JUST BEING

Conteniendo la respiración en cada lectura, la emoción en el estómago y la necesidad de continuar hasta el final.

17 ene 2011

18°: Visita Inesperada.

Fui ingenua al pensar en que podría venir Sarah, ella sabia donde vivía. También llegue a pensar que podía llegar a venir Mark. Tal vez como “profesor” que era considerado tenía acceso a todas partes. Hasta la información personal de un alumno de la institución.
Pero no, ante todas mis conjeturas. Estaba parada allí, mirando a tónica al intruso que estaba parado en medio de la sala sin mover un solo músculo. Estaba congelado como yo. La boca de Adam, se habría y se cerraba, quería decir algo pero no podía hablar.

Al verme se detuvo automáticamente en medio de la escalera. Agarrada de la baranda como si en cualquier momento se estuviera preparando para dar la vuelta y subir corriendo. Pero ¿por que huir? Si había sido ella la que casi me mata. Eso era imposible, pero ella casi lo había logrado y después de este suceso. Tome como el hecho de la costa como verdadero y no un producto de imaginación.
Solo quería hablar con ella y aclarar por que lo había intentado matar la otra noche. Por lo que vi ella era una dulce adolescente y no una psicópata que andaba matando por ahí… pero ahora que lo recordaba era ella la que había salvado en el prado y después se torno amiga de ella. Pero en ese momento estaba congelado y ella estaba tiesa. Mi boca se abrí y cerraba, pero las palabras se negaban a salir. Decidí que tenía que ser el primero en hablar.
-tenemos que hablar- dije mirándola a los ojos. Todavía no salía del shock.
-¿es que no te alcanza una amenaza para dejarme en paz?
-tu no eres una amenaza para mi- sonreí
-eso crees tu- dijo muy seria.
-entonces dime…-deje la frase ahí. Quería cualquier excusa, algo.
-¿decirte que? ¿Quién te crees para venir hasta aquí y exigirme explicaciones?- lo dijo con un tono de desprecio, que por alguna razón dolió.
-¿no crees que me las merezco, después de que intentaste matarme?
-yo nunca…-intento excusarse- no intente matarte- dijo despacio. El ceño de su cara se frunció, por lo visto algo no había salido bien.
-¿y entonces?-dije perdiendo la calma.
-¿Qué es lo que quieres oír?-dijo con serenidad, pero no engañaba a nadie. Estaba molesta y confundida.
-la verdad- dije apoyándome en la puerta de calle. Bajo la mirada, apretó los ojos y se froto las manos en la frente.
-si tengo que pelearme con cada uno de ustedes…- ¿a que se refería?
-¿Quiénes son “ustedes”?-pregunte despacio.
-¿la verdad?- asentí- ¿la verdad de que?- estaba mareada se había apoyado totalmente contra la ventana. Su frente estaba arrugada y me miraba molesto. Como si antes me fuera mejor.
-¿Por qué intentaste matarme?
-¿siempre haces así?- fruncí el ceño- eres un depredador peligroso y por lo que supongo que precisamente tienes demasiados años de vida. ¿Siempre… vas a la casa o sigues al que intento o accidentalmente te hizo daño?
-¿Qué?- estaba cambiando de tema- ¿Por qué intentaste matarme?
-créeme. Si hubiera querido matarte estarías muerto
-¿es una amenaza?
-probablemente…-dijo desafiante
-pero que es lo que veo-reí con ganas y me deje deslizar hasta sentarme en el suelo. Ella se había sentado en un escalón.-un león disfrazado de niña exploradora- ella río
-ríete. Disfruta de la función mientras puedas. Por que no sabes lo que la niña exploradora esta haciendo aquí.
-dímelo- me hice para adelante
-lo siento, los caudillos lo sabrán al tiempo necesario
-¿caudillos? ¿Qué es esto? ¿Una guerra?
-¿que te hace dudar de eso?- estaba absolutamente seria y mi sonrisa había desaparecido definitivamente me había dejado sin palabras
-eso solo pasa en Irak y en las películas sobre Irak.
-¿de que se trata todo esto?
-ya te lo dije, vas a enterarte al mismo tiempo que los demás…
-los demás ¿Quiénes?- la interrumpí.
-ocúpate de tus asuntos que ese, es m problema. Los conocerás luego. Solo vete ya.
-no me iré hasta saber ¿Quién eres?
-estoy segura de que toda la escuela lo sabe. Desde que llegue lo único que hacen es hablar de mi hermano y yo. De nuestros egos y de nuestras imágenes. Siendo la envidia de muchos. Estoy al corriente.
-pregunte quien eres no quien aparentas ser- ella sonrío, lo que hizo que un lindo hoyuelo se formara en su mejilla derecha
-“las apariencias engañan” eso no se cumplen para mi. ¿Por que habría de ser otra persona?
-se que muchos piensan que eres adorablemente hermosa…
-lo sabes, a menos de que tu hayas pensado en eso.
-… y una simpática persona- continúe la frase- ¿y si fuera así?
-¿así que? ¿Qué hallas pensado en mi?- ella río malévolamente- solo serias una distracción para mi.
-tu nunca lo serás para mi- ella me miro intensamente, pero sin expresión en el rostro
-ya puedes irte- dijo sin perder su postura. Use toda mi habilidad para acercarme a su cara sin que lo notara. En un parpadeo me encontré en su oído
-trata de no matarme la próxima vez- alguien se aclaro la garganta a mi espalda y gire rápidamente. Ella mantenía la puerta abierta. Mire las escaleras y ya no había nadie-¿Qué…?
-vete- dijo cortante. Un juego de imágenes. Si podía hacer esto podía hacer lo que me estaba perdiendo, pero haría mis conjeturas mas tarde.
-Ok- sonreí y sali a toda velocidad de la casa.

Lo había engañado creyendo que yo estaba parada a un lado de la puerta. Me había susurrado al oído con una voz grave. No me gustaba cuando las personas hagan poner de piel de gallina. Me molestaba sentirme indefensa. Allí sentada en el sillón, respire profundo y cerré los ojos. Tome el primer libro que saque de la librería y salí a sentarme en el sol.

Permanecí inquieto durante toda la reunión. Cuando me estaba yendo a su casa una llamada de La Beach tuvo que hacerme salir corriendo hacia allí. No me perdonaría no haber  ido, pero mi segunda familia me necesitaba…

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