JUST BEING

Conteniendo la respiración en cada lectura, la emoción en el estómago y la necesidad de continuar hasta el final.

23 ene 2011

24°: La Señal

Mientras Adam manejaba  a toda velocidad. Trataba de concentrarme. Con el libro abierto y el collar en medio, pero debido al movimiento era imposible. Estaba tratando ubicar a los secuaces. Si habían actuado habían utilizado la magia recientemente. Pero el collar no percibía nada. Gruñí por lo bajo. Me estaba desesperando.
-¿quieres que me detenga para que puedas estar mas quieta?
-¡No! ¡Sigue!-le grité... luego me di cuenta de que se quedo callado- lo siento, estoy alterada-susurre sin levantar la vista- escuche su risita suave.
-ya llegamos
-ya te tengo…-murmure. El collar se detuvo. Antes de que pudiera preguntar baje del auto. Pero era mejor que no dijera nada.
-por aquí-camine detrás de él. Su familia estaba reunida y hablaban despacio. Parecían discutir.
-¿ella?- pregunto una muchacha de cabello corto, lacio y colorado. Sus ojos azules intensos miraron a Adam. Todos tenían el ceño fruncido.
-¿no se los dijiste?-pensé que habría de ser capas de contarle todo a su familia.
-No…-dijo.
-Será mejor que empieces a hablar-lo amenazo la misma muchacha.
Mientras el le contaba todo lo que sabia, mire el prado. Lleno de árboles y hojas sueltas. Me acerque a lo que parecía un cuerpo. Deje de respirar por un instante. Un intenso dolor me invadió. Me impedía respirar. Me sentía sofocada. Me apoye en un árbol y trate de respirar. Me costaba pensar. Se me aflojaron las piernas y perdí la estabilidad. Adam me sostuvo antes de caer y no me soltó. Todos estaban atentos. Mientras mas cerca estaba de aquel cuerpo mas podía sentirlo… sufrir.
-esta muerto-dijo la muchacha que parecía que no iba a callarse nunca.
-no…-me enderece pero no podía mantenerme en pie. Adam me tenia de la cintura.
-osea…-dijo en tono irónico. Cada ve me sentía peor-no respira. Es obvio que este muerto- tenia ganas de golpearla. Respire profundo y cree la barrera. Lo que me permitía sentirme mejor. Pude separarme de Adam que al parecer no quería soltarme. Me acerque al cuerpo. El sufrimiento era un sentimiento intenso me traspasaba con todas fuerzas. Respire profundo para poder evitar que entrara a mi cuerpo y mi mente.
El cuerpo estaba perfecta me tendido boca arriba inmóvil. Habían utilizado magia antigua. Los poderes antiguos tenían poderes impenetrables. Alguien del linaje se las había enseñado. O eran del linaje. Solo reyes y herederos al trono sabían el secreto. Como yo, yo sabia el secreto que tanto inquietaba a mi padre. El podía hacer cosas difícil. Pero mi habilidad era superior a la de el. A lo que le temía.
El cuerpo, no lo reconocí. Era solo victima. Estaba dentro de un círculo azul. Lo que significaba una cosa. Me agache al costado. Podía escuchar que susurraban. Pero me mantenía concentrada. Me pare y vi que dentro del círculo estaba escrito en mi idioma. Que era una mezcla de signos con letras árabes. Solo una persona escribía de ese modo y si estaba aquí… estaba perdida. Necesitaba a Mike, lo antes posible.
Subí mis manos juntas para poder sentir la intensidad del conjuro.
-¡No!-dijo Adam a mis espaldas. Gire rápidamente y baje las manos
-¿Qué?-exclamé
-podría ser peligroso-le sonreí y negué con la cabeza-espera…-murmuro
-¿esperar que? Si espero podría morir. Es lo que debo evitar y lo sabes-dije con vos suplicante. Toda su familia estaba atenta a la conversación. Asintió y se mordió el labio. Un gesto tan lindo en el. Repetí lo de las manos. Pero esta vez con el collar entrelazado a mis dedos. Odiar sentir la burbuja, me impedía tocar el cuerpo. Esa era la razón por la cual lo creían muerto. Me coloque en cuclillas y toque la línea azul. Fue intenso. Gemí y vi todo como una película. Vi como lo habían adormecido. Como habían ido haciendo el círculo y quienes lo habían hecho. No había caído en la cuenta, eso quería… que achura. Pero no podía no hacer nada. Quite las manos y la fuerza me empujó hacia atrás quedando sentada. Las lágrimas silenciosas caían por mis mejillas. No podía moverme.
-sabes que no puedes hacer nada…-dijo una voz conocida a mi espalda.
Adam me tomo de la cintura y me ayudó a levantarme. Le hizo un gesto al las demás personas y se retiraron.
-deja que te vea- Adam me miro con el ceño fruncido. Supuse que lo vio a mi lado y trato de apartarme aplastando me contra su cuerpo-no va a hacerte nada-dije mirando Adam que se negó a soltarme.
-¿lo conoces? ¿Quién eres?-dijo nervioso. Mike solo sonrió.
-el es Mike. Mi… protector-Mike me miro sonriente, con un brillo especial.
-¿Qué es lo que esta pasando?-dijo Adam perdiendo la paciencia. Me libere de sus brazos. Le hice una seña de silencio y le dije mentalmente <<luego te explico>>. Asintió y se separo de nosotros pero no mucho de mí.
Mike se volvió hacia mí
-debo hacerlo-
-¡No!-me desesperé-yo…
-este es mi deber. Esto es lo que tengo que hacer ¿Cuándo dejaras que te cuide yo, en vez de ser tú la que me cuide?-sonreía, pero la tristeza estaba en su rostro visible, latente.
-por favor… el no podrá hacerme nada.
-sabes que solo le importa su ambición. Que si tiene que poner en peligro la vida de Siarella o la tuya, no le importará. No le importara que te mueras. Como le paso a ella- una lágrima callo por su mejilla. Le bese su rostro y lo abracé. Sentía su dolor más el del pobre cuerpo. Iba a explotar-lo siento-dijo y se separo-sabes que te adoro y te aprecio. He esperado este momento por toda mi vida y no me echare para atrás. Be corre, sálvate. El collar te mantiene oculta-comenzaba lloriquear. Asentí
-también te adoro-le dije con la garganta hecha un nudo.
-sonríe. Así quiero recordarte. Ahora estaré con ella- sonrío-hora de trabajar. Vete para poder empezar.
Gire y todo lo que pude hacer antes de desvanecerme fue abrazar Adam. Me apretó fuerte contra su cuerpo, era lo que necesitaba en ese momento. Salimos del prado, el acariciaba mi espalda. Sin dar explicaciones me metí en el auto y comencé a llorar desconsoladamente. Adam cruzó una palabras con su progenitor y todos se subieron al otro auto y se fuero. Nosotros fuimos en otra dirección, hacia mi casa.


Se me partía el corazón escucharla llorar con tanto dolor. Tenia ganas de apretarla contra mi cuerpo y decirle cosas tiernas al oído. Odiaba que me produjera estas cosas en mí. Por que yo no era así. Pero ella era mi punto débil. Me debe en un lugar semidesierto, me miro desconcertada. Pero no aguante más y la estreche contar mis brazos. Lloro silenciosamente por unos momentos. Su dolor se convertía en el mío también. Este auto tenía un truco. Apreté unos botones del medio e inmediatamente los asientos delanteros se juntaron. Quedamos aun mas cerca, ella lloraba en mi hombro.

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