se me acerco en toda la noche. Bailamos con Sarah, aunque de a ratos se la llevaba mi hermano. Tenia que quedarme con Max, bailaba bien y me hacia reír. Una muchacha se acerco a Max y aprovecho para agarrarme de un brazo y alejarme
-no quiero bailar con tigo-le dije y me gire. Me tomo de la mano y me llevo a un lugar donde no había tanta gente.
-podemos evitar hablar…-dijo sonriente, apoyándome contra una de las paredes.
-no quiero que esto se vuelva a repetir-le dije apartándolo.
-¿te conformas con tan poco?
-ya déjame en paz…-quería sacarme lo de enzima.
-ya la escuchaste, Adam. Solo déjala-no reconocí esa voz pero si el rostro-no armes un escándalo aquí- lo habían presentado como Jason, primo de la familia. El se aparto de mí. Me aleje sin decir nada. Idiota. Se creía que iba a poder manejarme como una muñeca. Me acerque a Sarah que estaba en la barra. Intercambiamos un par de palabras y tomamos un trago. Le pedí a Max que me llevara a casa por que mi hermano insistía en quería quedarse un rato mas por que aun era temprano y Sarah miro con cara suplicante y acepte que me llevara él. Me llevo sin decir nada.
Estaba en piyama, una musculosa simple color crema y un short de razo del mismo color con puntilla en los bordes. No podía conciliar el sueño, no tenia sueño. Estaba sola en casa. Recostada en el Lillo. Me sobresalto el timbre, a esa hora era extraño. Observe por la mirilla, bufe. ¿Qué hacia el en mi casa? Automáticamente me gire y susurre
-no pienso abrirte-
-¿Por qué no quisiste abrirme?-dijo a mis espaldas cuando iba subiendo las escaleras.
-lárgate-dije amargamente
-¿Por qué?-dijo penosamente contra mi nuca. Gire y estaba a centímetros de mi cara.
-por que yo lo digo. Esta es mi casa. Vete, no te di permiso para que pasaras.
-no necesito permiso para nada.-lo mire con asco.
-¿Qué es lo que te pasa? Nunca pensé que a los vampiros les hiciera efecto el alcohol.
-tu me pasas. Ya no soporto mas estar lejos de ti. Trate de alejarme, pero verte con ese…-hizo una mueca desagradaba-y lo que piensa cuando te mira-cerro los ojos- me enloquece, solo querida alejarte de ese idiota y tenerte toda para mi.- abrió los ojos despacio.
-te diré lo que pasa. Estas acostumbrado a que todas se rindan a tus pies. Me persigues solo por que te rechazo, ya déjame en paz, lo que paso fue un error. Lo siento. Pero no soy una mas. No quiero saber nada de ti, aléjate y llévate con tigo las seducciones de niño malcriado. Camine de nuevo a mi cuarto, dejando lo allí. Me recosté y obligue a mi mente a dormirse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario